El 'Momento Orriols': viaje político a Ripoll, el epicentro del fenómeno de Aliança Catalana
¿Aburridos plenos sobre reparar una vieja cañería? No, si son en Ripoll, el epicentro del fenómeno de Aliança Catalana, a donde muchos peregrinan para ver en acción a la nueva estrella de la política
Silvia Orriols posa para una entrevista con El Confidencial. (Oriol Molas)
Cataluña vive el “Momento Orriols”. Desde que las encuestas preguntan por su opción política, muchos catalanes aseguran que votarán a Aliança Catalana (AC), un partido de nueva creación que apenas tiene dos escaños en el Parlament y manda en el Ayuntamiento de Ripoll, de 11.000 habitantes –más del 20% inmigrantes– y que gobierna en minoría la alcaldesa Silvia Orriols. A esta ciudad ahora viajan catalanes para escuchar los plenos, donde Orriols fustiga de manera cruel a la oposición. Como explica un veterano periodista de la ciudad, el canal de YouTube de los plenos de Ripoll, que duran más de tres horas, tienen ahora entre 2.000 y 5.000 visualizaciones. Antes, en una día intenso llegaban a 300. Ha nacido una estrella. Y este es el viaje a su feudo.
Ripoll es el centro, es el origen. La previsión es que, para las próximas municipales, AC se extienda a través de la C-25, de Girona hasta Lleida, pasando por Manresa, Vic y Olot, y con Ripoll como punto de irradiación. Junts, que salvó muchas alcaldías gracias a pactos con el PSC, tiembla ahora.
Silvia Orriols acaba muchas de sus alocuciones en el Parlament con un “Visca Ripoll!”. Ha repescado el mito de Guifré el Pilós, teórico fundador de una nación catalana en la Edad Media y que está enterrado en Ripoll. Orriols se ha alzado como la voz que alerta de que la nación y la lengua catalana están en peligro: por la inmigración, por Europa y por la globalización.
El actor Toni Albà y la alcaldesa de Ripoll, Sílvia Orriols, durante el acto institucional con motivo de la Diada, en Ripoll. (EFE/David Borrat)
De su mano, Ripoll ha recuperado un orgullo de ciudad que hacía mucho que no tenía. Todo iba mal. Dependía de una economía industrial en decadencia. Comforsa fue rescatada por la Generalitat. Y el cluster de la ventilación –Soler i Palau y Soreca–. Ripoll no ha disfrutado del tirón de la industria cárnica, cuyo centro es Vic, al sur. Y tampoco de las ventajas del turismo de esquí y nieve. Más al norte. Ripoll se había quedado de manera literal en tierra de nadie. Ripoll es capital de comarca, pero ni siquiera tiene hospital comarcal, que se encuentra en Campdevanol, a cuatro kilómetros de la ciudad de la alcaldesa más famosa de Cataluña.
¿Podían empeorar? Podían. En pleno 2017, Ripoll organiza un acto de apoyo a las víctimas de los atentados de las Ramblas. El entonces alcaldesa, Jordi Munell (Junts) comete un error de bulto y hace hablar a Safira Oukabir, hermana de uno de los terroristas. Ahí está el desencadenante que llevará a Silvia Orriols y su nuevo partido a la victoria en las municipales de 2023. Junts luego vuelve a errar al final. Al principio son incapaces de armar una coalición entre independentistas y el PSC. Cuando intentan la moción de censura, el secretario general Jordi Turull la aborta, desautorizando a los cuadros locales. Y pone de cabeza de lista para las municipales de 2027 a un joven de 22 años, Ferran Raigon. Todas las fuentes consultadas en Ripoll coinciden en una cosa: Silvia Orriols obtendrá mayoría absoluta en Ripoll en los próximos comicios locales.
Oposición desgastada
Orriols ejerce en Ripoll de alcaldesa convergente, algo que le gusta tan poco como que le digan que es de ultraderecha. Se ha ganado a la mayoría del pueblo. Si un vecino le cuenta que una acera está en mal estado, ella le escucha. A la semana siguiente irá a hablar con él y le dirá que la acera sigue sin estar reparada, pero están en ello. Su actividad de diputada no le ha lastrado en popularidad en su plaza fuerte.
