La extraña paradoja de Illa: su Govern aprueba con nota, pero él no despega en votos
En las encuestas, la Generalitat de Salvador Illa logra unas valoraciones muy positivas pero el PSC no llega a extrapolar estos resultados a un mayor número de escaños en el Parlament
Salvador Illa en la sesión de control del Parlament. (EFE)
El Centro de Estudios de Opinión (CEO), el equivalente al CIS en Cataluña, arroja en su última encuesta una disonancia que ya aparecía en el anterior barómetro. La Generalitat de Salvador Illa obtiene una magnífica valoración por el electorado, pero el president no despega en las encuestas. No hay sondeos que den 50 diputados al PSC un año después de su llegada a la presidencia de Cataluña.
Así, dos de cada tres catalanes aprueban al Ejecutivo de Illa, con una nota de 4,9/10, la puntuación más alta en la historia de la serie estadística, es decir, desde que se hace esta encuesta. Pero eso no se traduce en una mejora electoral en términos absolutos para el socialismo catalán.
La paradoja es mayor si tiene en cuenta que el actual presidente de la Generalitat es el único líder que obtiene una nota de 5 puntos, disfruta de la aprobación del 62% y genera un rechazo bajo, tan solo del 10%. Illa produce menos rechazo que el resto de líderes catalanes.
Pese a todos estos datos innegablemente buenos, el presidente catalán Salvador Illa mantiene sus expectativas electorales y repetiría su actual resultado, logrando entre 40 y 42 diputados si hubiera ahora elecciones catalanas, según el Barómetro de junio del CEO. El caso Cerdán no afecta al granero de votos del PSC.
Pero en el anterior barómetro, sin el caso Cerdán en plena eclosión como ahora, ya ocurría lo mismo: muy alta valoración de la Generalitat y el PSC sin despegar en el resultado final del sondeo. Se trata de un fenómeno demoscópico persistente.
Expertos consultados señalan que este fenómeno se produce en un contexto de mucha estabilidad en intención de voto. La aprobación tan buena de la Generalitat es fruto de que solo una pequeña parte valora muy bajo. En cambio, los gobiernos de la Generalitat independentistas generaban mucho rechazo por parte de los catalanes no independentistas, lo que hacía que la valoración final fuese mucho peor.
La clave es la estabilidad. Todos los partidos políticos en Cataluña tienen una fidelidad de voto en relación al que tuvieron hace un año, superior al 70%, y, por tanto, no puede haber grandes trasvases.
Un PSC muy sólido
El PSC muestra en la encuesta del CEOuna fidelidad de voto de las más altas, del 77,2%, y no presenta fugas de voto mínimamente significativas en ninguna dirección, pero sí, en cambio, recibe porcentajes de voto significativos de antiguos votantes de otras formaciones, como por ejemplo un 7,2% de voto de antiguos votantes de ERC en 2024 y un 6% de los antiguos votantes de los Comunes.
Por eso, en clave nacional, el voto socialista tampoco se vería afectado en Cataluña. Así, el PSC sigue fuerte en las elecciones generales: 31,9 % de los votos y entre 18-19 diputados. Ahora, el socialismo catalán cuenta con 19 escaños en el Congreso. Eso sí, aunque se mantendría muy por encima del resto de partidos, el PSC registra una caída de 2,5 puntos respecto a los comicios del 23 J.
Illa también es mejor valorado como líder que Puigdemont (al que dobla) o Junqueras (al que triplica)
Hay que añadir que los buenos resultados de Illa en los liderazgos son porque se enfrenta a dos líderes que ya están quemados entre los suyos tras el fracaso del procés, como Carles Puigdemont y Oriol Junqueras. El independentismo no ha aplicado mecanismos de relevo y eso le podría estar perjudicando entre sus propios votantes.
En la valoración por líderes, Illa dobla a Puigdemont como preferido para liderar el Govern y triplica los apoyos de Junqueras, ya que el 20 % cita espontáneamente a Salvador Illa como el líder preferido para ser el jefe del Ejecutivo, por delante de Puigdemont (9 %) y de Junqueras (6 %). Por su parte, Silvia Orriols aparece como la preferida para el 4% del electorado catalán.
Los ultras, disparados
Junts (con un 17,5 % de los votos) sigue por debajo de su resultado del 12M, con lo que perdería entre 5-7 escaños. Una buena parte de esos votos irían a la Aliança Catalana de Silvia Orriols, que ya alcanzaría el 7,6 % y ya podría hacerse con entre 10-11 escaños.
La subida de Orriols convertiría al Parlament en una de las cámaras de Europa con más peso de la ultraderecha. Porque Vox también sube: llegaría al 9,6% de los votos con lo que empataría con el PP con un resultado de 14 escaños. La extrema derecha podría llegar a ocupar casi una quinta parte del Parlament, con entre 22 y 25 diputados. Un 19% reconoce que podría cambiar el voto y apoyarlos.
Esto también afecta a Illa, porque el president socialista cambió la estrategia. En lugar de ignorarlos, como hizo Pere Aragonès durante su mandato, los ha enfrentado de manera directa. Muchas veces, las mejores réplicas en el Parlament las reserva Illa para Silvia Orriols y para Ignacio Garriga. Por ahora, no parece que el cambio de estrategia funcione.
El Centro de Estudios de Opinión (CEO), el equivalente al CIS en Cataluña, arroja en su última encuesta una disonancia que ya aparecía en el anterior barómetro. La Generalitat de Salvador Illa obtiene una magnífica valoración por el electorado, pero el president no despega en las encuestas. No hay sondeos que den 50 diputados al PSC un año después de su llegada a la presidencia de Cataluña.