El soberanismo se consuela ante otra Diada floja con una bandera gigante en el Parlament
Ni la propia ANC espera un acontecimiento de grandes movilizaciones el 11 de septiembre. Ante eso, Junts refuerza el flanco institucional: el acto estrella será la izada de una gran senyera
El presidente del Parlament, Josep Rull. (Europa Press/Iñaki Berasaluce)
La Diada del próximo 11 de septiembre no apunta a grandes movilizaciones, igual que pasó con la del año pasado, pero el independentismo se consolará con la instalación de una bandera gigantesca al lado del Parlament. Se trata de una iniciativa del presidente de la Cámara catalana, el diputado de Junts y encarcelado por el procésJosep Rull. La enseña de la senyera se izará por primera vez y de manera solemne la tarde antes de la Diada.
Rull ha sido el promotor de la iniciativa, inspirado en el modelo que quería marcar en su día Pasqual Maragall, cuando ocupó la presidencia de la Generalitat. En realidad, la referencia a Maragall ha evitado que los socialistas vetasen la operación. Rull siempre ha preferido la habilidad política antes que el choque y PSC y ERC han respaldado la iniciativa.
Se ha instalado un palo de 25 metros de altura que ha costado la friolera de 93.000 euros. En el asta está previsto que ondee una senyerade 54 metros cuadrados. La nueva bandera será una instalación permanente y se pretende que la izada del mes que viene sea un acto solemne que cada año represente el inicio de las celebraciones institucionales de la Diada.
Puede parecer grande, pero de hecho será mucho menor que la bandera española en la plaza Colón de Madrid, con 50 metros de altura, el doble que la del Parlament, y una superficie de la tela de 294 metros cuadrados. En todo caso, será la más alta de Cataluña. El objetivo es que la senyera ondee sin chocar con ningún obstáculo y en cualquier dirección que sople el viento, dado que dispondrá de un casquillo giratorio que, además, impedirá que su tela se enrolle en el palo.
Rull ha manifestado su voluntad es "reforzar la solidez institucional y la solemnidad de la Diada Nacional de Cataluña, como hacen el resto de países del mundo", y se acompañará la recepción a la sociedad civil catalana en el Palau del Parlament y de presencia de los Mossos y la Guardia Urbana con uniforme de gala. El acto durará unos 25 minutos y está previsto que participen tanto el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, como el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni.
Menos presión en la calle
Mientras se refuerza el flanco institucional, la movilización en la calle sigue en horas bajas. Tanto, que un año más la ANC renuncia a una gran movilización en la capital catalana y como el año pasado hace una convocatoria de actos descentralizada repartida entre Barcelona, Tortosa y Girona. Por tanto, más deslucida.
El independentismo apuesta por las instituciones ahora que puede mover menos la calle
La poca fuerza de la ANC ya se ha visto este mes de julio en las protestas ante el MNAC por el traslado de las pinturas de arte románico de Sijena a Aragón, tal y como ha dictaminado el Tribunal Supremo. Apenas pudo reunir a 50 personas.
A partir de que se otorgaron los indultos a los condenados por el procés,las movilizaciones de la Diada empezaron a decaer. La desmovilización se acentuó después con la amnistía. En Barcelona, el año pasado, la manifestación del 11 de septiembre apenas reunió a 60.000 personas. Por eso son tan importantes eventos como la izada de la bandera. Material que pueda alimentar fotos y redes sociales para compensar la pérdida de peso específico en la calle.
La Diada del próximo 11 de septiembre no apunta a grandes movilizaciones, igual que pasó con la del año pasado, pero el independentismo se consolará con la instalación de una bandera gigantesca al lado del Parlament. Se trata de una iniciativa del presidente de la Cámara catalana, el diputado de Junts y encarcelado por el procésJosep Rull. La enseña de la senyera se izará por primera vez y de manera solemne la tarde antes de la Diada.