Junts baraja ahora votar sí a la quita del FLA y el Gobierno prevé un giro con la financiación
Los bandazos de Junts con cuestiones como el FLA hacen que en Moncloa esperen que al final los de Carles Puigdemont acaben apoyando el nuevo modelo económico para las CCAA
El líder de Junts, Carles Puigdemont, en su reunión con el presidente de la Generalitat, Salvador Illa el pasado 2 de agosto. (EFE/Jasper Jacobs)
Momentos complicados en Junts. La formación baraja ahora recular y votar a favor de la condonación del FLA, que el Gobierno de Pedro Sánchez quiere someter a votación en el Congreso dentro de un decreto omnibús junto con otras muchas medidas sociales. Pese al planteamiento inicial de votar en contra, ante la inminencia de la votación, el partido independentista pretende ahora respaldar la medida. Este giro y otras señales llevan a pensar al Ejecutivo que puede pasar como cuando Junts escenificó hace ya semanas la ruptura con el Gobierno, que la importancia está en los matices. Desde entonces, y en teoría, sólo avalan en el Congreso aquellas normas que sean beneficiosas para Cataluña. Y ahí entraría el nuevo modelo de financiación.
La tesis en Moncloa es que el rechazo mostrado por Miriam Nogueras al poco de conocerse las cifras del proyecto de María Jesús Montero puede virar justo porque Cataluña, junto con Andalucía, es la gran beneficiada del sistema ideado por el Ministerio de Hacienda en negociación con Salvador Illa y con el beneplácito de ERC. Oriol Junqueras, líder de ERC, desveló el lunes que pretende reunirse con Puigdemont para intentar convencerlo para que dé su apoyo al modelo pergeñado por Montero. Entre los argumentos que llevará en el zurrón el dirigente republicano están los 4.686 millones extra que llegarán a Cataluña si se aprueba la norma, pero también esa extraña ordinalidad que sólo se cumple más allá del Ebro.
"El modelo tiende a la ordinalidad", expresó la titular de Hacienda para justificar que Cataluña sea la tercera comunidad que más recibe y también la tercera que más aporta. También está el detalle de la posibilidad de gestionar el IVA de las pymes y una especie de singularidad a la carta, dos extremos que están a disposición de todas las autonomías. Montero se las ha ingeniado para que este detalle sobre todo beneficie a Cataluña porque tiene más pymes.
En el plan de Montero para seducir a ERC hay una nueva edición del café para todos y eso es algo que no gusta en el independentismo. Pero en el Gobierno confían en el café sea lo suficientemente bueno para convencer al aliado que más tormentos le ha dado a lo largo de la legislatura. En reuniones internas, la propia Montero ha dejado claro que su intención es batirse el cobre para sacar adelante el nuevo modelo. En el PSOE hay una sensación de que este modelo es una "oportunidad" y que la aritmética parlamentaria no permitirá aprobar otro en un largo tiempo. Izquierda Unida ha abrazado el diseño de la titular de Hacienda hasta el punto de que Antonio Maíllo, líder federal, rechazó este lunes que la ordinalidad forme parte del esbozo que se abordará este miércoles en el Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF).
Otros socios como Podemos, la Chunta Aragonesista o Compromís, también han arrojado dudas, pero en el Gobierno confían en que en la negociación puedan despejarse los obstáculos. Eso deja a los neoconvergentes como principal escollo, pero en el Ejecutivo creen que la situación cambiará. Más allá de que los números del sistema benefician a Cataluña, en Moncloa consideran que Junts es un partido volátil precisamente porque el liderazgo lo ejerce Puigdemont desde Waterloo. Y aquí entra en juego el calendario judicial de la ley de amnistía.
En el Ejecutivo de Pedro Sánchez confían en que el posible regreso a Cataluña del líder neoconvergente en primavera cambie el statu quoy permita ver a una versión más posibilista de la delegación que dirige en Madrid Miriam Nogueras. Un nuevo contexto político que obligue a Junts a cambiar de estrategia.
División interna
Al mismo tiempo, la tensión por el nuevo modelo de financiación sacude el seno del partido, con cada vez más voces cuestionando la posición que ha marcado Carles Puigdemont: tumbar la financiación para intentar forzar al Gobierno español a pactar un concierto a la vasca para Cataluña.
El lunes se reunió la permanente en Waterloo, sin imágenes ni declaraciones. Si hubiera una decisión al respecto, se habría comunicado. No ha sido así. Fuentes de la formación hablan de posiciones discrepantes en cómo afrontar la cuestión de la nueva financiación autonómica.
En Barcelona, el exalcalde de la ciudad Xavier Trias ha declarado en TVE que resulta "prácticamente imposible" renunciar a los 4.700 millones de euros más que el nuevo modelo aportará a las arcas de la Generalitat, "aunque sean insuficientes para resolver el déficit fiscal estructural". Trias hizo esas declaraciones en el programa Café d’Idees, el mismo en donde el exconseller de Economía Jaume Giró abogó también por respaldar el acuerdo.
Jaume Giró y Xavier Trias ya han abogado por apoyar la nueva financiación
En la red social X, Puigdemont permanece en silencio sobre la nueva financiación, señal inequívoca, según algunas fuentes del partido, de que hay debate interno y de que permanece a la espera de que se posicionen todas las partes para hacer de árbitro, cuando en realidad lo que están haciendo es cuestionando sus decisiones.
Junts se ha colocado solo en esta incómoda posición. El día antes de que se presentase el modelo de financiación autonómica, ellos ya salieron en tromba a denostarlo. Ahora se han quedado en un rincón sin margen de maniobra y busca la manera de poder rectificar.
Momentos complicados en Junts. La formación baraja ahora recular y votar a favor de la condonación del FLA, que el Gobierno de Pedro Sánchez quiere someter a votación en el Congreso dentro de un decreto omnibús junto con otras muchas medidas sociales. Pese al planteamiento inicial de votar en contra, ante la inminencia de la votación, el partido independentista pretende ahora respaldar la medida. Este giro y otras señales llevan a pensar al Ejecutivo que puede pasar como cuando Junts escenificó hace ya semanas la ruptura con el Gobierno, que la importancia está en los matices. Desde entonces, y en teoría, sólo avalan en el Congreso aquellas normas que sean beneficiosas para Cataluña. Y ahí entraría el nuevo modelo de financiación.