Indignación soberanista: Palestina anuncia sus partidos ante Euskadi y Cataluña con la bandera de España
Los radicales catalanes acusan a los responsables políticos y deportivos de "desnacionalizar" su selección por escoger una camiseta con cinco rayas verticales y no cuatro
Cartel de los partidos de Euskadi y Cataluña contra Palestina.
El independentismo catalán tiene mala suerte. Todos los intentos por hacerse notar, tanto a nivel interno como externo, están siendo drásticamente obnubilados por diferentes motivos. Uno de los ámbitos donde más énfasis ponían era en competir internacionalmente con la selección catalana de fútbol, un terreno de juego en el que puede aportar figuras mediáticas y captar el interés ciudadano. Pero el resultado último no ha sido el esperado.
Aprovechando el tirón político del conflicto de Gaza, la izquierda catalana comenzó a programar este verano un partido con el combinado de Palestina. Los vascos hicieron otro tanto y a primeros de octubre el presidente de la Asociación Palestina de Fútbol, Jibril Rajoub, se desplazó a Euskadi para firmar un acuerdo y celebrar un partido. Este se celebrará este sábado 15 de noviembre y el equipo rival ya se encuentra concentrada en Bilbao.
El encuentro contra Cataluña se celebra en el Estadio de Montjuic el martes 18 de noviembre. Pero lo que ha soliviantado al independentismo es que en el cartel promocional de la Federación Palestina de Fútbol se presenta a las dos selecciones autonómicas con la bandera de España. La publicidad está en castellano y al estadio Lluís Companys le ponen en nombre de ‘Lluis Company’, sin tilde en la 'i' y sin la ‘s’ final. Ha sido un durísimo golpe para el orgullo nacionalista.
El soberanismo ha puesto el grito en el cielo. Palestina no juega contra Catalunya o Euskadi, sino contra el Equipo Vasco y el Equipo Catalán, ambos identificados con la enseña nacional de España. En pocas horas, no obstante, la Federación Palestina de Fútbol retiró el cartel, dejando sólo la lista de convocados de su selección para ambos encuentros y que lleva sólo los logotipos de las federaciones de fútbol correspondientes a Palestina, Euskadi y Cataluña.
"Tontitos de Europa"
“Catalanes y vascos convertidos en los tontitos de Europa por obra y gracia de la extrema izquierda. Vosotros venga blanquear a Hamás mientras el ‘pueblo palestino’ os considera españolitos. Dais vergüenza ajena. Viva Israel y viva Cataluña!”, ironizó la líder de Aliança Catalana, Sílvia Orriols, este jueves.
Pese a todo, el presidente de la Asamblea Nacional Catalana, Lluís Llach, difundió un vídeo minutos después en el que afirma que “la ANC lucha por la independencia y por ello siempre dará apoyo a las selecciones catalanas”, invitando a asistir al partido del próximo martes.
Cada entrada se vende por 5 euros y ha sido muy promocionado en círculos extremistas barceloneses, entre otros por comunidades de okupas, y, especialmente, por los comunes, la CUP y organizaciones radicales. En la famosa Casa Orsola, que finalmente compró el Ayuntamiento de Barcelona para evitar un desalojo, se celebra incluso una "comida popular" para poder ver el partido en comunidad.
El segundo cartel sobre el partido, sin la bandera de España.
Los beneficios del encuentro, según afirman sus responsables, se destinarán “íntegramente a una campaña de ayuda integral al pueblo palestino con tres ejes de actuación: ayuda humanitaria y reconstrucción de Gaza, justicia y fin de la impunidad, y cultura como herramienta de resistencia”.
Pero no es el único revés. El encuentro es patrocinado por la Generalitat de Cataluña, la Diputación y el Ayuntamiento de Barcelona, todos en manos de los socialistas, aunque condicionados en su gestión por fuerzas propalestinas, como los comunes y ERC. También participa en la organización el Distrito 11 (el nombre simbólico dado a la Franja de Gaza), Ciudades de Palestina y la organización Act x Palestine, una plataforma que ha organizado en Barcelona encuentros, actos y festivales a favor de Palestina y en contra de Israel durante las últimas semanas
Una camiseta polémica
El pasado lunes se presentó la camiseta con la que jugará la selección catalana el encuentro, presentado como un evento “que quiere enviar un mensaje de paz, respeto y convivencia entre pueblos”. Estuvieron presentes el conseller de Deportes, Berni Álvarez, y el concejal del ramo en la capital catalana, David Escudé. “Cataluña quiere apoyar al pueblo palestino con un mensaje de paz y de justicia”, dijo el primero. El segundo apostilló: “Debe ser una fiesta del deporte y, sobre todo, una fiesta por la paz”. El presidente de la Federación Catalana de Fútbol, Joan Soteras, remachó que la selección catalana contará “con jugadores de Primera División”.
El gran fallo fue que la camiseta de la selección local tiene cinco rayas rojas verticales sobre fondo amarillo, cuando la señera (bandera catalana) tiene sólo cuatro rayas sobre el mismo fondo. Esta circunstancia también ha desatado las iras de un sector soberanista, que acusa a los políticos catalanes y a la Federación Catalana de Fútbol de “desnacionalizar” Cataluña. “La FCF opta por desnacionalizar el partido y convertirlo sólo en un acto solidario, pese a que Cataluña continúa hoy en día reprimida y sus deportistas, obligados. A jugar con España, el país que reprime”, criticó el portal La República, dirigido por el exdiputado de ERC Joan Puig.
El independentismo catalán tiene mala suerte. Todos los intentos por hacerse notar, tanto a nivel interno como externo, están siendo drásticamente obnubilados por diferentes motivos. Uno de los ámbitos donde más énfasis ponían era en competir internacionalmente con la selección catalana de fútbol, un terreno de juego en el que puede aportar figuras mediáticas y captar el interés ciudadano. Pero el resultado último no ha sido el esperado.