El Gobierno catalán concentró las subvenciones del área de cultura entre 2018 y 2023, con Junts per Catalunya y ERC en el poder. Un informe de la sindicatura de cuentas relativo al año 2023 alerta de la “elevada recurrencia” de las subvenciones directas. “De los 193 beneficiarios en que no participa la Generalitat, el 56,99% había recibido una subvención cada año en el periodo 2018-2023 y el 70,98%, una subvención en 3 de los 5 ejercicios del periodo considerado. Esta recurrencia puede implicar un nivel de dependencia elevado de las subvenciones”.
Además, los beneficiarios de las subvenciones directas pasaron de 327 en 2018 a 212 en el 2023, con la característica de que el dinero que fue a parar a sus bolsillos aumentó exponencialmente: los 39,8 millones de 2018 se convirtieron en más de 62 millones en 2023, cuando eran 115 menos entidades o empresas a repartir.
En otras palabras, según recoge el informe, “el importe otorgado en concepto de subvenciones directas aumentó un 55,95% mientras que el número de beneficiarios disminuyó un 35,17%. Es significativo el aumento en un 106,83% (25,07 millones de euros) del importe de las subvenciones nominativas y de su número de beneficiarios y la disminución de las subvenciones excluidas de concurrencia y del número total de beneficiarios”.
Una parte importante de la labor de los síndicos fue controlar las subvenciones nominativas. Las ayudas a los grandes organismos, como el Liceu, el Auditorio, el MNAC, el Macba o a Fundaciones como Pau Casals, Joan Miró o Antoni Tàpies son libradas directamente de los presupuestos del Departamento de Cultura y no de las entidades que tiene este. Además, todas las entidades que han recibido ayudas desde los presupuestos del Departamento están participadas por la propia Generalitat. Pero fuera de ese puñado de entidades, todas las demás subvenciones son otorgadas por órganos que tiene la propia conselleria, como la Oficina de Apoyo a la Inciativa Cultural (PSIC), el Institut Català de les Empresas Culturals (ICEC) y el Institut Ramon Llull (IRL).
Las entidades amigas
Destaca el informe que las 28 subvenciones nominativas revisadas de la OSIC “se otorgaron a entidades que no están participadas por la Generalitat. En el 50% de los expedientes, la subvención se ha destinado a la financiación general de la actividad de las entidades beneficiarias y la aportación de la OSIC ha representado de media un 48,96% del coste”. Es decir, las ayudas a la cultura se destinaban íntegramente a pagar los gastos ordinarios de las entidades. “Esto denota que la subvención se está utilizando como mecanismo de financiación y contraviene la naturaleza de la subvención, que debería de ser una medida económica puntual de estímulo y fomento de una actividad específica”.
Entre las entidades beneficiadas se encuentran colectivos que viven exclusivamente de subvenciones y otras organizaciones que se han implicado profundamente en el procés. Entre ellas, cabe destacar Acció Cultural del País Valencià (ACPV), que en 2023 recibió 658.762 euros. Durante el tripartito, esta entidad , controlada por Eliseu Climent, compró una nueva sede en Valencia y el entonces vicepresidente del Govern, Josep LluísCarod-Rovira, le hizo el favor de pagar con fondos públicos catalanes la hipoteca anual de 600.000 euros, circunstancia que luego mantuvieron los sucesivos gobiernos de CiU.
Otra de las entidades beneficiarias es la Plataforma per la Llengua-Collectiu l’Erbarzer, que percibió 135.000 euros para el Plan de Acción del Catalán 2023. La Confederació Sardanista de Catalunya, que recibió 300.000 euros hace dos años es otra de las entidades utilizadas políticamente durante el procés. Esta entidad fue una de las que convocaron “paro general de país” en protesta contra España el 3 de octubre de 2017, dos días después del referéndum por los “lamentables ataques a la democracia y a los derechos de la ciudadanía de ayer 1 de octubre”. Además, durante los años de vino y rosas del separatismo, se ocupó de organizar columnas de protestas de las collas castelleras al alimón con la ANC. Los 300.000 euros iban destinados, teóricamente, al “proyecto de promoción de la sardana 2023”.
