Campaña por el condenado que apedreó la casa de la niña que pedía estudiar en castellano
Un extremista llamó a apedrear la casa de una niña de 5 años para la que sus padres habían pedido una asignatura más en castellano. Fue condenado y ahora, círculos radicales hacen una campaña en su favor
Juicio al tuitero por denigrar a la familia de Canet. (EFE/Toni Albir)
La Audiencia Provincial de Barcelona condenó hace una semana por delitos contra los derechos fundamentales y contra la integridad moral a J.M.P., uno de los principales acosadores de la familia de la niña de cinco años que en 2021había pedido una hora más de castellano en una escuela de Canet de Mar. Esa petición levantó un cúmulo de protestas que, en las redes sociales, se volvieron violentas. La pequeña localidad del Maresme se vio sacudida también con pintadas contra la familia, hasta el punto de llamar a apedrear la casa de la menor y a expulsar a la familia de Cataluña.
Unos días después del fallo, círculos independentistas se están organizando y comenzando una campaña para defender al condenado. Sus argumentos son exactamente iguales que los que provocaron la condena. Incluso algunos piden que su multa la pague la caja de resistencia.
“Colonos inadaptados”, “colonizadores”, “hijos de puta”, “colonos fascistas catalanófobos”, “fuera de Cataluña todos los inmigrantes españoles”, “Puta España y putos españoles” o incluso la petición de que le retiren la patria potestad de la niña a sus padres son algunos de los mensajes de apoyo al acosador y en contra de los ciudadanos que solo habían reclamado sus derechos.
El conflicto comenzó en diciembre de 2020, cuando el TSJC sentenció que una niña de la localidad de Canet de Mar, en la costa al norte de Barcelona, tenía derecho a recibir el 25% de las clases de su escuela en catalán. Tres meses más tarde, su padre impugnaba el proyecto lingüístico de la escuela, aprobado por el Govern. Y en octubre de ese año, los tribunales advertían al centro de que debía cambiar ese proyecto, estableciendo una jurisprudencia que ha sido observada hasta la fecha. En realidad, se trataba solo de tener una asignatura más en castellano.
Acoso en toda regla
Pero ese detalle, para algunos círculos extremistas del independentismo, fue tomado como una afrenta y poco menos que como una declaración de guerra. Así, grupos de extremistas se dedicaron a acosar tanto a través de las redes sociales como físicamente, con pintadas, pancartas y mensajes en chats del colegio, a la familia reclamante.
La sentencia recoge que “en algunas de las publicaciones, actuando guiados por el ánimo de animadversión ideológica a la lengua castellana y a lo que representa España y la lengua de dicha nación, se hacían llamamientos al aislamiento de la menor por parte del resto de sus compañeros de colegio y, por tanto, a su exclusión social por el hecho de ejercitar su derecho a usar la lengua castellana en los términos establecidos por los tribunales, así como a que se identificara con nombre y apellido a la familia afectada para que vivieran un infierno mediático, pretendiendo, por una parte, generar en dicha familia sentimientos de angustia y dolor que les hiciera desistir de su pretensión y, por otra, que sirviera de advertencia para otras familias que, como ella, pudieran tener idénticos planteamientos lingüísticos”.
J.M.P. era uno de esos radicales exaltados que iniciaron una cruel campaña contra la niña y su familia. Quería hacerles “la vida imposible, a que se les persiguiera de noche y día y sirviera de advertencia para otras familias”. Algunos de sus mensajes en las redes redundaban en esos mensajes. “Cuanto antes entendamos que la solución no pasa por nuestros políticos, antes lo resolveremos. ¡Es el pueblo! Lo que se tiene que hacer es la vida imposible a la familia que ha denunciado. Han de demostrar que la próxima familia que lo haga deberá marchar del pueblo”, era uno de los mensajes.
“Estos no les puede salir gratis”; “Que vivan un infierno y sirvan de ejemplo”; “La única solución ahora y en el futuro es demostrar con hechos que la próxima familia que haga una denuncia parecida vivirá un auténtico infierno y deberá marchar del país. El pueblo habría de perseguir noche y día a todos los miembros de esta familia denunciante”; “Lo que ha de hacer la escuela de Canet es expulsar a este niño de la escuela, su familia que se vaya a vivir a Madrid”, son algunos de los mensajes difundidos por J.M.P.
Escolta de los Mossos
Con el paso de los días, subían de tono: “Hacedle el vacío, el niño siempre solo en clase”; “Lo siento, pero al niño deberían hacerle bullying hasta que se largue”; “Apartheid a la familia que quiere destruir nuestra escuela y nuestro modelo”; “Espero que señalen cada día a estos tocacojones. Me importa una mierda que tengan niños pequeños, que se lo hubiesen pensado. No invitar a cumpleaños ni a fiestas ni a una puta mierda”; “Echad de la escuela a esta mierda de familia”. Uno de los mensajes incitaba incluso a apedrear la casa de la familia.
El matrimonio tuvo que dejar de llevar a la niña al colegio y los Mossos d’Esquadra les ofrecieron escolta para su protección “ante el riesgo que apreciaban”. La situación se agravó cuando su filiación salió publicada, hecho que produjo que, al ser Canet un pueblo pequeño, “algunas personas del entorno comenzaron a distanciarse y a buscar excusas para dejar de tratarles”.
La familia vivió un infierno. El padre estuvo en terapia y de baja tres meses. Y la ansiedad de los adultos afectó a la menor. J.M.P. fue condenado la pasada semana por un delito contra los derechos fundamentales y las libertades públicas y tres delitos contra la integridad moral a dos años de prisión y multa de 1.980 euros, además de otros 6.000 en concepto de indemnización.
Nueva campaña
La sentencia despertó de nuevo a la caverna independentista, que salió en tromba a defender al acosador condenado, echando mano de los mismos argumentos xenófobos implícitos en sus tuits. Los más osados llegan a solicitar el nombre del “magistrado” que dictó el fallo y otros la califican de “lawfare de manual”. Otros difundieron datos, teóricamente facilitados por el magistrado Santiago Vidal (que confeccionó uno de los borradores de la Constitución catalana para el caso de independizarse) según los que de los 756 jueces que hay en Cataluña solo el 4% con catalanes y el resto, de fuera.
La campaña en favor del acosador contiene expresiones que entran dentro del discurso del odio contenido en el Código Penal. “Puta España. Viva la enseñanza en catalán y persecución a todo facha español analfabeto que venga a molestar. Inmigrantes violentos, incivilizados y que vienen a buscar paguitas. No los queremos”, advertía un internauta. Otro avisaba: “Id haciendo las maletas porque el juez ha reconocido que Cataluña no es España. Pronto comenzarán las expulsiones de los colonos fascistas catalanófobos como vosotros”.
La Audiencia Provincial de Barcelona condenó hace una semana por delitos contra los derechos fundamentales y contra la integridad moral a J.M.P., uno de los principales acosadores de la familia de la niña de cinco años que en 2021había pedido una hora más de castellano en una escuela de Canet de Mar. Esa petición levantó un cúmulo de protestas que, en las redes sociales, se volvieron violentas. La pequeña localidad del Maresme se vio sacudida también con pintadas contra la familia, hasta el punto de llamar a apedrear la casa de la menor y a expulsar a la familia de Cataluña.