De Molins a Nogueras: 30 años después, el nacionalismo catalán vuelve a plantar al PSOE
El paralelismo entre la situación que provocó la caída del felipismo y el momento actual es evidente. Pero aunque la situación es calcada, las consecuencias podrían no ser las mismas
La portavoz de Junts en el Congreso, Míriam Nogueras. (EP)
Joaquim Molins en el Congreso de los Diputados en 1995. El entonces portavoz de CiU en la Cámara Baja espetó a Felipe González: “Así no podemos seguir”. Un año después, Jordi Pujol y José María Aznar firmaron el pacto del Majestic. Salto en el tiempo de casi 30 años. Míriam Nogueras en 2025. La actual portavoz de Junts reprocha a Pedro Sánchez: "Habría que hablar menos de cambios de horario y empezar a hablar de la hora del cambio". Hay similitudes más que evidentes, aunque también muchas diferencias.
Si la frase de Molins anunció el fin del felipismo, se podría entender que la de Nogueras esta semana es el fin del sanchismo. Aunque el mundo actual es muy diferente. En 30 años han cambiado tantas cosas que resulta complicado hacer este tipo extrapolaciones. O, dicho de otra manera, sí se puede extrapolar en la cuestión del clima de enfrentamiento y ruptura con el PSOE. Pero mientras que el episodio de entonces derivó en la llegada de Aznar a la Moncloa, ahora pudiera ser que sí hubiese ruptura pero no consecuencias.
Desde el pacto del Majestic han pasado tantas cosas en Cataluña, que en este momento la opción más probable es que el sanchismo sobreviva después del lunes, cuando la ejecutiva de Junts bendiga la decisión de la permanente el domingo, rompan las conversaciones de Suiza y formalicen su distanciamiento de Moncloa. El punto de inflexión fue la declaración de independencia unilateral de 2017.
Pero no es la única diferencia. Jordi Pujol no es Carles Puigdemont. Vox no existía. El PP pactó el despliegue de los Mossos d’Esquadra, quizá la ampliación de competencias más importantes que ha tenido Cataluña en toda su historia. Aquella Cataluña ya no existe y aquella política tampoco.
El fantasma de una moción de censura instrumental resulta improbable en el actual Junts. Marta Pascal, que entonces lideraba el PDeCAT en el Congreso, fue la que respaldó la moción de censura que llevó a Sánchez al poder. Pascal era la última heredera de aquella Convergència. De hecho, Puigdemont entonces se oponía desde Bruselas.
Incomodidad de los viejos del lugar
Junts ya no es CDC. La formación ha crecido gracias a una buena parte de la herencia política de los convergentes. Pero esa parte cada vez es más reducida y se siente más incómoda. Ahí están David Madí o Xavier Trias. Pero ahora el partido es otra cosa, en buena parte un movimiento antisistema que se ha desentendido de la gobernabilidad de España.
Los restos de la antigua CDC cada vez están más incómodos en el actual Junts
Pujol nunca ha querido afiliarse, una auténtica prueba del nueve de la verdadera naturaleza de Junts. Jordi Pujol jamás hubiese consultado con las bases el pacto del Majestic o cuando decidió aparcar los rencores por el caso Banco Catalana para convertirse en el principal apoyo del PSOE de Felipe González. La razón de ser populista sigue siendo el eje de la política de Junts. Por contra, en la antigua Convergencia nunca hubiesen descargado en la militancia un giro estratégico de este calado.
Excusas para la inacción
En la práctica, Junts buscará una excusa para la inacción. Lanzar la idea de un candidato para la moción de censura instrumental que no sea Alberto Núñez Feijóo es ese tipo de estrategia. Una justificación para no hacer nada. Se amenaza al sanchismo, como se amenazó al felipismo, pero ya no es el mismo tipo de política.
El único hecho determinante de la ruptura que se escenificará la semana que viene es el final de las conversaciones en Suiza. Se destruye el puente de diálogo con el PSOE que ha dado la ley de amnistía, como principal fruto. Del resto, sólo puede acelerar la convocatoria de elecciones por parte de Pedro Sánchez. Y Sánchez, sin el lastre de Junts, tiene más posibilidades de sacar unos buenos resultados electorales.
Joaquim Molins en el Congreso de los Diputados en 1995. El entonces portavoz de CiU en la Cámara Baja espetó a Felipe González: “Así no podemos seguir”. Un año después, Jordi Pujol y José María Aznar firmaron el pacto del Majestic. Salto en el tiempo de casi 30 años. Míriam Nogueras en 2025. La actual portavoz de Junts reprocha a Pedro Sánchez: "Habría que hablar menos de cambios de horario y empezar a hablar de la hora del cambio". Hay similitudes más que evidentes, aunque también muchas diferencias.