El pulso entre Illa y Junqueras por las cuentas coloca a Cataluña en alerta electoral
ERC exige que la Generalitat recaude el IRPF, Sánchez se niega, los de Junqueras se borran de la negociación presupuestaria y Salvador Illa opta por llevar las cuentas al Parlament
El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, en una reunión con el líder de ERC, Oriol Junqueras, el pasado enero. (EFE/Quique García)
Casi nadie en el Parlament quiere elecciones en Cataluña. Pero el pleno de esta semana en la Cámara catalana dejó en el aire el temor a las urnas por todos los acontecimientos que se arrastran desde la semana pasada, cuando Salvador Illa volvió a la Generalitat tras su baja médica. La situación se ha envenenado tras el fracaso de la reunión de Oriol Junqueras con Pedro Sánchez en Moncloa el viernes último, sobre la que fuentes conocedoras de su contenido aseguran que fue muy mal. Hoy, Illa ha llevado al Parlament las cuentas de 2026. Pero sin acuerdo con ERC, todo está conduciendo a una escalada que a muchos suena a clima preelectoral.
A alguna consellera o a la diputada Jessica Albiac, de los Comunes, se les ha escapado la referencia a unas elecciones en Cataluña. Cuando volvió Illa, Junqueras ya advirtió que todo era muy difícil. Ahora, ya está amenazando con una enmienda a la totalidad a los presupuestos de la Generalitat para 2026. En teoría, Salvador Illa podría retirar las cuentas si durante los quince días de tramitación constata que carece de la mayoría necesaria. Pero eso le dejaría muy necesitado.
Eso sí, la realidad es que este viernes por la mañana el gobierno catalán ha aprobado el proyecto de ley de presupuestos de la Generalitat para 2026, el primero del Govern presidido por Salvador Illa, que prevé inversiones por valor de 4.146 millones y un récord de unos 1.900 millones de euros para vivienda. Así lo ha anunciado la consellera de Economía, Alícia Romero, al presentar el proyecto de ley de presupuestos al presidente del Parlament, Josep Rull, con lo que las cuentas inician ahora su tramitación parlamentaria con la incógnita de si el Govern logrará o no el apoyo de ERC para sacarlas adelante.
El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha hecho este viernes un llamamiento velado a ERC a "estar a la altura" para facilitar la aprobación de los presupuestos presentados por el Govern, "por Cataluña".
Aprovem el projecte de pressupost més ambiciós que necessita Catalunya.
Dediquem fins a l’últim euro a allò que importa: habitatge, salut, educació, seguretat, transport i oportunitats.
És l’hora d’estar a l’altura. Pel que importa. Per Catalunya.
Tal como se había anunciado, las cuentas incluyen un total de 9.126 millones de euros más de gasto con relación a las últimas aprobadas, que son las de 2023, con lo que se aproximan "a los 50.000 millones de euros". "Son los presupuestos que Cataluña necesita, unos presupuestos valientes, ambiciosos, que quieren dar respuesta a los retos a largo plazo y a las necesidades más inmediatas", ha dicho la consellera en una breve intervención en el despacho del presidente del Parlament.
A pesar de no contar con el apoyo de ERC, sino solo de Comuns, el Govern ha optado por remitir el proyecto de ley al Parlament con la esperanza de llegar a un acuerdo con los republicanos en las próximas semanas.
Oriol Junqueras ha pedido a Illa en una entrevista en Catalunya Ràdioque no convoque elecciones. Pero, al mismo tiempo, la portavoz de la Generalitat, Silvia Paneque, evita referirse a nuevas ampliaciones de crédito, la vía que ofrece Junqueras para eludir unas elecciones catalanas a las cuales el presidente de ERC no podría presentarse por estar inhabilitado.
"Cataluña no puede esperar más y Cataluña necesita unos presupuestos. El Govern interpreta que ahora se ha agotado el tiempo"
“Cataluña no puede esperar más y Cataluña necesita unos presupuestos. El Govern interpreta que ahora se ha agotado el tiempo. Cataluña no puede esperar más tiempo. No vemos que esperar más tiempo nos lleve a otro escenario”, ha manifestado Paneque esta semana durante la rueda de prensa tras el Consell Executiu. Es decir, desde el PSC no consideran que alargar más el tiempo de negociación con los republicanos sirva para que las condiciones que hagan posible un acuerdo lleguen a producirse.
