La enfermedad de Illa pone en evidencia la crisis de liderazgos políticos en Cataluña
La baja médica del presidente de la Generalitat evidencia que carece de un relevo claro. Y la falta de delfines afecta a la mayoría de los grandes partidos catalanes
El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, en su último acto público en Ascó antes de ser ingresado. (EFE/Generalitat de Catalunya/Jordi Bedmar Pascual)
Este sábado el cómico Bob Pop anunció de manera oficial que se presenta a las primarias para ser alcalde de Barcelona por los comunes. Ese mismo día, cinco horas después, el presidente catalán Salvador Illa ingresaba en el Vall d'Hebron por una enfermedad que le ha apartado de la Generalitat al menos durante dos semanas. Un hilo muy fino une las dos circunstancias: el grave problema de falta de relevos en los actuales liderazgos políticos catalanes. Algo que no sólo afecta al PSC o a los Comunes, sino que es generalizable a todos los partidos. La mayoría de fuentes consultadas lo atribuyen a una deriva inesperada del procés.
Como explican en el PSC, si ahora tuviesen que buscar un sustituto para Illa, sería un problema enorme. Ya no es la época de los capitanes del Baix Llobregat, por ejemplo, cuando la formación la encabezaba Pasqual Maragall. Además, ese grupo, que ahora lidera Antoni Balmón, el alcalde de Cornellà, ya no tiene poder orgánico entre los socialistas. El grupo parlamentario lo dirigeFerran Pedret, que sin embargo carece de influencia entre las bases.
En el PSC, las dos personas de confianza de Salvador Illa son la presidenta de la Diputación de Barcelona, Lluïsa Moret, y el secretario de organización, José Luis Jimeno. Su predecesor, Miquel Iceta, se encuentra en París, como embajador de la UNESCO. En otras palabras, Illa no tiene delfín. El conseller de Presidència, Albert Dalmau, que asumirá sus funciones en la Generalitat mientras se encuentre de baja, sólo tiene 34 años. Es su persona de confianza en la Administración catalana, pero carece de ascendencia en la calle Pallars, sede central del partido.
No se trata sólo de un problema en el socialismo catalán. Junts no tiene relevo para Carles Puigdemont, quien prefirió dejar a su grupo sin jefe de la oposición que permitir que Cataluña interpretase que tenía un sucesor. La portavoz de la formación en el Congreso, Míriam Nogueras, se perfila como futura candidata a presidenta de la Generalitat, pero Puigdemont se quiere reservar la presidencia. Xabier Arzalluz en versión catalana e independentista.
Barcelona es clave para los comunes. Pero si las primarias se dirimen entre Bob Pop y Gerardo Pisarello, demuestran hasta qué punto la comparación de ambos palidece ante la fuerza que tuvo Ada Colau. Gane quien gane, en comparación, será como si hubiesen tirado la toalla para una plaza que hace años era clave para este movimiento de izquierdas.
En ERC ocurre algo parecido. Después de Oriol Junqueras, el diluvio. Los roviristas perdieron su pulso, no tanto por la fuerza del actual presidente como porque fueron incapaces de encontrar un líder que le plantase cara. Después del procés, al independentismo le cuesta encontrar nuevos líderes.
En la CUP la crisis es más aguda: ya no se sabe quién dirige la formación
La CUP también está sumida en una crisis similar y en su caso más grave. En este momento no se sabe quién está al mando. Ha habido una refundación fallida y ahora Poble Lliure, una de las facciones internas, está intentando una nueva catarsis fundacional, que integre incluso a otras formaciones.
También a la derecha
Pero no es sólo la izquierda y no se trata únicamente del independentismo. En la calle Génova el PP lleva más de dos años intentando relevar a Alejandro Fernández como líder del partido en Cataluña. No han podido. El alcalde de Castelldefels, Manuel Reyes, al final no ha tenido suficiente peso específico para que la dirección de Madrid confíe en él.
En resumen, todos los partidos catalanes tienen problemas para relevar sus liderazgos actuales. Las direcciones han ahogado las corrientes críticas, el procés ha cuestionado muchos de los discursos políticos y los bajos salarios en comparación con el sector privado hacen que, ante el escrutinio público y la presión que se recibe, muchos consideren que, de manera clara y directa, no sale a cuenta dedicarse a la política.
Este sábado el cómico Bob Pop anunció de manera oficial que se presenta a las primarias para ser alcalde de Barcelona por los comunes. Ese mismo día, cinco horas después, el presidente catalán Salvador Illa ingresaba en el Vall d'Hebron por una enfermedad que le ha apartado de la Generalitat al menos durante dos semanas. Un hilo muy fino une las dos circunstancias: el grave problema de falta de relevos en los actuales liderazgos políticos catalanes. Algo que no sólo afecta al PSC o a los Comunes, sino que es generalizable a todos los partidos. La mayoría de fuentes consultadas lo atribuyen a una deriva inesperada del procés.