Tres meses sin móvil: la retirada de una antena condena a cientos de vecinos de Sant Feliu
El aparato se retiró en junio sin tener una alternativa. Los problemas afectan a los residentes y comerciantes de dos barrios de Sant Feliu de Llobregat. Aunque el servicio se ha recuperado en parte, hay zonas donde la señal sigue débil
El pasado mes de junio, los barrios de Roses‑Castellbell y Mas Lluí, en Sant Feliu de Llobregat, se quedaron prácticamente incomunicados. La retirada de una antigua antena de Telefónica, tras la venta del edificio que la albergaba, dejó a cientos de vecinos sin servicio móvil. Desde entonces, muchas llamadas no se completan, los mensajes no llegan y algunos comercios han sufrido pérdidas por no poder procesar correctamente los pagos.
Para paliar la situación, en agosto se instaló una antena provisional en el Centro Cívico Roses. Gracias a ella, las principales operadoras han recuperado el servicio en gran parte de la zona, aunque en algunos puntos la señal sigue siendo débil e inestable. La solución definitiva llegará con la antena que el Ayuntamiento ha acordado instalar en un terreno privado de la Rambla Marquesa de Castellbell, la misma calle donde se encontraba la anterior. Se espera que entre finales de septiembre y principios de octubre esté operativa, y permita que los vecinos tengan cobertura estable y a largo plazo.
El caso de Mas Lluí resulta especialmente singular, ya que el barrio está dividido entre dos municipios: una parte pertenece a Sant Feliu y la otra a Sant Just Desvern. Su peculiar situación complica las gestiones para recuperar la cobertura. Además, no es la primera vez que surgen problemas similares en la zona. En el área que depende de Sant Just, la antena que debería garantizar el servicio lleva años funcionando de manera deficiente, lo que provoca que los vecinos se queden sin conexión de forma recurrente.
"En Sant Just, hace ya tiempo que no teníamos cobertura. Cuando pasó lo de Sant Feliu, los vecinos se unieron a nuestras reclamaciones", explica Jordi Soler, presidente de la Asociación de Vecinos Mas Lluí. Según denuncia, la falta de señal tiene un impacto considerable en su día a día: "Todos nos hemos intentado adaptar. En casa o en las tiendas suele haber wifi, aunque no siempre, y cuando estás en la calle es cuando realmente no se recibe señal".
Una de las derivadas que más preocupa a los vecinos es el impacto que tiene la falta de cobertura en la seguridad. "No se reciben los avisos de protección civil o de emergencias", relata Soler. En su caso, los problemas de señal le han llevado a vivir situaciones muy complicadas y angustiosas: "En una ocasión, mi mujer tuvo un episodio de salud grave. Intenté llamar al 112 y no podía porque no tenía señal. Tuve que dejarla sola, llamar y luego volver a por ella", recuerda el vecino.
En el caso de Sant Just, municipio colindante a Sant Feliu, la instalación de una antena en el club de pádel, iniciativa de la propia empresa, ha aliviado parcialmente la falta de cobertura en Mas Lluí, pero no resuelve del todo el problema. "La antena que han puesto funciona bien, pero necesitamos que funcione para todos los operadores; por ahora falta Vodafone", detalla Soler.
¿Quién es el culpable?
"Todos pagamos impuestos y todos merecemos los mismos servicios de calidad", zanja el representante vecinal. El incidente, más allá de las molestias ocasionadas a residentes y comerciantes, ha puesto en evidencia un problema de planificación urbana y digital. La retirada de la antena sin contar con una alternativa lista refleja una falta de previsión que, en un contexto de creciente interconexión y dependencia tecnológica, resulta difícil de explicar, según los expertos.
Jordi Farré, decano del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos de Telecomunicaciones de Cataluña (COETTC), defiende que "siempre que se toma una decisión de este tipo, ya se debería tener prevista la solución para no dejar a la población sin cobertura durante meses". Farré subraya que el problema no es solo técnico, sino también institucional: "Hace falta que los ayuntamientos cuenten con más ingenieros que puedan actuar cuando surgen estos problemas, o incluso anticiparlos". Además, insiste en que una mejor coordinación entre operadoras y administraciones es clave para evitar que situaciones como la de los últimos meses se repitan.
Los vecinos de Sant Feliu se dividen a la hora de señalar quién debe asumir las consecuencias de lo sucedido. Algunos critican al Ayuntamiento por no garantizar la continuidad del servicio, mientras que otros señalan a la operadora por retirar la antena sin ofrecer una alternativa inmediata. Farré, por su parte, señala a ambos lados: "Tanto operadores como administraciones tienen parte del peso". Aunque existe una normativa para proteger a los ciudadanos en estos casos, "en muchas ocasiones solo se cumple si conviene a las operadoras".
Los ayuntamientos no gestionan directamente la cobertura móvil, pero sí tienen un papel clave como reguladores locales: deben autorizar la instalación de antenas y velar para que se cumplan las normativas urbanísticas y de seguridad. Su colaboración con las operadoras es fundamental para facilitar la infraestructura necesaria y minimizar las interrupciones del servicio.
Por su parte, las compañías de telecomunicaciones son las responsables directas de mantener y operar las antenas, así como de informar a las autoridades sobre cualquier cambio que pueda afectar al servicio. En este sentido, garantizar que los vecinos dispongan de cobertura depende principalmente de ellas, aunque la coordinación con los consistorios resulta esencial.
El pasado mes de junio, los barrios de Roses‑Castellbell y Mas Lluí, en Sant Feliu de Llobregat, se quedaron prácticamente incomunicados. La retirada de una antigua antena de Telefónica, tras la venta del edificio que la albergaba, dejó a cientos de vecinos sin servicio móvil. Desde entonces, muchas llamadas no se completan, los mensajes no llegan y algunos comercios han sufrido pérdidas por no poder procesar correctamente los pagos.