La obsesión de Junqueras: que le levanten la inhabilitación para ser 'president'
Dos corrientes internas presionan al líder republicano para adoptar estrategias distintas, e incluso piden que se eche a un lado. Pero el líder de ERC solo piensa en poder competir por la Generalitat
Pedro Sánchez y Oriol Junqueras, primer condenado cumpliendo condena en ser recibido en Moncloa. (EFE/B.S.T.)
Cuando Oriol Junqueras acudió a la Moncloa hace pocos días para entrevistarse con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con el fin de acordar una hoja de ruta de la financiación singular para Cataluña se presentaba también con una especial preocupación: poder desembarazarse de la inhabilitación a que fue condenado para presentarse a las próximas elecciones autonómicas e intentar ser presidente de Cataluña.
La prioridad del líder de ERC en estos momentos es que se le levante la inhabilitación a que fue condenado en la sentencia del 1-O, cosa que la amnistía o el indulto no pueden hacer. “Quiere presentarse a las próximas elecciones autonómicas y la inhabilitación se lo impide. Por eso, pretende estudiar y negociar con Madrid cómo hacer que se levante la inhabilitación”, explican a El Confidencial fuentes internas de Esquerra.
El propio presidente republicano no esconde su interés en ser el candidato y va dejando caer sentencias crípticas en sus apariciones públicas para que sean interpretadas por Sánchez. Este mes de diciembre, el Constitucional rechazó levantar la pena de inhabilitación de Junqueras hasta resolver el recurso de amparo sobre la amnistía de varios de los condenados. Fue un varapalo al republicano, aunque se lo esperaba. Ya en 2024, había avisado que no podía aplicar la ley de Amnistía a Junqueras, Dolors Bassa, Jordi Turull y Raül Romeva porque sus actuaciones entraban dentro de las exclusiones que la propia ley preveía, relativas a la malversación de caudales públicos.
“De la misma manera que Carles Puigdemont tiene como obsesión que le apliquen la amnistía, Junqueras tiene como espina clavada la obsesión de que le levanten la inhabilitación. No obstante, sabe que va a ser casi imposible”, afirman las fuentes.
En el juicio del1-O, el presidente de ERC fue sentenciado a 13 años de cárcel por sedición y prevaricación y 13 de inhabilitación absoluta “con la consiguiente privación definitiva de todos los honores, empleos y cargos públicos que tenga el penado (…) y la de ser elegido para cargo público durante el tiempo de la condena, por hechos cometidos en 2017”. La amnistía y el indulto le exoneraron de la cárcel, pero no de la inhabilitación, que caducará en el año 2030. El líder de ERC, sin embargo, tiene prisa por incorporarse a la política institucional.
Presiones internas
A esta batalla por recuperar sus plenas facultades políticas, a Junqueras se le acumulan los problemas internos dentro de Esquerra, con destacados dirigentes presionando en diferentes direcciones para influir en su estrategia. El exconsejero y exdiputado Alfred Bosch le rebaja el éxito de sus encuentros con Sánchez. “No entiendo cuál es el rumbo que le están dando a ERC. Es posible que la foto con Pedro Sánchez en la Moncloa valiese su peso en oro en términos de mercadotecnia, pero ¿quieres decir que pesaba más la foto que los contenidos escasos del pacto?”, escribía este viernes.
Bosch, que históricamente siempre ha sido contrario al pacto con socialistas, le echa en cara que Junqueras dio a Sánchez “lo más importante en política: el poder”. Confiesa que tiene “estupor por haber dado tanto a cambio de tan poco”, pero también “temor a que nos prestemos a la enésima engañifa y rubor por ver cómo se embauca a los ciudadanos de Cataluña, empezando por los militantes de ERC”.
Las andanadas y las presiones provienen también de otros ámbitos. El líder de Esquerra es contestado desde dentro del partido por Àgora Republicana, la corriente izquierdista, que encabezan Joan Tardà y Gabriel Rufián, y por el Collectiu Primer d’Octubre, liderado por Xavier Martínez. La primera pide acuerdos con otras fuerzas de izquierdas a nivel de Estado, mientras que la segunda es partidaria de una apuesta clara y contundente por el independentismo.
Este jueves, el Collectiu 1 d’Octubre redobló su presión y propuso un manifiesto que reclama “el retorno a una ERC independentista y republicana”, pidiendo un paso al lado del líder.
Que Junqueras dimita
Señala esta corriente que “entendemos que la actual dirección ya no es el equipo humano idóneo para liderar el necesario cambio de estrategia del partido”. También piden constituir una “mesa de diálogo entre todos los actores políticos catalanes para consensuar unos mínimos puntos comunes con visión de Estado que nos permitan actuar con confluencia de fuerzas con el Estado español. Su objetivo ha de ser buscar en todo momento la unidad de acción con el resto de fuerzas soberanistas, plantear la relación con el Estado español únicamente de forma bilateral y sentar las bases de la construcción de la Constitución republicana”.
Fuentes del colectivo señalan a El Confidencial que “Junqueras ha situado el debate y sus acuerdos con Pedro Sánchez en el eje izquierda/derecha. Lo hace para presionar a PSOE y a Sumar, para forzar las costuras de los partidos de izquierda, con el objetivo de acercar más soberanía y que en Madrid se tengan más en cuenta los servicios a los catalanes. Pero hemos de reconocer que sin recaudación no hay financiación. Sabe de sobra que esto no va a llevar a ningún sitio, porque la reforma de la Lofca es imposible”.
La verdad es que Cataluña no puede recaudar todos los impuestos, como se había vendido, por varias razones: su Agencia Tributaria de Cataluña (ATC) no está aún preparada para gestionar ese encargo. Se podrá hacer la integración de recursos informáticos, pero no en este ejercicio. “Los plazos son inviables. Pero hay también otro gran problema: el traspaso de recursos humanos, asumir los miles de trabajadores de la AEAT que pasen a la ATC”, reconocen las fuentes.
Por si fuera poco, los técnicos de la Administración del Estado rechazan ser traspasados a la Administración catalana, por lo que el Ministerio de Hacienda tiene una patata caliente encima de la mesa que no sabe cómo enfriar. “Y aunque eso se pudiera hace, es preciso un periodo de interinidad, de traspaso. Han de elaborarse los programas de traspasos, acuerdos y calendarios previos. Todo eso con un Sánchez muy tocado que no sabe si llegará a final de legislatura. Las cosas no pintan bien. Incluso no se descarta una convocatoria electoral conjunta en España y Cataluña”.
En este maremágnum, Junqueras navega entre dos aguas: “Su estrategia es seguir rompiendo el bipartidismo, pero ésa es una estrategia peligrosa. Si renuncia a la independencia para ser más de izquierdas, está jugando con votos muy volubles. Nosotros intentamos poner el centro en la independencia, que es el eje que se debe priorizar. Eso, sumado a un discurso socialdemócrata, podría dar buenos resultados. Pero Junqueras se equivoca de estrategia”., explican fuentes del Collectiu 1 d’Octubre. Pero Junqueras tiene su propia hoja de ruta al margen de las sensibilidades internas republicanas.
Cuando Oriol Junqueras acudió a la Moncloa hace pocos días para entrevistarse con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con el fin de acordar una hoja de ruta de la financiación singular para Cataluña se presentaba también con una especial preocupación: poder desembarazarse de la inhabilitación a que fue condenado para presentarse a las próximas elecciones autonómicas e intentar ser presidente de Cataluña.