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El laboratorio registrado por la Guardia Civil tenía permisos para manipular varias cepas de peste porcina
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CRISIS ABIERTA

El laboratorio registrado por la Guardia Civil tenía permisos para manipular varias cepas de peste porcina

Utilizaron la cepa Georgia 2007 (de la que murieron los jabalíes de Collserola) hasta 2023 y en 2025 la cambiaron por la Georgia 2001. El Ministerio de Ciencia financió las vacunas de peste porcina africana de Cataluña

Foto: Mossos y Guardia Civil registran laboratorio IRTA-CReSA investigado por la peste porcina. (EFE/Quique García)
Mossos y Guardia Civil registran laboratorio IRTA-CReSA investigado por la peste porcina. (EFE/Quique García)
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El laboratorio público del Institut de Recerca i Tecnologia Agroalimentària (IRTA), que depende de la Conselleria de Agricultura de la Generalitat, registrado este jueves por la Guardia Civil y los Mossos d’Esquadra, disponía de permisos para investigar diversas cepas del virus de la peste porcina africana (PPA). Esta enfermedad ha aparecido en los cadáveres de 26 jabalíes de la sierra de Collserola, que rodea el noroeste de la ciudad de Barcelona, aunque dos centenares más de cuerpos de esta especie dieron negativo en los controles que se realizaron. En las inmediaciones de la zona cero de la epidemia se ubica la sede del centro que utiliza el IRTA para la investigación, el Centre de Recerca en Sanitat Animal (CReSA).

El registro de las instalaciones científicas fue ordenado por el Juzgado de Instrucción número 2 de Cerdanyola del Vallès, en el marco de unas diligencias calificadas como secretas para determinar si el virus que afecta a las poblaciones de jabalíes de Collserola pudo filtrarse desde esas instalaciones.

Según la documentación a la que ha tenido acceso El Confidencial, los experimentos del IRTA-CReSA fueron financiados por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, que dirige Diana Morant, y las cepas modificadas genéticamente provienen del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa.

El 19 de junio de 2025, la presidenta del Consejo Interministerial de Organismos Modificados Genéticamente, Ana Rodríguez Castaño, otorgaba permiso al mismo laboratorio para una investigación: “La biodistribución y el comportamiento del virus de la peste porcina africana mediante la generación de virus fluorescentes a partir de las cepas Ba71, BA71ΛCD2 (cepa atenuada) y Georgia 2001/01, permitiendo el monitoreo de la replicación viral mediante técnicas de imagen y citometría de flujo”.

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La cepa del virus en las últimas investigaciones, sin embargo, ya no es la misma que se utilizaba hasta los últimos experimentos de 2023, la Georgia 2007, que es la que ha aparecido en los jabalíes muertos en Collserola, según ha reconocido el propio Ministerio de Agricultura.

20 cerdos para experimentar

En el memorando del IRTA-CReSA, (enviado al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Democrático, que dirige Sara Aagesen), se señala que el experimento se realiza “in vivo con los OMG [organismos modificados genéticamente] durante 8 semanas (una de aclimatación, cuatro para inoculación) comprendiendo los meses de noviembre y diciembre y procesado de las muestras en meses posteriores (todos los experimentos se realizarán en las instalaciones de alta seguridad del CReSA) La fase experimental con animales comprendería desde noviembre de 2025 a 20 de diciembre de 2025”.

Detalla el documento que los experimentos se desarrollan en “instalaciones de bioseguridad de nivel 3 (BSL 3) para eliminar cualquier probabilidad de que los virus se diseminen en el ambiente”. Los animales utilizados en el proyecto son cerdos comunes en lugar de jabalíes.

Para llevar a cabo las pruebas, se confinaron “un total de 20 animales (4 grupos de cinco animales cada uno)”. Los cerdos se acogieron en distintos boxes del CReSA y el virus modificado fue introducido en los mismos mediante inyecciones dentro de una solución salina. “El confinamiento será el típico de una unidad de Alta Biocontención de grandes animales (con duchas obligatorias de salida, doble filtración absoluta del aire de salida, descontaminación química de los efluentes y eliminación de las carcasas infestadas por digestión alcalina o incineración). Todas estas barreras de confinamiento y control garantizan su no diseminación al exterior y, por tanto, nulo impacto ambiental”.

El memorando explica que la PPA “representa hoy en día la mayor amenaza para la industria porcina en todo el mundo. No hay vacuna ni tratamiento contra el virus de la PPA y actualmente la única forma de luchar contra la enfermedad, de declaración obligatoria de la OMSA (antigua OIE) es el sacrificio de los animales afectados y de los que se encuentran dentro del perímetro del foco de la infección, medidas cuestionables desde el punto de vista tanto ético como económico. Así pues, la necesidad de obtener una vacuna frente a la PPA es máxima”.

