Unas 3.000 personas se manifiestan en Barcelona por un servicio de Rodalies digno
Los manifestantes recorren el centro para denunciar el deterioro del servicio, exigir mejoras a Adif y Renfe , y reclamar inversiones y gestión eficaz tras el caos agravado por el accidente de Gelida
Manifiestación por el centro de Barcelona para protestar por el servicio de Rodalies. (EFE))
Unas 3.000 personas, según la Guardia Urbana, han recorrido esta tarde el centro de Barcelona para denunciar el deterioro del servicio de Rodalies y exigir a Adif, Renfe y a las administraciones públicas un ferrocarril digno y fiable de forma inmediata.
La protesta, impulsada por las principales plataformas de usuarios, ha comenzado pasadas las 17.00 horas en la estación de França y ha concluido en la plaza de Sant Jaume.
Es la segunda movilización de este sábado contra el “caos” en Rodalies. A mediodía, una marcha convocada por partidos y entidades independentistas reunió a cerca de 8.000 asistentes según la Guardia Urbana —30.000 según la organización—.
La concentración vespertina la promovieron colectivos de usuarios como Promoció del Transport Públic; Dignitat a les Vies; Perquè no ens fotin el tren; Salvem l'R2Nord; Defensem el tren de l'Empordà; Trens i transports dignes Ebre i Priorat; Usuaris Avant Catalunya; Propera parada: Valls; y la Plataforma d’usuaris i usuàries del Transport públic del Baix Llobregat.
Alrededor de 150 entidades se adhirieron a la convocatoria, entre ellas Òmnium Cultural, el Sindicat de Llogateres, asociaciones vecinales, plataformas municipalistas, sindicatos catalanes y organizaciones como Greenpeace.
Pese al amplio respaldo social y político —con el apoyo de ERC, Junts, Comuns y la CUP—, la afluencia ciudadana no fue masiva, aunque sí estuvo nutrida de representantes políticos y de organizaciones.
La cabecera, con el lema “Sense trens no hi ha futur” (“Sin trenes no hay futuro”), estuvo integrada por portavoces de las entidades de usuarios.
“Llegar a casa no debería ser una lucha”, “El transporte no es un lujo” o “Quiero llegar a trabajar” fueron algunas de las consignas más repetidas. También se escucharon proclamas independentistas por parte de organizaciones y partidos soberanistas presentes.
Entre los asistentes destacaron el presidente de ERC, Oriol Junqueras; la líder de los Comuns en el Parlament, Jéssica Albiach; y el secretario general de Junts, Jordi Turull, además de los secretarios generales de CCOO y UGT en Cataluña, Belén López y Camil Ros.
Las formaciones ERC, Junts, Comuns y la CUP expresaron igualmente su apoyo a la protesta.
En Sant Jaume, los convocantes leyeron un manifiesto que atribuye la crisis a “la falta de inversión sistemática en la infraestructura ferroviaria del Estado en Cataluña y a una mala gobernanza del sistema por parte de Adif, Renfe y los sucesivos gobiernos durante las últimas décadas”.
El texto subraya que, “pese al aumento de inversiones reciente y planificado, los déficits siguen siendo muy relevantes y no se han priorizado correctamente”, y alerta sobre la seguridad del servicio, recordando la reciente muerte de un maquinista.
Ante una situación que califican de “insostenible”, exigen “un salto de escala en la inversión y un cambio radical en la gestión del sistema ferroviario del país para garantizar un servicio digno, seguro, accesible y fiable”.
Antes del inicio, el portavoz de Promoció del Transport Públic apeló a consensuar soluciones urgentes.
Durante la marcha se exhibieron pancartas que reflejaban el hartazgo de los usuarios, especialmente tras el siniestro mortal de Gelida del 20 de enero, que ha desencadenado un grave desorden en Rodalies.
Sobre el escenario, el presidente de la Associació per la Promoció del Transport Públic, Adrià Ramírez, llamó a mantener la presión por un servicio digno, mientras que la portavoz de Dignitat a les Vies, Anna Gómez, reclamó: “Basta de retrasos, de abandono y de excusas”.
Unas 3.000 personas, según la Guardia Urbana, han recorrido esta tarde el centro de Barcelona para denunciar el deterioro del servicio de Rodalies y exigir a Adif, Renfe y a las administraciones públicas un ferrocarril digno y fiable de forma inmediata.