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Puigdemont se aferra al caso de Somalilandia para justificar su intento de secesión
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Puigdemont se aferra al caso de Somalilandia para justificar su intento de secesión

En 2017 Cataluña se sentía reflejada en los países bálticos. Ocho años después, el ejemplo a seguir para los líderes de Junts es un país desconocido del Cuerno de África: Somalilandia

Foto: El jefe de la la oficina del 'expresident', Josep Alay, con Carles Puigdemont al fondo. (EFE)
El jefe de la la oficina del 'expresident', Josep Alay, con Carles Puigdemont al fondo. (EFE)
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El presidente de Junts, Carles Puigdemont, se aferra al caso de Somalilandia, país recientemente reconocido por Israel, para justificar su intento de secesión de 2017 y que valdría la pena volver a intentarlo, con la perspectiva de que más tarde o más temprano algún país reconocería una teórica Cataluña que se declarase independiente. Cuando Cataluña proclamó su declaración unilateral de independencia en 2017, ningún país la reconoció, pese al esfuerzo publicitario que se hizo entonces desde la administración catalana.

Somalilandia es un país del Cuerno de África, segregado de Somalia. La comparación con Cataluña no tiene mucho sentido, en especial porque Somalia lleva años sometida a una cruda guerra civil.

Eso no ha impedido que Puigdemont desde su cuenta de la red social X celebrase el reconocimiento de Israel: “Felicitaciones a Somalilandia por su primer reconocimiento internacional. Que sea el primero de muchos. Somalilandia tiene derecho a la autodeterminación y siempre encontrará apoyo para su causa en Cataluña”.

“Me alegro mucho del reconocimiento de Somalilandia por parte de Israel, que abre la puerta a otros reconocimientos internacionales”, añadió Puigdemont, quien en 2023 participó en un acto sobre derecho a la autodeterminación en África con la exministra de Exteriores de ese país, Edna Adan.

El jefe de la oficina del expresident Puigdemont, Josep Alay también ha expresado en redes su apoyo al proceso de Somalilandia e incluso ha criticado la postura de la UE al denunciar que “como era de esperar a la Unión Europea apoyando la unidad y soberanía de Somalia. Ningún respeto al derecho de autodeterminación de Somalilandia. Lo mismo que Tusk y Juncker hicieron con Cataluña en el 2017”.

En foros internos de Junts se pone de manifiesto que este precedente podría justificar una nueva declaración de independencia de Cataluña o alegar que la de 2017, declarada por el Parlament, nunca fue anulada de manera legal y que por tanto podría volver a activarse, como si fuera el interruptor de la luz, según explican fuentes de esta formación.

“La lección, por tanto, no es que ‘Cataluña debería hacer como Somalilandia” (sería absurdo), sino que el reconocimiento es una técnica de poder. Cuando Ted Cruz pide reconocer a Somalilandia, pone el reconocimiento al servicio de una agenda: contener a China, proyectar presencia en el mar Rojo, reforzar alianzas. Cuando Europa dice "asunto interno", también hace agenda: preservar estabilidad interna, evitar contagios, blindar a Estados miembros”, reflexiona el diputado de Junts, Agustí Colominas en su blog.

Treinta años de espera

Todas estas personalidades de Junts que ahora se quieren sentir reflejadas en el país del Cuerno de África, obvian algunos pequeños detalles. África no es Europa. Somalia no tiene nada que ver con España. No hay un entorno de guerra civil, como en el país africano. España es una democracia consolidada. Y Somalia no forma parte de la UE. Parece difícil establecer un paralelismo.

Somalilandia tardó más de 30 años en ser reconocida por un país

La principal circunstancia que obvian los dirigentes de Junts es que Somalilandia ha tardado más de 30 años en ser reconocida por un país. No parece que fuera una alternativa que pudiese entusiasmar a la mayoría de los catalanes que dieron apoyo al intento de secesión catalana de 2017, que operaba bajo el mantra de “el món ens mira”, el mundo nos mira.

Cambio con Trump

Luego está la cuestión estratégica. El país que ha reconocido a Somalilandia es Israel, acusado por diversas democracias occidentales de genocidio en la guerra de Gaza. El independentismo contaba con Israel en 2017, pero el país sionista optó, como el resto del mundo, por respaldar a España y a Europa.

La idea de que con la nueva geopolítica de los intereses de Donald Trump haya una oportunidad para el independentismo catalán, por ejemplo para romper Europa, podría valer para sectores como Aliança Catalana, pero no para la izquierda independentista de ERC y la CUP.

El presidente de Junts, Carles Puigdemont, se aferra al caso de Somalilandia, país recientemente reconocido por Israel, para justificar su intento de secesión de 2017 y que valdría la pena volver a intentarlo, con la perspectiva de que más tarde o más temprano algún país reconocería una teórica Cataluña que se declarase independiente. Cuando Cataluña proclamó su declaración unilateral de independencia en 2017, ningún país la reconoció, pese al esfuerzo publicitario que se hizo entonces desde la administración catalana.

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