Así es la policía del catalán: la ANC instiga el acoso a comercios, bancos y empresas
La entidad independentista crea el Grupo de Trabajo para la Defensa de la Lengua, centrado en impulsar actividades contra el castellano y generar tensión en las calles
Manifestación independentista en Barcelona. (Europa Press/Kike Rincón)
La Asamblea Nacional Catalana (ANC) ha creado una unidad especial: el Grupo de Trabajo para la Defensa de la Lengua. No es un colectivo anodino, sino el germen de lo que sería la policía patriótica del catalán. Una célula con los objetivos de “preparar un calendario de acciones y de implementación territorial, confeccionar una escalada de movilizaciones que vayan desde acciones declarativas hasta actuaciones de carácter más intervencionista, velar por el cumplimiento de los objetivos del programa a corto plazo y colaborar con las asambleas de base para facilitar la ejecución efectiva de las acciones”.
El grupo está compuesto por seis responsables técnico/políticos que cuentan con toda la masa militante para movilizar. La intención es simple: desterrar el castellano de Cataluña. “Los recién llegados han de saber que llegan a un Estado diferente del español”, recuerdan en uno de los escritos internos.
Sus acciones son cuidadosamente planificadas para impactar en la sociedad catalana, provocar tensión social y recuperar terreno en las calles. Entre sus acciones más espectaculares prevé ocupación de vestíbulos bancarios, señalamientos públicos de ciudadanos y listados de comercios o restaurantes que no usan el catalán.
Los documentos a los que ha tenido acceso El Confidencial detallan las principales acciones. El primer objetivo es el boicot a comercios que no atienden en catalán. Es preciso, señalan los papeles oficiales de la ANC, “hacer listas de ‘comercios comprometidos’ y también de ‘tiendas que discriminan’”. La entidad hace un llamamiento a “no comprar productos sin etiquetar en catalán” y pegar adhesivos en comercios de Cataluña con los lemas "Aquí no hablan catalán” para cuando se quiere denunciar y “Aquí se habla catalán, ¿y tú?”, cuando se trata de promocionar una tienda.
El segundo eje es el boicot a medios de comunicación. Se trata de “rechazar diarios, emisoras y cadenas de televisión o plataformas que menosprecian o marginan el catalán, así como cancelación de suscripciones allá donde solo utilicen en castellano”. También promueve la “recogida de firmas para exigir la inclusión del catalán y escritos de protesta colectivos a empresas por no emitir en catalán”
El tercer punto tiene que ver con el cine en castellano. “Rechazo a las salas que no proyecten ninguna película en catalán”, no asistir a estrenos doblados sólo al castellano y campañas “para exigir el doblaje o subtitulación en catalán, lo que se puede hacer extensivo a las salas de teatro o de música”.
El cuarto es el boicot a empresas y bancos. Es preciso, dicen los documentos, “señalar a empresas y entidades bancarias que no ofrezcan atención en catalán ni en la documentación ni en las oficinas. Y promover acciones como el cambio de cuenta corriente a entidades que sí usaban el catalán y acciones públicas ante las oficinas, con pancartas u hojas volantes”. La intención, subrayan, es “la ocupación [de oficinas] con pancartas de denuncia”.
El quinto apunta a la Administración. La ANC promociona “la denuncia activa cuando la Administración pública (sobre todo la estatal) se niegue a realizar trámites en catalán. Se pueden incluir casos de la sanidad o la judicatura”. Entre las acciones propuestas, se encuentran “hacer ver que no se entiende el castellano para forzar el uso del catalán; no aceptar formularios ni documentos en castellano y exigirlos en catalán; y plantear recursos administrativos contra la exclusión del catalán”. Paralelamente, propone denunciar la situación presentando mociones en los Ayuntamientos.
El último bloque hace referencia al “boicot activo lingüístico (resistencia diaria)”. Aquí se incardina la campaña que insta a no cambiar de lengua “bajo ninguna circunstancia: ni en tiendas, ni en la Administración, ni en reuniones, ni en el ocio”. Además, promulga “usar siempre el catalán como acto de desobediencia cotidiana”. Otros movimientos que se estudian son a los actos festivos o culturales. Pero también “acciones en el transporte público que no presente atención en catalán y denuncias en las escuelas que no hagan extraescolares en catalán”.
Señalamientos públicos
Los documentos de la organización independentista detallan otro tipo de acciones: “Señalamientos públicos, con pintadas, pegatinas o pancartas”. Este tipo de acoso a tiendas o ciudadanos concretos se ha materializado por parte de grupúsculos extremistas, algunos de carácter filonazi, durante los últimos años. También propone “ruidos simbólicos, silbatos, caceroladas o sirenas” contra ciudadanos que utilicen el castellano de cara al público, así como el “boicot de consumo” a determinados locales. Enumera como iniciativas alternativas “declaraciones formales en forma de carta, de denuncia o manifiesto en el que quede reflejada una actitud contra el catalán, su menosprecio o mal trato por parte de alguien”. Y, por último, “el arte como herramienta de denuncia: caricaturas, teatro denuncia, mímica o canciones”.
En otro documento, que lleva el título de ‘Campaña de la lengua’, detalla los contactos con otras organizaciones (como Òmnium Cultural, CAL, Plataforma per la Llengua o Mantinc el Català) y los territoriales a lo largo de los Països Catalans, en los que incluye a Andorra. Uno de los apartados detalla nombres y teléfonos del conseller de Política Lingüística y su personal de confianza para mantener reuniones y subraya en rojo que “en el momento en que salga la sentencia del 25% del catalán se ha de pedir reunión con la consejera de Educación, Esther Niubó”. Acto seguido indica el nombre y teléfono de su jefa de gabinete.
En otro documento, destaca las “ideas fuerza” de la campaña del catalán, como exigir que cada ayuntamiento tenga una concejalía de Defensa de la Lengua (Vic, Girona o Sant Cugat ya la tienen), “hacer un listado de todos los comercios y empresas que no tienen la rotulación en catalán” y hablar con los restaurantes que no tienen carta en este idioma. “Si no están predispuestos a tenerla, pedirle el libro de reclamaciones y hacer una queja”.
Toda la campaña va dirigida a un gran colofón: la presentación de una denuncia ante el Síndic de Greuges (Defensor del Pueblo catalán), una gran manifestación en defensa de la lengua y la presentación de una iniciativa legislativa popular (ILP) en el Parlament para hacer del catalán la única lengua y desterrar el castellano.
La Asamblea Nacional Catalana (ANC) ha creado una unidad especial: el Grupo de Trabajo para la Defensa de la Lengua. No es un colectivo anodino, sino el germen de lo que sería la policía patriótica del catalán. Una célula con los objetivos de “preparar un calendario de acciones y de implementación territorial, confeccionar una escalada de movilizaciones que vayan desde acciones declarativas hasta actuaciones de carácter más intervencionista, velar por el cumplimiento de los objetivos del programa a corto plazo y colaborar con las asambleas de base para facilitar la ejecución efectiva de las acciones”.