Mientras, en los plenos no da aire a la oposición. No pacta. Machaca. En esta legislatura, ya han dimitido un regidor de la CUP, los tres de Junts que iniciaron la legislatura y otro de ERC. Orriols no llega a acuerdos. O gobierna por decreto o dedica plenos a provocar, como el pasado 8 de junio, cuando el equipo de gobierno municipal de Ripoll recibió a una delegación formada por israelíes que viven en Catalunya, judíos locales y simpatizantes del Estado judío para apoyarles en la guerra que Israel libraba en Palestina. La recepción tuvo lugar en la sala de plenos Eudald Pradell del Ayuntamiento, donde se exhibió una bandera de Israel, y se completó con una visita al Museo Etnográfico, al Monasterio de Santa Maria y, posteriormente, se cerró con una comida de hermandad.
Varias mujeres familiares de los presuntos autores de los atentados de Barcelona y Cambrils en 2017. (EFE/Robin Townsend)
Las manifestaciones contra Orriols en Ripoll apenas reúnen a grupos de entre 20 y 30 personas, la mayoría de la CUP o simpatizantes de los Comunes. No hay personas musulmanas en la mayoría de los casos. Comunidad Islámica Annour de Ripoll intenta sobrellevar el vendaval con el perfil más bajo posible. Teresa Jordà, la otra política más relevante de la ciudad, alcaldesa hasta 2011, sólo pasa por Ripoll algún fin de semana. Hace vida de diputada en Madrid, donde además apostó por los roviristas, perdedores del Congreso ante Oriol Junqueras. A Silvia Orriols le han dejado todo el campo libre.
Una vida tranquila
En Ripoll la vida es tranquila. Hay muy poca gente por la calle, pero los vecinos cuentan que es normal, a excepción de los sábados, que es el día de mercado. Uno de los comerciantes se lamenta de que solo abren nuevas tiendas los chinos. Cuando se les responde que en Barcelona es igual con los paquistaníes, no parece consolarle.
Peña Madridista del Ripollés. (M. L.)
La capital del Ripollès cuenta incluso con una peña madridista: la 'Peña Madridista del Ripollés'. Entramos en ella a media mañana, pasada la hora punta de los desayunos. Está casi vacía. Un parroquiano lee el periódico tranquilamente entre dos inmensas banderas del conjunto merengue y de España. No parece nada inquieto, en la cuna de Aliança Catalana, del independentismo de ultraderecha, mientras apura una caña. Ripoll no es para nada Marinaleda, Hernani o Berga, donde la gestión municipal ha contaminado todo el pueblo, hasta el urbanismo. Ripoll podría ganar el concurso al pueblo convergente más aburrido de Cataluña.
En la plaza del Ayuntamiento, que se encuentra junto al Monasterio de Santa María con su icónica torre rematada por una señera, hay tres cafeterías con terrazas, semivacías. Poco después de las 12,30 de la mañana, por separado, tres mujeres musulmanas ataviadas con chador negro cruzan la plaza llevando niñas de la mano, ante la indiferencia general. Son dos mundos separados, pero no se detecta hostilidad entre ellos.
Cataluña vive el “Momento Orriols”. Desde que las encuestas preguntan por su opción política, muchos catalanes aseguran que votarán a Aliança Catalana (AC), un partido de nueva creación que apenas tiene dos escaños en el Parlament y manda en el Ayuntamiento de Ripoll, de 11.000 habitantes –más del 20% inmigrantes– y que gobierna en minoría la alcaldesa Silvia Orriols. A esta ciudad ahora viajan catalanes para escuchar los plenos, donde Orriols fustiga de manera cruel a la oposición. Como explica un veterano periodista de la ciudad, el canal de YouTube de los plenos de Ripoll, que duran más de tres horas, tienen ahora entre 2.000 y 5.000 visualizaciones. Antes, en una día intenso llegaban a 300. Ha nacido una estrella. Y este es el viaje a su feudo.