Jové, el hombre de la Moleskine, perdido al mando del grupo de ERC en el Parlament
La antigua persona de confianza de Junqueras y los republicanos arrastra problemas para encontrar su sitio al frente de grupo parlamentario de un partido que ha cambiado
Josep Maria Jové (ERC) en el último debate política general en el Parlament. (EFE/Quique García)
Josep Maria Jové, alto cargo de ERC, alcanzó la fama por convertirse en el procés en “el hombre de la Moleskine”. Ese político que iba anotando de manera metódica en su libreta todos los pasos y planes para independizar a Cataluña del resto de España. La Moleskine de Jové fue durante mucho tiempo la mejor prueba que obtuvo nunca la Guardia Civil sobre el independentismo. Ocho años después, es un alma en pena en el grupo de ERC en el Parlament, donde no sólo es que ya no encuentre su sitio, sino que está quedando más o menos desubicado, según fuentes de la formación republicana.
Jové fue durante muchos años el gran arquitecto intelectual de ERC. Sobre sus espaldas Oriol Junqueras delegó la creación de las famosas “estructuras de Estado” que tenían que hacer factible la independencia en 2017. Jové también forma parte de los 199 independentistas beneficiados por la ley de amnistía. Sin embargo, librarse de sus problemas judiciales no ha ido acompañado del éxito político, más bien al contrario.
Josep Maria Jové apostó por el rovirismo cuando esta facción de ERC le echó un pulso a Oriol Junqueras. Pero mientras que Marta Rovira se fue a vivir a Suiza tras la derrota y pasó página del procés, como otros líderes del tipo de Anna Gabriel o Jordi Cuixart, Jové optó por quedarse y mantener el mismo puesto que tenía antes: presidente del grupo parlamentario en el Parlament.
A medida que han ido pasando los meses, el papel de Jové ha ido quedándose desdibujado. Junqueras no hizo sangre tras la victoria, pero apartó a Jové de todas las posiciones negociadoras que mantenía con poderes de Madrid y el PSC. Dejó de ser el interlocutor para el tema de la financiación autonómica. También tuvo que dejar de hablar con el ministro de Justicia, Félix Bolaños. Jové estaba fuera de los temas clave para Cataluña en esta legislatura.
La dirección de ERC esperaba su dimisión como presidente del grupo parlamentario como una lógica consecuencia de su derrota en el Congreso del partido. No del escaño, pero sí de su puesto como presidente. Pero ahí sigue. En el seno del grupo, algunos diputados empiezan a hablar de dejación de funciones o de desinterés, una vez que ha perdido la línea directa con el poder del partido, que había sido una de sus señas de identidad política.
Efectos para el partido
Se ha intentado contactar con Josep Maria Jové sobre esta cuestión, pero no ha sido posible y ha declinado hacerlo. La aversión de Jové a tratar con periodistas es harto conocida entre la prensa política en Cataluña.
En la práctica, el rol de ERC queda desdibujado en la Cámara catalana. En sus intervenciones Josep Maria Jové manifiesta la oposición a Illa, pero luego no acaban de encajar con un partido que apuesta por mantener pactos con el PSC o con los grandes acuerdos que defendió Junqueras en su conferencia de otoño.
Día a día parlamentario
En el día a día parlamentario, dos junqueristas, Joan Ignasi Elena y Ester Capella, han asumido la negociación con el resto de grupos parlamentarios, como ya pasó en el Debate de Política General. Capella es la nueva portavoz, en sustitución de Marta Vilalta, otra rovirista ahora apartada. Pero el relevo no ha llegado a la presidencia del grupo y eso ahora se está notando.
En los temas importantes, como la nueva financiación autonómica, Jové ha sido substituido por Lluís Salvadó. Ahora al antiguo hombre fuerte del partido sólo le queda la vida parlamentaria catalana, que claramente se le queda pequeña.
Habituado a los grandes temas, el día a día parlamentario se le queda pequeño a Jové
En la práctica Junqueras no puede cesarle. El grueso del grupo parlamentario era rovirista, si bien se plegaron a los designios de la cúpula del partido conscientes de quién pone y quita en las listas electorales. Jové mantiene intacta su ascendencia sobre los diputados. Pero en la calle Calabria esperan una gesto del hombre silencioso. Este no llega y en algunos sectores se lamenta que eso esté repercutiendo en la vida interna del grupo parlamentario y también en la visibilidad política que esa situación otorga a ERC.
Josep Maria Jové, alto cargo de ERC, alcanzó la fama por convertirse en el procés en “el hombre de la Moleskine”. Ese político que iba anotando de manera metódica en su libreta todos los pasos y planes para independizar a Cataluña del resto de España. La Moleskine de Jové fue durante mucho tiempo la mejor prueba que obtuvo nunca la Guardia Civil sobre el independentismo. Ocho años después, es un alma en pena en el grupo de ERC en el Parlament, donde no sólo es que ya no encuentre su sitio, sino que está quedando más o menos desubicado, según fuentes de la formación republicana.