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El crecimiento desborda a Orriols: expectativas demasiado grandes para un partido aún pequeño
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El crecimiento desborda a Orriols: expectativas demasiado grandes para un partido aún pequeño

Cuando no había temas de oposición a Illa, la líder de Aliança Catalana brillaba. Pero a medida que han aparecido crisis y problemas, el partido ha quedado al margen de muchos debates

Foto: Silvia Orriols inaugurando la nueva sede del partido en Barcelona. (EFE)
Silvia Orriols inaugurando la nueva sede del partido en Barcelona. (EFE)

Aliança Catalana se encuentra sumida en una crisis de crecimiento. El partido es muy pequeño para las expectativas generadas a su alrededor. En realidad, lo llevan y lo hacen todo cinco personas, bajo el hiperliderazgo de Silvia Orriols. Y no es una metáfora. Eso provoca que esté dejando pasar oportunidades como la crisis de los trenes en Cataluña o la última regularización de inmigrantes de Pedro Sánchez. La escasa estructura de su aparato político contrasta con los horizontes electorales que se manejan para esta formación de ultraderecha independentista.

Las cinco personas clave en el partido son la propia Orriols, el ideólogo Jordi Aragonès –primo del expresident de ERC Pere Aragonès–, que ocupa el puesto de secretario de Estudios; el secretario de organización Oriol Ges; la secretaria de Política Institucional Aurora Fornòs; y Jordi Coma, abogado, portavoz y número dos por Girona. Muy poco personal que han hecho que la formación se desdibuje en la primera gran crisis que afronta la Generalitat de Salvador Illa, mientras que Junts ha sido la que ha asumido el principal rol de la oposición.

El partido está concentrado en la preparación de las municipales, explican fuentes de la formación, que niegan desavenencias internas. Reconocen que a algunos les hubiera gustado presentarse a las elecciones generales, pero Silvia Orriols zanjó pronto esta cuestión este verano con una rotunda negativa. Por tanto, presentarse o no al Congreso de los Diputados no se encuentra ya sobre la mesa.

Este sábado se organizó la primera convención municipalista de Aliança en el Teatro Comtal de Ripoll. El objetivo es crear los comités locales para la selección de candidatos. Se inscribieron más de 200 personas. El plan es buscar caras visibles y candidatos que se quieran vincular al partido y que añadan más voces a su discurso.

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La lucha es sorda pero a cara de perro. Aliança quiere candidatos que vengan de partidos como Junts o ERC y que tengan predicamento en cada localidad. Junts, la formación que más amenazada se siente por su subida en las encuestas, está intentando que Aliança no pueda hacer fichajes y deseando, según explica una fuente de la dirección, “que sólo puedan incorporar de cabeza de lista al friki del pueblo”.

Aliança, demasiado pequeña, se encuentra muy centrada en esta lucha. Junts, más profesionalizado, puede armar un discurso sobre la crisis de Rodalies –final del contrato de Renfe, supresión de la empresa Mixta– o reclamar en Madrid las competencias sobre inmigración, tal y como está haciendo la formación de Puigdemont.

El cinturón del fuet

Berga, Manresa, Vic, Olot, Berga, Girona y Figueres, lo que se denomina “el cinturón del fuet” son además de Ripoll las prioridades electorales de los de Aliança Catalana para las municipales de 2027. En todas estas ciudades, la previsible subida de AC irá en detrimento de la presencia de Junts, según las diferentes previsiones demoscópicas.

AC busca candidatos para Barcelona y para las ciudades de la Cataluña interior

Queda también pendiente el candidato a la ciudad de Barcelona, donde si obtienen representación pueden hacer la ciudad ingobernable. El publicista Lluís Carrasco –que hizo la campaña de Joan Laporta– mantiene contacto con la formación, pero no ha dado todavía un sí definitivo. Silvia Orriols ha adelantado que anunciarán el candidato para la capital catalana el próximo 23 de abril, día de Sant Jordi.

Pago del esfuerzo

Este esfuerzo municipal lo ha pagado la formación desdibujándose en el Parlament o en la toma de posición para los temas que están marcando la política catalana, ya sea el caos ferroviario, la baja médica de Illa o la nueva financiación autonómica, por poner algunos ejemplos. Aunque en el partido no lo reconocen, hace falta un congreso que aprueba una estructura de la formación más acorde con sus enormes expectativas electorales –tercera fuerza de Cataluña–.

Pero AC está funcionando en este momento gracias a su red de voluntarios y controlando mucho sus gastos, también es verdad que una cosa es marcar un discurso contra la inmigración islámica, que ya tiene muy rodado; y otra hilar fino con una regularización que sobre todo va a beneficiar a recién llegados de América Latina, muchos de ellos, por cierto, en Cataluña.

Aliança Catalana se encuentra sumida en una crisis de crecimiento. El partido es muy pequeño para las expectativas generadas a su alrededor. En realidad, lo llevan y lo hacen todo cinco personas, bajo el hiperliderazgo de Silvia Orriols. Y no es una metáfora. Eso provoca que esté dejando pasar oportunidades como la crisis de los trenes en Cataluña o la última regularización de inmigrantes de Pedro Sánchez. La escasa estructura de su aparato político contrasta con los horizontes electorales que se manejan para esta formación de ultraderecha independentista.

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