Junqueras tiene problemas. Apoyó la investidura de Pedro Sánchez. Luego la de Illa. Y en la práctica no ha logrado nada. Ni siquiera se ha implementado su primer gran acuerdo, el de la condonación parcial del 20% de la deuda FLA a la Generalitat de Cataluña. Eso fue en noviembre del 2023. Más de dos años después, todo sigue sin concretarse. Tras esos dos años, el zurrón de ERC está vacío. La nueva financiación autonómica depende de una mayoría incierta en el Congreso que, al final, se encuentra en manos de Junts.
El PSOE está atrapado
Pero el PSOE también está atrapado. Y por eso la reunión en Moncloa fue tan mal. En el PSOE culpan de buena parte de los malos resultados en las pasadas elecciones de Aragón a la decisión de que fuese Oriol Junqueras quien presentase de manera pública la nueva financiación autonómica. No lo hizo la ministra de Hacienda, María Jesús Montero. Tampoco el arquitecto de la reforma, el secretario de Hacienda, Jesús Gascón. Lo hizo Junqueras y se le facilitó gratis al PP munición de grueso calibre, pese a que la reforma beneficia al grueso de las CCAA, no sólo a Cataluña.
Tras ese giro, tanto en Ferraz como en Moncloa entienden que no se pueden permitir más cesiones a los republicanos, al menos hasta que pasen las elecciones andaluzas, aún sin fecha. Junqueras ha topado con este muro y ahora las facturas políticas las está recibiendo Salvador Illa.
Precedente peligroso
Además, en términos de avances electorales, el Parlament de Cataluña cuenta con precedentes tan peligrosos como cuando Pere Aragonès avanzó los comicios porque los Comunes quisieron tumbar el proyecto del Hard Rock Café, que ya estaba abandonado por sus inversores. No hacía falta. Igual que ahora, la gestión del IRPF de los catalanes en 2028 es más una entelequia que una posibilidad.
En el Parlament, todas las fuerzas políticas repiten que en 15 días se puede aún llegar a un acuerdo entre el PSC y ERC. Pero no se acaba de entrever qué salida se le podrá ofrecer a Junqueras para que pacte las cuentas. En caso contrario, a Illa le quedan muy pocas opciones. Si retira las cuentas para no asumir una derrota parlamentaria, quedará muy debilitado. Si pierde la votación, lo estará aún más. Ante la disyuntiva, la tentación de convocar unas elecciones que seguro que no ganará el PP y darán algo de aire a Pedro Sánchez puede ser muy fuerte, según reconocen fuentes del PSC.
Cataluña ya fue a las elecciones con una excusa tan peregrina como el Hard Rock Café
De nuevo se repetiría el esquema político en que es especialista Oriol Junqueras. Como cuando ERC en 2010 convenció a Jordi Hereu de celebrar una consulta sobre el trazado del tranvía por la Diagonal, que le acabó costando la alcaldía. O en 2017 al empujar a Carles Puigdemont a una declaración de independencia que acabó en catástrofe. Ahora, de nuevo, ERC fuerza a sus socios a una convocatoria electoral que les acabará dañando a ellos, pero que para Illa puede ser una ruina. Es la marca de la casa. Ser socio de Junqueras siempre acaba siendo una actividad política de alto riesgo.
Un 74 % del presupuesto, a partidas sociales
La consellera de Economía, Alícia Romero ha avanzado que un 74 % del gasto de las cuentas se destina a políticas sociales, como las relacionadas con la salud, la educación, el bienestar o la vivienda, y ha comentado que las políticas de vivienda suponen "un récord de 1.900 millones".
En cuanto a las inversiones, ha dicho que alcanzan los 4.146 millones, "la cifra más alta de los últimos años", para seguir activando la economía catalana y hacer frente a deficiencias en ámbitos como la educación, la sanidad o las infraestructuras de movilidad, en referencia a los problemas de Rodalies.
Casi nadie en el Parlament quiere elecciones en Cataluña. Pero el pleno de esta semana en la Cámara catalana dejó en el aire el temor a las urnas por todos los acontecimientos que se arrastran desde la semana pasada, cuando Salvador Illa volvió a la Generalitat tras su baja médica. La situación se ha envenenado tras el fracaso de la reunión de Oriol Junqueras con Pedro Sánchez en Moncloa el viernes último, sobre la que fuentes conocedoras de su contenido aseguran que fue muy mal. Hoy, Illa ha llevado al Parlament las cuentas de 2026. Pero sin acuerdo con ERC, todo está conduciendo a una escalada que a muchos suena a clima preelectoral.