El nombre de la copatrona de Barcelona que ya casi nadie pone a las niñas: este es su curioso origen y significado
Este nombre, muy popular en los años 90, ya casi no aparece en las listas de recién nacidas en Cataluña. Lo que fue durante décadas una elección popular con fuerte arraigo cultural y religioso, hoy agoniza en los registros civiles
Apenas aparece ya entre las nuevas generaciones: menos de diez niñas lo reciben al año. (iStock)
Mercè, uno de los nombres más ligados a la tradición y la identidad catalana, ha pasado de ser una elección habitual a convertirse en una rareza en los registros civiles. Su uso, pese a su arraigo religioso y cultural, ha caído en picado en las últimas décadas, especialmente en Cataluña. El retroceso refleja un cambio profundo en las preferencias onomásticas de las nuevas generaciones.
Detrás de esta desaparición silenciosa se esconde un fenómeno que va más allá de las modas. Mercè, nombre de la copatrona de Barcelona junto a Santa Eulàlia, ya no despierta el interés que tuvo durante generaciones. Según datos del Idescat, solo seis recién nacidas fueron llamadas así en 2024, una cifra que contrasta con las más de treinta que lo llevaban a finales de los años noventa. La edad media actual de las mujeres que se llaman Mercè es de 58,2 años. En el conjunto de España, se contabilizan 9.444 mujeres con ese nombre, la mayoría concentradas en Cataluña —Lleida (3,37 %), Girona (2,86 %), Barcelona (2,06 %) y Tarragona (1,70 %)—, seguida por las Islas Baleares y la Comunidad Valenciana.
Un legado con raíces medievales que se va perdiendo
El declive de este nombre no es un caso aislado: otros como Antonia o Eulàlia también han ido desapareciendo de las cunas catalanas. Sin embargo, lo de Mercè llama especialmente la atención por su fuerte carga simbólica: proviene del latín merces, que significa recompensa o misericordia, y ha estado históricamente vinculado a valores como la protección y la bondad. Fue un nombre popular en la cultura mediterránea desde la Edad Media, íntimamente ligado a la Mare de Déu de la Mercè, figura clave en la espiritualidad barcelonesa.
Hoy, Mercè resiste sobre todo en la memoria de grandes referentes como la escritora Mercè Rodoreda o la poeta Maria-Mercè Marçal. Pero incluso en Cataluña, donde aún hay cierta densidad de mujeres con ese nombre —especialmente en Lleida, Girona y Barcelona—, su uso entre las nuevas generaciones se desvanece. Mientras nombres como Júlia, Martí o Sofía se consolidan entre los más populares, Mercè se despide, poco a poco, de su presencia cotidiana.
Mercè, uno de los nombres más ligados a la tradición y la identidad catalana, ha pasado de ser una elección habitual a convertirse en una rareza en los registros civiles. Su uso, pese a su arraigo religioso y cultural, ha caído en picado en las últimas décadas, especialmente en Cataluña. El retroceso refleja un cambio profundo en las preferencias onomásticas de las nuevas generaciones.