El independentismo explota la figura de Gaudí para una nueva campaña contra España
Desde Carles Puigdemont a Silvia Orriols, los líderes de los partidos independentistas alimentan el rechazo a España con argumentos xenófobos y de difícil justificación histórica
Firma autógrafa de Gaudí que demuestra que siempre firmaba 'Antonio'. (EFE)
Carles Puigdemont está que trina. Pero no porque no le hayan dado aún la amnistía que tanto soñaba. Ni siquiera porque Pedro Sánchez haya recibido a Oriol Junqueras en Moncloa y pactado con él una financiación singular para Cataluña. Está indignado porque España "quiere apropiarse de Gaudí". En una nota difundida en su página de Facebook, el expresident fugado se duele de "un Gaudí difuminado, sin dibujar y, lo que es más grave, falsificado. Hacerlo pasar por español, llamarlo 'Antonio' y diluir su vínculo con la lengua y la cultura catalana no es una licencia artística inocente: es una manipulación de la realidad histórica". Puigdemont pasa por alto que el propio arquitecto firmaba sus planos con un sonoro "Antonio Gaudí", pese a que ahora el independentismo quiere forzarlo a cambiar su identidad.
El enfado se debe a la representación de una obra de teatro en Reus. Pero es una obra de teatro en castellano y el independentismo en masa ha hecho causa de ello, alimentando un supuesto agravio a Cataluña e inflando una campaña política de odio hacia España. El episodio se enmarca dentro de una campaña más amplia que trata de sentar las bases de una nueva política de confrontación con el Estado español para sustentar el sueño separatista.
Otro episodio de esa actitud es la campaña de odio hacia la directora de escena Bárbara Lluch, nieta de Núria Espert, que respondió en castellano una entrevista en TV3 sobre el montaje de 'Tristán e Isolda'. O la campaña contra la cantante Rosalía, en una de cuyas canciones la Escolanía de Montserrat canta una estrofa en castellano. Obviando que emplean 13 idiomas diferentes en esa pieza, acusan a la joven de ultraje solo por utilizar el castellano.
Pero mucho más sonora es la campaña pro Gaudí y anti España. La obra de teatro a la que se refería Puigdemont, llamada 'Trencadís', forma parte de un conjunto de actividades organizadas por el Ayuntamiento de Reus juntamente con la Federación Española de Patinaje, contando también con el apoyo de la Diputación de Tarragona. La obra se enmarca dentro del conjunto de actividades del Año Gaudí, al cumplirse el centenario de su muerte. Y Reus era el pueblo natal del insigne arquitecto. De hecho, la obra era un "espectáculo solidario para recaudar fondos para los patinadores de la Federación y, al mismo tiempo, conmemorar el centenario de Gaudí".
El hecho de que el independentismo haya perdido la plaza de Reus en las últimas municipales ha sido uno de los acicates para inflamar la campaña antiespañola. Reus, gobernada desde 2011 por Convergència, pasó a manos del PSC en 2023. Su actual alcaldesa, Sandra Guaita, obtuvo 8 concejales, a considerable distancia de ERC, la segunda fuerza, con 5 ediles y 3.000 votos menos. Y Junts, que había tenido la vara de alcalde las tres últimas legislaturas, pasó de primera a tercera fuerza.
Espectáculos bilingües
Ante ello, el independentismo ha decidido volverse aún más radical. Los actos promovidos por administraciones y otras entidades se han entendido, oficialmente, como un conjunto de espectáculos bilingües, que el independentismo rechaza. A los extremistas les ha molestado que, en ocasiones, se nombre a Gaudí con el apelativo de 'Antonio' y que se le haga hablar en castellano. "Este hecho no es una anécdota, sino una muestra más de la falta de compromiso real con la lengua catalana", denuncia Teresa Pallarès, portavoz de Junts per Reus.
Pallarès afirma que "es incomprensible que, en un acto del Año Gaudí en Reus, el catalán no sea la lengua vehicular y que incluso se desfigure la figura de Gaudí". El partido de Puigdemont presentará en el próximo pleno municipal una pregunta para pedir explicaciones al gobierno municipal sobre los criterios lingüísticos aplicados en el espectáculo.
