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Los indepes acusan a España de robar a Cataluña la industria automovilística
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Los indepes acusan a España de robar a Cataluña la industria automovilística

'Historiadores fake' vinculan el hundimiento de Hispano-Suiza en los años 50 con la marcha de la multinacional japonesa Nissan en 2021

Foto: Planta de Nissan en la Zona Franca de Barcelona. (EFE/Alejandro García)
Planta de Nissan en la Zona Franca de Barcelona. (EFE/Alejandro García)

España lleva más de un siglo boicoteando la industria automovilística catalana. Esa es la última conclusión de los 'historiadores fake' independentistas de Cataluña. Uno de los miembros del Institut Nova Història (INH), Marc Pons, acaba de publicar la teoría de que España torpedeó la industria catalana automovilística desde que un barcelonés fabricó el primer coche en la península allá por 1890.

El último episodio de ese monumental robo es el cierre de la factoría de Nissan en la Zona Franca de Barcelona, hito que enlaza con el ataque sistemático de España a la industria catalana. Omiten los esfuerzos del Gobierno español durante 2019 y 2021 para impedir el cierre, las mil millonarias ayudas a los japoneses las décadas anteriores para que mantuviesen la producción y las maniobras de la Generalitat para buscar un sustituto a la automovilística nipona.

Para el INH solo ha existido expolio de España y un boicot a la industria de los coches que lleva produciéndose desde hace más de 135 años. Es otra de las extravagantes teorías conspirativas de un grupo de ‘historiadores’ que intentan reescribir la historia basándose en interpretaciones fantásticas y en conjeturas a menudo carentes de lógica que han encontrado adhesiones entre una casta política radical (incluidos los expresidentes Jordi Pujol y Quim Torra o algunos dirigentes próximos a Carles Puigdemont), pero también una férrea oposición entre los historiadores independentistas academicistas serios, que consideran que desprestigian el soberanismo.

El INH es la entidad que da cobijo a las absurdas teorías soberanistas partidarias de que el mundo occidental ha falseado durante cientos de años la historia para robar a Cataluña personajes tan insignes como Miguel de Cervantes, Erasmo de Rotterdam, El Cid Campeador, Garcilaso de la Vega, Teresa de Jesús, Leonardo da Vinci o Shakespeare. Pons es el 'historiador' de esta entidad que ha abonado las teorías del origen catalán de Ricardo Corazón de León o de que la tortilla de patatas fue introducida por catalanes en la península.

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También sostiene que de que las tropas españolas arrasaron Nueva Cataluña, en Venezuela, un territorio 'colonizado' por un catalán llamado Joan Orpí, que fue incorporado luego a la provincia de Nueva Andalucía. "Cuando eso pasó, Cataluña ya se había independizado de la Monarquía hispánica en 1641", afirma Pons, dando por sentado que Cataluña constituyó un Estado independiente. Orpí murió en 1645, pero sus luchas se debieron más a cuestiones personales que políticas y épicas en defensa de Cataluña.

Operación política

En su nueva teoría, Pons parte de la base de que el primer coche patentado fue un triciclo de cuatro plazas con un motor Daimler de 2,5 CV fabricado en Alemania. Fue registrado en diciembre de 1889 y salió a la calle en abril del año siguiente. Lo patentó Francesc Bonet i Dalmau. Hasta aquí, se recoge un hecho histórico incontrovertible, aunque el primer coche matriculado se registró en 1900 en Palma de Mallorca.

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La pujante industria automovilística, sin embargo, empezó más tarde: en 1898 nacía La Cuadra, que en 1904 se transformó en la Hispano-Suiza. En 1908 nació la Vallet i Companyia (transformada en Biada-Elizalde) y en 1912 nació Abadal i Compania (luego llamada Abadal-Buick).

En resumen: en 1915 había tres fábricas de automóviles en Barcelona "que no sólo lideraban el mercado peninsular, sino que competían -y a menudo superaban- con los modelos de las grandes marcas francesas y alemanas de la época". Ahí es donde entra en escena la pérfida España: "Este detalle no pasó desapercibido a los gobiernos españoles de la época, que, lejos de fomentar políticas favorables a la consolidación de la industria automovilística catalana, la sometieron a una brutal presión con el único propósito de deslocalizar su producción. En el caso de la Hispano-Suiza él buque insignia de la industria automovilística catalana-, el Gobierno español recurrió al chantaje más ruin".