En similar situación está la Coordinadora de Colles Castelleres de Catalunya (CCCC), que recibió otros 275.000 euros para “la contratación de los seguros colectivos castellers”. Esta organización fue una de las convocantes de las sucesivas manifestaciones de protestas y en 2019 ‘condenó’ la condena del 1-O. Durante esa época, hizo proselitismo a favor de la secesión en sus actos en el extranjero.
Las sectoriales de peñas castelleras siempre fueron muy mimadas por la ANC y Òmnium, ya que, además de arrastrar a mucha gente, sus actuaciones en las concentraciones y manifestaciones eran actos muy visuales y atractivos para el público.
Savall se lleva su parte
El Centre Internacional de Música Antiga, impulsado por el músico Jordi Savall(alineado con el procés) es otra de las entidades mimadas por Cultura: en 2023 se embolsó 850.000 euros para “los conciertos y actividades pedagógicas de difusión y promoción de la música antigua”. Savall es un músico que tras el referéndum ilegal aseguró que el Gobierno español “se mantiene en la línea de la ideología franquista” y justificó la ilegalidad de la consulta: “Si no podemos dialogar, la única posibilidad es tomar el camino más difícil”.
La mayor subvención nominativa del OSIC, sin embargo, es para el Institut d’Estudis Catalans: 1.600.000 euros para “actuaciones y actividades del área de lengua durante 2023”. El IEC, con sede en el Hospital Sant Pau,ejerce de academia de la lengua catalana ininterrumpidamente desde 1907. Tiene 350 miembros numerarios, 28 sociedades filiales (normalmente las sociedades de diferentes ramas académicas, como geografía, historia, matemáticas, filosofía, física…) y 9.000 socios.
Otro de los organismos revisado por la Sindicatura es el ICEC, del que se revisaron 22 expedientes. Seis de ellos utilizaron la subvención para pagar los gastos normales de la entidad. Y cazaron a una entidad que al mismo tiempo que pidió subvención a la OSIC repitió faena con el Consorcio del Institut Ramon Llull (IRL), otro organismo de Cultura.
Un cúmulo de irregularidades
Los síndicos prestaron especial atención a las subvenciones nominativas. Se examinaron 15 expedientes que sumaban 34,38 millones de euros y representan el 70,83% del total de subvenciones nominativas. Los expertos se encontraron con que “una parte significativa de las subvenciones nominativas otorgadas en 2023 ya figuraban en ejercicios presupuestarios anteriores, hecho que denota la continuidad y el compromiso de la Generalitat en el apoyo a las entidades beneficiarias”. De esas 15, un total de 13 habían recibido dinero cada año entre 2017 y 2022 y en dos ocasiones recibían, además, subvenciones excluidas de concurrencia.
Pero critica el informe que “en los expedientes se incluye una motivación de carácter genérico, pero no se concretan las circunstancias que justificaron en su momento la participación de la Generalitat, ni se explica que las actividades que se financian respondan al fomento de una actividad de utilidad pública o de interés social o a la promoción de una actividad de utilidad pública”.
Por si fuera poco, en las subvenciones anteriores a 2023 “en ningún caso consta la justificación del importe otorgado, en un caso no consta la liquidación del presupuesto del año anterior o previsión de cierre del ejercicio (ni el certificado del interventor o la declaración responsable del órgano competente acreditando el resultado presupuestario del ejercicio que podría sustituirla), en un caso no consta el certificado del secretario del órgano de gobierno en relación con el acuerdo de aprobación del presupuesto y en cinco casos no consta el certificado de aprobación del programa de actividades, hechos que incumplen las instrucciones de la Intervención General”. En definitiva, las subvenciones culturales son una orgía de desmanes donde se entierran decenas de millones de euros cada año.
También se realizaron en ocasiones incrementos de las ayudas sin hacer pasar el tema por la aprobación del Govern, como es preceptivo.
El Gobierno catalán concentró las subvenciones del área de cultura entre 2018 y 2023, con Junts per Catalunya y ERC en el poder. Un informe de la sindicatura de cuentas relativo al año 2023 alerta de la “elevada recurrencia” de las subvenciones directas. “De los 193 beneficiarios en que no participa la Generalitat, el 56,99% había recibido una subvención cada año en el periodo 2018-2023 y el 70,98%, una subvención en 3 de los 5 ejercicios del periodo considerado. Esta recurrencia puede implicar un nivel de dependencia elevado de las subvenciones”.