¿Una hora menos en Cataluña? La última ocurrencia del Consell de la República en plena crisis
El presidente del organismo, Jordi Domingo, propone la exótica medida de asumir un huso horario diferenciado de España como un nuevo modo de protesta independentista
El presidente del Consell República, Jordi Domingo. (EFE/Toni Albir)
La decadencia que vive el Consell de la República tras la salida de Carles Puigdemont es patente en las nuevas propuestas. La última la ha hecho su presidente, Jordi Domingo, y resulta tan sorprendente como exótica: que los independentistas, sus entidades, sus partidos y los pequeños empresarios cambien de huso horario y se alineen con el meridiano de Greenwich y no con la hora de Europa central, que es el que rige en la Península. Eso supondría, por ejemplo, que la típica manifestación de la Diada que cada 11 de septiembre es a las 17:14 horas, fuera a las 16:14, una hora menos pero no en Canarias, sino en Cataluña.
La sorpresiva propuesta la ha hecho Domingo en una entrevista a Vilaweb, donde lanza una serie de medidas a largo plazo porque la independencia no va a ser de un día para otro, sino que precisa que los catalanes tengan que hacer una serie de cosas como si ya fuesen independientes. Muchas de carácter simbólico.
Domingo asegura que este cambio “puede tener una potencia extraordinaria”. Y se pregunta: “¿Por qué no cambiamos la hora, los catalanes? ¿Por qué no nos ponemos al meridiano que nos toca de Greenwich? ¿Por qué los profesionales autónomos, que mandamos en nuestro país, no decimos que trabajaremos las horas de acuerdo con el horario catalán?”.
Determinados sectores del independentismo siempre han defendido que el actual huso horario español es una herencia del franquismo y que lo que tendría sentido sería asumir la hora de meridiano de Greenwich y, de paso, buscar el factor diferencial con España.
Domingo reconoce que “si las entidades decidimos que el horario catalán es otro y que trabajaremos de esta manera, más allá de tener en cuenta trenes y autobuses, que estarán sometidos a la opresión española”. Es decir, que se necesitaría no sólo que el Consell de la República asumiese este nuevo horario en sus actividades en Cataluña, sino también organizaciones como la ANC, Òmnium y los partidos independentistas. Algo que hoy por hoy parece improbable. Una propuesta de este estilo sólo apunta que el Consell, en plena crisis, va camino de la irrelevancia sin Puigdemont al frente.
Vocación minoritaria
El propio Domingo reconoce la vocación minoritaria de su propuesta. “Si 200.000 personas nos cambiamos el horario, actuamos y les acabamos obligando a distinguir entre el horario español y el catalán, hemos ganado, les hemos empezado a imponer nuestra propia forma de hacer”. Pero si en una región de 8,1 millones de personas tu esperanza para la independencia es que 200.000 personas – el 2,4% de la población– asuman ese gesto simbólico, es que ya te das por derrotado antes de empezar.
Domingo se conforma con que 200.000 personas asuman el cambio de horario
Que Jordi Domingo se encomiende a las pymes para impulsar su proyecto demuestra lo lejos que está de la realidad que se vive en Cataluña. “Si conseguimos obligarles a distinguir, aunque la mayoría vayan con horario español, habrá sido un enorme paso adelante. Demuestras que eres soberano, que mandas y que la ley española no te influye. A los extranjeros también les podemos decir que el horario catalán es otro”, apunta en la entrevista.
El Fondo que no llegará
Otra novedad de la entrevista es el Fons Nacional Català, que fue presentado a bombo y platillo este verano pero sin concretar nada. Ahora Domingo ya advierte que será un proyecto muy a largo plazo: “Queremos que al final del mandato quede en una vía adecuada para que sea posible”. Se trataba en teoría de crear un fondo de inversión para ahorradores catalanes que operaría desde el extranjero. Pero si está en una fase inicial dentro de cinco años, es que en la práctica tampoco se llevará a cabo.
La entidad está sumida en el voluntarismo y en el simbolismo. Junts como partido ha roto amarras, ya no hace referencia al Consell ni a sus iniciativas, lógico dado lo peregrino de las mismas. El Consell de la República era la más octubrista de las entidades independentistas. Este 1 de octubre se cumplen siete años de la consulta de 2017. Y el Consell apenas sirve de metáfora de lo que ha decaído el conjunto del movimiento.
La decadencia que vive el Consell de la República tras la salida de Carles Puigdemont es patente en las nuevas propuestas. La última la ha hecho su presidente, Jordi Domingo, y resulta tan sorprendente como exótica: que los independentistas, sus entidades, sus partidos y los pequeños empresarios cambien de huso horario y se alineen con el meridiano de Greenwich y no con la hora de Europa central, que es el que rige en la Península. Eso supondría, por ejemplo, que la típica manifestación de la Diada que cada 11 de septiembre es a las 17:14 horas, fuera a las 16:14, una hora menos pero no en Canarias, sino en Cataluña.