Pons asevera que Hispano-Suiza se convirtió "en una de las primeras marcas automovilísticas continentales. Sus modelos se exportaban a toda Europa y a Sudamérica. En aquel momento, la compañía estaba dirigida por los catalanes Damià Mateu y Francesc Seix y por el suizo Marc Birkigh".

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Dardos a los Borbones

Asegura que fue el propio rey Alfonso XIII ("el bisabuelo del rey Felipe VI, los Borbones siempre están en medio de estas maniobras", dice el ‘historiador’), el que intervino para hundir la industria catalana. Y "se forzó a Hispano-Suiza a abrir una factoría en Guadalajara (…) La maniobra, que implicó el traslado forzoso de cuadros técnicos y mano de obra especializada, se disfrazó por el interés de la marca por acercarse físicamente a su mercado madrileño".

El activista independentista deja entrever que la elección de Guadalajara se debió a que debía cubrir el lugar industrial que antes ocupaba la Real Fábrica de Paños. Pero esa fábrica había cerrado, en realidad, en 1822, casi un siglo antes, por lo que no tiene sentido que se proponga una medida compensatoria cien años más tarde, cuando casi nadie se acuerda ya de la fábrica.

La teoría sustenta que esa operación también "tenía un fuerte componente político. En aquella época, los automóviles eran un producto de lujo y su fabricación despertaba una gran atención mediática que alimentaba el prestigio del entorno social y geográfico donde se montaban las fabulosas máquinas".

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Pero, además, vincula la decisión de abrir fábrica en Guadalajara al hecho de que "Álvaro de Figueroa y Torres-Mendieta, conde de Romanones (icono español del político palatino, maniobrero y sin escrúpulos), en aquel momento presiente del Gobierno español por el Partido Liberal, era originario de Guadalajara y su familia tenía importantes intereses económicos".

Con la crisis de los 30, Hispano-Suiza fue comprada por FIAT, el gigante automovilístico italiano, en una operación que daría inicio a la SEAT tras la guerra civil. Según el ‘historiador’ del INH, Franco intentó por todos los medios que FIAT trasladase la Hispano-Suiza a los alrededores de Madrid, pero los italianos se negaron.

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La teoría de los ‘historiadores’ independentistas es que "las maniobras de Romanones y Franco explican muy bien que Cataluña, desde hace siglos, trabaja con un Estado en contra". Relata, asimismo, que tras la II Guerra Mundial, "la influencia que Franco podía tener sobre el nuevo régimen democrático italiano era nula. Los Agnelli (propietarios de FIAT) se negaron rotundamente a mover la fábrica y dijeron al dictador que en Barcelona tenían los recursos humanos y la situación estratégica era idónea".

La conspiración de Nissan

En 1950, sin embargo, se inauguró la SEAT y sentenció a Hispano-Suiza, que murió en esa década. Con el apoyo del Estado español, SEAT se implantó en Cataluña, pero los ‘historiadores’ silencian este hecho. Aseguran, pese a todo, que "si nos transportamos a la historia más reciente, desde la proclamación del régimen constitucional, descubrimos que ese histórico y permanente ataque a la industria catalana (a la automovilística también) ha evolucionado hacia el campo de la desinversión pública; y la practican toda clase de gobiernos".

En ese contexto, la quejosa historia de la industria automovilística española queda supeditada a una conspiración de España y de los Borbones. Pons recuerda que "las sombras largas y funestas de Alfonso XIII, de Romanones, de Franco o de Suances [Juan Antonio Suances, fundador del INI]" estaban tras el discurso del Rey del 3 de octubre de 2017, dos días después del referéndum ilegal, en el que llamaba a respetar las leyes.

"Sombras largas y funestas que siempre han emergido en el panorama industrial catalán y que explican el capítulo más reciente de esta historia: el drama de Nissan". Así, deja la puerta abierta a más agravios: "Quién sabe si [Nissan] dentro de un tiempo reaparecerá en algún páramo mesetario, al lado de una autovía vacía de tráfico, pero sospechosamente trazada al lado de oscuros réditos políticos y espurios intereses personales", concluye su teoría el 'historiador indepe'.

España lleva más de un siglo boicoteando la industria automovilística catalana. Esa es la última conclusión de los 'historiadores fake' independentistas de Cataluña. Uno de los miembros del Institut Nova Història (INH), Marc Pons, acaba de publicar la teoría de que España torpedeó la industria catalana automovilística desde que un barcelonés fabricó el primer coche en la península allá por 1890.

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