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La investigación sobre la PPA se enmarca también dentro de un gran proyecto de laboratorio llamado ‘No-Impasse’, que en realidad se engloba dentro de un título más prosaico: ‘Estrategias novedosas para mejorar el control de la peste porcina africana basadas en experiencias (exitosas y no exitosas) previas’. Este proyecto, puesto en marcha el pasado 1 de septiembre de 2023, finalizará el 31 de agosto de 2026 y tiene tres ejes primordiales: el primero de ellos es “seguir diseccionando los mecanismos inmunológicos implicados en la protección conferida tras la inoculación nasal de BA71dCD2”.

El segundo es “optimizar la vacuna BA71dCD2 utilizando estrategias inmunomoduladoras con el objetivo de conseguir una vacuna viva atenuada de segunda generación más segura y eficaz”. El tercero es “desarrollar nuevas formulaciones vacunales frente a la PPA, compatibles con su utilización oral en jabalí, asignatura pendiente y esencial si se quiere plantear algún día la erradicación de esta enfermedad”. Este proyecto está financiado por la UE a través del Ministerio de Ciencia y de la Agencia Estatal de Investigación.

Los experimentos catalanes se remontan muchos años atrás. En 2016, ya se experimentaba con la cepa Georgia 2007, según los documentos a que ha tenido acceso este diario. En realidad, los laboratorios registrados han estado trabajando en vacunas de la PPA con diferentes cepas. El 4 de julio de 2023, el Ministerio de Agricultura dio permiso al IRTA-CReSA para “evaluar la rapidez en el inicio de la respuesta inmune protectora inducida por el prototipo vacunal BA71ΛCD2. Como segundo objetivo, se propone comparar la respuesta innata sistémica y de mucosas inducida tras la vacunación con BA71ΛCD2 o tras el desafío letal con la cepa VPPA Georgia 2007”.

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El documento estaba firmado por Fernando Miranda, entonces presidente del Consejo Interministerial de Organismos Modificados Genéticamente. A finales de 2022, se realizaron también pruebas con 36 cerdos de 4 semanas de edad, divididos en dos grupos: uno de 24 animales “para estudiar la eficacia divididos en 3 grupos: grupo no vacunado (8 animales); grupo vacunado (8 animales) animales troyanos para realizar el desafío por contacto (8 animales se mezclan con el grupo vacunado y 4 con el grupo no vacunado). Y 12 animales para estudiar la transmisión del virus vacunal: 6 animales vacunados; 6 animales no vacunados”. El experimento duró hasta mediados de 2023 en cinco fases o pasajes.

"No hay indicios" de que el origen esté en IRTA-CReSA

La Generalitat ha asegurado este viernes que, según el informe de los técnicos de la Comisión Europea (CE) y del Ministerio de Agricultura y de la auditoría encargada por el Govern catalán para conocer el origen del brote de peste porcina de Collserola (Barcelona), no hay "evidencias" ni "indicios" de que el virus saliera del laboratorio animal IRTA-CReSA.

Así lo ha asegurado el conseller de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación de la Generalitat, Òscar Ordeig, en una comparecencia en la sede del IRTA-CReSA, un centro de investigación en sanidad animal situado en Cerdanyola del Vallès (Barcelona).

Ordeig ha afirmado que el informe de los técnicos de la CE y del Ministerio sostiene que "no hay evidencia ni indicios" de que el origen del virus sea el CReSA, ya que tanto sus instalaciones como sus protocolos "están bien", y "avalan las actuaciones hechas hasta ahora". Ha subrayado que la auditoría encargada por la Generalitat a un grupo de expertos, que se está ultimando, también concluye que "los protocolos están bien y que todo se ha hecho correctamente", a falta de una documentación extra que se ha requerido.

El laboratorio público del Institut de Recerca i Tecnologia Agroalimentària (IRTA), que depende de la Conselleria de Agricultura de la Generalitat, registrado este jueves por la Guardia Civil y los Mossos d’Esquadra, disponía de permisos para investigar diversas cepas del virus de la peste porcina africana (PPA). Esta enfermedad ha aparecido en los cadáveres de 26 jabalíes de la sierra de Collserola, que rodea el noroeste de la ciudad de Barcelona, aunque dos centenares más de cuerpos de esta especie dieron negativo en los controles que se realizaron. En las inmediaciones de la zona cero de la epidemia se ubica la sede del centro que utiliza el IRTA para la investigación, el Centre de Recerca en Sanitat Animal (CReSA).

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