ERC, entre el pánico a que Junts tumbe la quita del FLA y la falta de puentes para evitarlo
Los dos partidos independentistas carecen de vías de comunicación. Se hablan a través de los medios. Y así no puede resolverse un conflicto como el de la condonación de la deuda
El presidente de Junts, Carles Puigdemont, y el de ERC, Oriol Junqueras, hace un año en Waterloo. (EFE/Pablo Garrigós)
La crisis política que se está incubando por la quita del FLA, y que se avecina para este febrero, cuando acabe el parón legislativo de invierno, ha pillado a ERC y Junts sin puentes entre ambas formaciones. A un mes de que se haga evidente que una de las medidas estrella de los republicanos, la cual apoya la Generalitat de Salvador Illa, va a quedarse en la cuneta por la negativa de los de Carles Puigdemont de respaldarla en el Congreso, no existe contacto entre ambas formaciones independentistas para intentar buscar una salida.
La situación resulta tan delicada, que Junts ha evitado en público explicar qué hará en la votación más relevante para Cataluña. Pero, en este momento, la decisión es firme: votará en contra. En Madrid, la situación es igual. Gabriel Rufián y Míriam Nogueras no se hablan, lo que dificulta mucho buscar una fórmula para reconducir la situación.
Entre los socios de la investidura de Salvador Illa ha empezado a cundir el pánico. En una entrevista a EFE esta Navidad, el presidente de ERC, Oriol Junqueras, instó a Junts a “demostrar su compromiso” con Cataluña votando a favor de la condonación de la deuda catalana del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) y de un “mejor” sistema de financiación autonómica. La prueba de que no hay contacto entre Junqueras y Puigdemont es que tienen que hablarse a través de los medios de comunicación.
Junqueras no ha sido el único que ha alertado de las intenciones de Junts. La portavoz de los Comunes en el Congreso, Aina Vidal, declaró esta Navidad que "Junts ha decidido bloquearlo todo": "Bloquear los recursos que deberían ir hacia la Generalitat, bloquear leyes como la reducción de la jornada laboral, bloquear avances en vivienda... Esto es un gran problema que también afectará al nuevo modelo de financiación". Se sumó a así a las voces que advierten del descalabro político que se avecina en clave catalana.
La condonación de la deuda del FLA la negoció ERC para Cataluña, pero es extensiva para todas las CCAA adheridas a este sistema de liquidez de la deuda pública autonómica. En el caso de Cataluña, gracias a la quita del FLA, la Generalitat dejaría de asumir 17.104 millones de deuda que quedaría traspasada al Gobierno central y se ahorraría en intereses 457 millones en 2026, 578 millones en 2027, 671 millones en 2028, 744 millones en 2029 y 776 millones en 2030, según la AIReF. Es mucha capacidad de gasto añadida —equivalente al presupuesto de una conselleria pequeña— para las arcas catalanas que se perdería por culpa de la negativa de los de Puigdemont.
Salida de emergencia
El planteamiento inicial de Junts es que la reducción de la deuda del FLA es autonomismo y supone la puerta abierta para el nuevo sistema de financiación autonómica que aleja a Cataluña de un sistema de cupo que la saque del régimen común. Por tanto, como el modelo de Junts es el cupo y además se ha roto con Sánchez, no tiene sentido apoyar la medida.
A Sánchez Llibre ya le están llegando mensajes para que Junts rectifique
También hay un trasfondo político, además de unos principios de base. La quita del FLA la negoció Junqueras y será él quien se cuelgue la medalla. Y se beneficiará el presidente de la Generalitat, Salvador Illa. Waterloo carece, por tanto, de incentivos políticos para respaldar una medida que sólo engorda a sus rivales.
Presión a Junts
Sin contactos entre ambas formaciones, lo que comenzará en breve es una presión a Junts en los medios de comunicación catalanes para que cambien su sentido del voto. Se prevé que los de Puigdemont no desvelarán el mismo hasta el final, como un medio para no comprometerse, según apuntan fuentes de este partido. Pretenden así también zafarse de un contexto de opinión pública que les jugará en contra.
Desde la Generalitat y desde ERC ya están haciendo llegar este mensaje al hombre que más influencia tiene sobre Junts, el presidente de la patronal catalana Foment del Treball, Josep Sánchez Llibre. Todos quieren que Junts salga del enroque. Pero a un mes vista del choque de trenes, todas las fuentes consultadas se muestran pesimistas al respecto.
La crisis política que se está incubando por la quita del FLA, y que se avecina para este febrero, cuando acabe el parón legislativo de invierno, ha pillado a ERC y Junts sin puentes entre ambas formaciones. A un mes de que se haga evidente que una de las medidas estrella de los republicanos, la cual apoya la Generalitat de Salvador Illa, va a quedarse en la cuneta por la negativa de los de Carles Puigdemont de respaldarla en el Congreso, no existe contacto entre ambas formaciones independentistas para intentar buscar una salida.