Puigdemont, sin referentes empresariales, corteja a Tatxo Benet para la alcaldía de Barcelona
Junts sufre un vacío en la falta de interlocución con la élite económica catalana y lleva tiempo intentando llenar el hueco sin éxito. Ahora prueba suerte con el fundador de Mediapro
El fundador de Mediapro, Tatxo Benet. (Europa Press/David Zorrakino)
A Carles Puigdemont hace tiempo que los contactos empresariales le salen rana. Su relación de privilegio con el presidente de la patronal Foment, Josep Sánchez Llibre, no la puede rentabilizar en términos políticos, por mucho que se haya convertido en el vehículo de lobbies diversos. Así que lleva meses cortejando al expresidente y fundador de Mediapro Tatxo Benet para que sea candidato a la alcaldía de Barcelona por su formación. Por ahora, Benet le está dando calabazas, según confirman fuentes empresariales y del partido, pero también es verdad que la política tienta al empresario audiovisual.
Benet ha planteado su negativa, aunque ha asumido la presidencia de Femcat, la asociación independentista por antonomasia. En contra de lo que pueda parecer, quiere decir que su interés por la política sigue vivo. Puigdemont continúa sin ceder ante el candidato de Xavier Trias para la alcaldía de la ciudad, Jordi Martí Gabils, con la esperanza de que Benet cambie de opinión. Si Tatxo dice que sí, es su mirlo blanco. Si persiste en su negativa, Puigdemont prefiere que opte a ser candidato por Barcelona el vicepresidente del partido, Josep Rius, un hombre fiel al puigdemontismo pero falto de carisma.
Tatxo Benet sería un fichaje de lujo para Junts. Como Trias, tiene buenos contactos con la élite económica y empresarial de Barcelona, justo de lo que Puigdemont anda escaso desde que se instaló en Waterloo en 2017. Para pesar algo en la economía catalana no te basta con Joan Font, el presidente de los supermercados Bon Preu.
Durante su trayectoria profesional, Tatxo Benet ha negociado con La Liga o con Telefónica y su mujer, la notaria Camino Quiroga, forma parte de la junta del Cercle d’Economia. Benet es independentista, pero la élite empresarial de Barcelona lo tolera. Es con mucho la mejor carta que podría tener Puigdemont en varios años en la élite de la economía catalana.
Hasta ahora, lo más parecido fue el exconseller de Economía, Jaume Giró, pero ha acabado distanciado de la cúpula del partido por discrepar de las posiciones demasiado radicales de la dirección puigdemontista. Giró sigue en la organización, esperando que en Junts se encuentren tan desesperados que acaben designándole candidato para algunos comicios, ya sean municipales, europeos o al Congreso. Por ahora no parece que eso vaya a pasar.
Otros fracasos
Puigdemont lleva tiempo intentando conseguir un enlace con la cúpula empresarial, pero siempre ha pinchado en hueso. Cuando empezó a desconfiar de las ambiciones de Giró, quien busca reconducir a Junts hacia el espíritu de lo que era Convergència, fichó Anna Navarro, que ahora ocupa un escaño en el Parlament. Pero Navarro venía de Silicon Valley, donde además había tenido un papel mucho menos relevante de lo que presume la propia interesada. Navarro carece de relaciones en los entornos de La Caixa, las empresas catalanas del Ibex-35 o las históricas familias empresariales de Barcelona.
Puigdemont está intentando desde 2019 contactar con la élite empresarial catalana
Navarro es buena para los emprendedores, las empresas digitales y todo lo que mueve el Mobile World Congress. Es un perfil bueno, pero no suficiente. Además, como cualquier independiente, carece de peso específico en el partido. No cuenta con apoyo de las bases ni tiene respaldos de cuadros relevantes.
La alternativa menestral
Antes de Anna Navarro, Puigdemont intentó la vía menestral, de Joan Canadell. El expresidente de la Cámara de Comercio de Barcelona fue el gran fichaje de 2021. En 2019 demostró que un humilde gasolinero pudo arrebatar la Cámara de Comercio a los grandes popes empresariales catalanes. Pero Canadell nunca fue un gigante de la empresa catalana. Al contrario, siempre representó al mundo de las pymes. Y su organización Eines de País tampoco pudo retener la entidad, que volvió a las manos de las élites, que ahora representa el actual presidente, Josep Santacreu. Canadell sigue en el Parlament, pero con un papel cada vez más desdibujado en clave política.
En resumen, son demasiados años de fracasos para contactar con una élite económica que se le sigue resistiendo. En cambio, Tatxo Benet es uno de ellos, no un enlace, ni un mediador. Junts acepta que la élite empresarial está en Barcelona y que la batalla se tiene que dar allí. La única pega, tras su salida de Mediapro, es que se ha convertido en una especie de jubilado de lujo. Eso sí, conoce a todo el mundo que tiene que conocer. Uno di noi.
A Carles Puigdemont hace tiempo que los contactos empresariales le salen rana. Su relación de privilegio con el presidente de la patronal Foment, Josep Sánchez Llibre, no la puede rentabilizar en términos políticos, por mucho que se haya convertido en el vehículo de lobbies diversos. Así que lleva meses cortejando al expresidente y fundador de Mediapro Tatxo Benet para que sea candidato a la alcaldía de Barcelona por su formación. Por ahora, Benet le está dando calabazas, según confirman fuentes empresariales y del partido, pero también es verdad que la política tienta al empresario audiovisual.