Junts deja a Pedro Sánchez con respiración asistida, pero evita sentenciar la legislatura
Puigdemont abre la puerta a seguir votando con el PSOE en el Congreso en lo que beneficie a Cataluña. El final anunciado es sobre todo formal y de matiz. Lo más concreto: acabar los contactos en Suiza
El presidente de JxCAT, Carles Puigdemont, en Perpiñán. (EFE/David Borrat)
Junts deja a Pedro Sánchez con respiración asistida pero evita sentenciar la legislatura. La ruptura que quiso solemnizar Carles Puigdemont ayer en Perpiñán, en el sur de Francia, fue tan comedida y con tantos matices que incluso se dejó la puerta abierta a seguir votando a favor de iniciativas que presenten los socialistas siempre que estas beneficien a Cataluña. Junts “pasa a la oposición”, según Puigdemont. Pero como tampoco era un socio muy fiable hasta ahora, Pedro Sánchez tampoco notará mucha diferencia. No habrá Presupuestos Generales del Estado ni ley Bolaños -siempre que no haya entre los mil artículos alguna sorpresa de última hora que beneficie a Cataluña- pero se pueden llegar a muchos otros acuerdos.
Puigdemont se encontraba tan en falso que no admitió preguntas en la rueda de prensa que Junts había convocado en Perpiñán. La mayoría de los medios hicieron 157 kilómetros para cubrir la convocatoria y luego no pudieron preguntar al presidente de Junts para que justificase su posición, la que iba a ser un órdago en toda regla y no pasa de envite. “El nuestro no es un proyecto político que tenga por vocación la estabilidad española. Si va bien para Cataluña, hablemos. Si no, adiós”, ha resumido el presidente de Junts para solemnizar una postura que en el fondo poco cambia lo que ya había hasta ahora.
Carles Puigdemont se lo pondrá más difícil a Sánchez, sí. Pero eso ya lo estaba haciendo. Por lo tanto, la diferencia es de matiz, y para nada sentencia la legislatura. Junts lleva cinco días generando expectación porque necesita que sus votantes tengan la sensación de que hay firmeza ante el Ejecutivo español. Pero se trata de un mensaje más dirigido a sus bases que al Gobierno.
Con esta última teatralización en Perpiñán, Junts gana visibilidad. La tendrá estos días a costa de la consulta a las bases que acabará este jueves a las 18.00 h. Este mismo martes, el Consell Nacional pactará la pregunta. Pero más allá de eso, poco beneficio político se vislumbra.
Junts ha apoyado numerosas votaciones del Congreso desde 2023, especialmente durante el primer año de legislatura en el periodo 2023-2024. Entre las 37 iniciativas principales del Gobierno, Junts votó a favor en 28 ocasiones, incluyendo proyectos de ley, decretos y sendas de estabilidad. Desde que se firmó el Pacto de Bruselas, Junts sólo ha respaldado a Sánchez en el Congreso de manera discontinua, dejándole en la cuneta para las cuestiones clave, como los Presupuestos. Por tanto, el nuevo anuncio de ruptura ha sido lo que quería el partido: máxima teatralización para un distanciamiento que no lo será tanto.
Carles Puigdemont se ha mostrado tan prudente que ni siquiera ha pedido elecciones en su intervención pública de más de treinta minutos. De hecho, tenía fácil visualizar la ruptura con el Gobierno: anunciar dimitir a los consejeros que Junts ha colocado en RTVE, en Renfe o en Aena, por ejemplo. Pero fuentes del partido independentista han asegurado que eso tampoco pasará. Por lo tanto, Junts sigue ligado a Sánchez. Y la llave del final de la legislatura se encuentra en la Moncloa, no en Waterloo.
Los consejeros de Junts en empresas públicas siguen en sus puestos pese a la supuesta ruptura
Otra amenaza que podía haber pesado sobre el Gobierno es anunciar que iban a sacar a la luz las actas de las 19 reuniones en Suiza, entre el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero y la cúpula de Junts. Total, ahora ese diálogo se acaba. Pero ni siquiera eso se ha puesto sobre la mesa. Por lo tanto, en Moncloa no pueden estar más tranquilos.
Actitud pasiva
Lo que se altera, según fuentes de Junts, es la actitud. Hasta ahora Junts estaba integrado de manera activa en un proceso de diálogo con el PSOE. En Suiza, sí. Pero también en Madrid, donde Míriam Noguerasha desplegado una intensa actividad. Ahora, Junts pasa a una actitud más pasiva, en la que escuchará las iniciativas socialistas y decidirá que hace. Un poco como en el Parlament con Salvador Illa. La previsión es que salgan adelante muchos menos proyectos de ley. Pero eso no sentencia la legislatura. Pedro Sánchez todavía tendrá margen de actuación política.
Fuentes del PSC valoran, en cambio, que Junts se ha pasado de frenada, que ha generado una expectación de que ahora sí que estaba enfadada con el PSOE y que, en la práctica, poco cambiará para una legislatura en que la coalición en el Gobierno ya lleva dos años caminando sobre el alambre.
En la práctica Junts se queda con menos margen político de actuación. La amnistía sigue pendiente para Puigdemont y el resto de la cúpula del partido. Y ahora costará más justificar diversas votaciones. En términos de relevancia, los siete diputados del Congreso eran el principal activo del partido. Ahora también eso se reduce, con lo que el riesgo para Junts en Madrid es acabar pareciéndose a Junts en el Parlament, donde la formación se ha convertido en irrelevante.
El Gobierno de Sánchez tendrá fácil ir proponiendo votaciones que pongan entre la espada y la pared a los de Puigdemont: la condonación del FLA o la nueva financiación autonómica, por poner algunos ejemplos. O temas más económicos, como la prolongación de la vida de las nucleares o medidas que favorezcan a los autónomos. Con maniobras de este estilo, y Junts en esta posición, Sánchez puede seguir manteniendo la legislatura con respiración asistida.
Junts deja a Pedro Sánchez con respiración asistida pero evita sentenciar la legislatura. La ruptura que quiso solemnizar Carles Puigdemont ayer en Perpiñán, en el sur de Francia, fue tan comedida y con tantos matices que incluso se dejó la puerta abierta a seguir votando a favor de iniciativas que presenten los socialistas siempre que estas beneficien a Cataluña. Junts “pasa a la oposición”, según Puigdemont. Pero como tampoco era un socio muy fiable hasta ahora, Pedro Sánchez tampoco notará mucha diferencia. No habrá Presupuestos Generales del Estado ni ley Bolaños -siempre que no haya entre los mil artículos alguna sorpresa de última hora que beneficie a Cataluña- pero se pueden llegar a muchos otros acuerdos.