La líder de Aliança Catalana, Sílvia Orriols, también participa en la campaña y difundió un hilo explicativo de las singularidades del arquitecto, en el que, entre otras cosas, se acusa al Ayuntamiento de Reus de "insultar la memoria de su hijo más ilustre". Y la Plataforma per la Llengua ha abierto un portal de quejas para quien quiera denunciar el hecho de Reus y que "hace 100 años lo detuvieron por hablar en catalán. Hoy, las vulneraciones continúan", dice la Plataforma. Pero incluso los más acendrados historicistas indepes niegan esa acusación: "No lo detuvieron 'por hablar en catalán'. Dicho así es incorrecto., Lo detuvieron por enfrentarse a la policía cuando quería entrar en una iglesia, a una misa dedicada al 1714", corrige Efemérides d'Arquitectura, un perfil que recoge hitos de la historia de la arquitectura catalana, con más de 42.000 afiliados. Posteriormente, "en comisaría, se negó a hablar en castellano y por eso lo encerraron una mañana en una celda de la Lonja de Mar".
El independentismo quiere desterrar la cultura de Cataluña si esta es en castellano. Lo hacen con escritores tan insignes como Eduardo Mendoza, Carlos Ruiz Zafón, Juan Marsé o Manuel Vázquez Montalbán, y ha frustrado siempre homenajes oficiales a escritores en castellano. También pasa con el teatro y el cine.
El caso de Gaudí le ha venido como caído del cielo. La pasada semana, se hizo público que el Gobierno hará una moneda conmemorativa de Gaudí con motivo del centenario de su muerte. Se trata, en realidad, de 7 piezas, en cuyo anverso irá la efigie del arquitecto realizada por el fotógrafo Pablo Audouard y un mosaico de su diseño. Aunque lleva la inscripción 'Antoni Gaudí', incorpora también la palabra 'España' y el año 2026, lo que ha levantado indignación entre las filas ultras.
"No es un símbolo español"
"Antoni Gaudí no es un símbolo español. Era catalán, profunda, consciente e inequívocamente. Su obra nació en Cataluña, moldeada por su lengua, cultura y conciencia nacional. Hace más de un siglo, ya comprendía que Cataluña era una nación. Barcelona y Cataluña no son España. Somos catalanes, una nación en Europa sin Estado. La historia lo sabe. La cultura lo demuestra. Y la dignidad lo exige", criticó Anna Navarro, el fichaje estrella de Puigdemont en las últimas elecciones y ahora flamante diputada en el Parlament.
En los círculos independentistas radicales se hacen circular mensajes de Gaudí profundamente antiespañoles. "Con los españoles no nos podremos entender nunca", destacan como su frase fetiche. Además, recogen una descripción del pintor Joaquim Torres i García (colaborador de Gaudí en algunas ocasiones y el autor de los murales que hizo retirar Quim Torra del Palau de la Generalitat sobre Gaudí: "Era el más catalán de todos los catalanes (…) Nacionalista irreductible, detestaba sobre todo a Castilla y a los castellanos".
Carles Puigdemont está que trina. Pero no porque no le hayan dado aún la amnistía que tanto soñaba. Ni siquiera porque Pedro Sánchez haya recibido a Oriol Junqueras en Moncloa y pactado con él una financiación singular para Cataluña. Está indignado porque España "quiere apropiarse de Gaudí". En una nota difundida en su página de Facebook, el expresident fugado se duele de "un Gaudí difuminado, sin dibujar y, lo que es más grave, falsificado. Hacerlo pasar por español, llamarlo 'Antonio' y diluir su vínculo con la lengua y la cultura catalana no es una licencia artística inocente: es una manipulación de la realidad histórica". Puigdemont pasa por alto que el propio arquitecto firmaba sus planos con un sonoro "Antonio Gaudí", pese a que ahora el independentismo quiere forzarlo a cambiar su identidad.