Descubre la desconocida iglesia del siglo XI que salvó obras del Museo del Prado durante la Guerra Civil y que nadie conoce
Parece una casa rural más entre las montañas catalanas, pero este edificio centenario guarda un secreto increíble: durante la Guerra Civil fue clave para proteger algunas de las mayores joyas del arte español
Fachada de la peculiar iglesia en el Alt Empordà que fue clave para salvar obras del Museo del Prado (Redes Sociales)
Parece una casa más entre las empedradas calles de un pequeño pueblo catalán, pero la iglesia de Sant Martí de La Vajol esconde una historia que la convierte en uno de los lugares más sorprendentes del turismo histórico en Cataluña. Esta iglesia románica del siglo XI, de apariencia sencilla y confundible con una vivienda rural, fue clave en la operación secreta para proteger el tesoro artístico del Museo del Prado durante la Guerra Civil Española.
Situada en pleno corazón del Alt Empordà, cerca de la frontera con Francia, su ubicación estratégica, entre montañas y bosques de alcornoques, le confería una gran ventaja: era fácil de esconder y difícil de alcanzar. A ojos de cualquiera, aquella estructura sobria, con ábside semicircular y portada discreta, era solo una más de las construcciones del lugar. Sin embargo, durante el conflicto bélico, fue testigo silencioso del paso de algunas de las obras más valiosas de la historia del arte universal.
Entre el fragor de los bombardeos y el caos del frente madrileño, cientos de pinturas de Velázquez, Goya, El Greco o Tiziano comenzaron un periplo hacia el exilio. El Gobierno republicano sabía que si no actuaban rápido, aquellas joyas serían pasto de la destrucción. La iglesia de Sant Martí de la Vajol, junto con las minas cercanas, se convirtió entonces en un inesperado refugio para este legado.
Cómo llegaron hasta las obras del Prado a esta iglesia
Cuando Madrid comenzó a sufrir bombardeos constantes en 1936, las autoridades republicanas decidieron evacuar el Museo del Prado. Las obras fueron embaladas con sumo cuidado, protegidas con papel impermeable y estructuras de madera, y transportadas a Valencia. Pero el avance del frente hizo que, poco tiempo después, la ruta del exilio continuara hacia Cataluña.
En 1937, tras su paso por el Monasterio de Pedralbes y varios castillos gerundenses, parte del patrimonio nacional fue llevado a lugares discretos y bien defendidos. Uno de ellos fue La Vajol, donde se expropiaron las minas de talco para crear un búnker subterráneo. A escasos metros, la iglesia de Sant Martí también albergó obras del Prado de manera provisional, antes de su envío definitivo a Ginebra bajo custodia internacional.
En este pueblo pirenaico se construyó una cámara acorazada de hormigón para custodiar oro, documentos de Estado y lienzos de incalculable valor. Esta fase final del salvamento coincidió con la retirada del Gobierno republicano y la huida de miles de civiles hacia Francia. La Vajol fue el último punto de resistencia institucional y testigo del acuerdo con la Sociedad de Naciones para evacuar el arte a Suiza.
Gracias a la coordinación de personal técnico, restauradores y políticos como Juan Negrín o Timoteo Pérez Rubio, y bajo la amenaza constante de la aviación nazi, se logró preservar intacto el corazón artístico de España. El 14 de febrero de 1939, las cajas llegaron a Ginebra, y lo que había comenzado como una operación desesperada acabó siendo una de las mayores gestas culturales del siglo XX.
Historia y arquitectura de un templo camuflado
A día de hoy, la iglesia de Sant Martí sigue en pie en el centro del pequeño núcleo de La Vajol, apenas alterada por el tiempo pero enriquecida por su pasado. Es un templo de una sola nave, con bóveda apuntada y ábside semicircular, coronado por un campanario de espadaña con dos arcos de medio punto que le dan un aspecto pintoresco y discreto. Su portada, con tres arcos en degradación, conserva todavía la puerta original del siglo XII.
Aunque muchas de sus paredes han sido encaladas, aún se perciben los sillares de granito que evidencian su origen románico. La pila bautismal, sencilla y sin decoración, y la cornisa abocelada del ábside refuerzan el aire sobrio y auténtico del templo. Su aspecto externo, que semeja el de una casa de campo, fue parte de su fuerza: durante la Guerra Civil pasó desapercibida a los ojos enemigos.
Un destino que combina belleza rural, memoria histórica y una arquitectura con alma, ideal para quienes buscan rincones únicos en sus rutas por Cataluña
La Vajol es hoy una de las localidades más pequeñas y tranquilas del Alt Empordà, pero su nombre quedó grabado en la historia por su papel clave en el salvamento del patrimonio español. Además de la iglesia, los visitantes pueden recorrer el paraje natural que la rodea y descubrir monumentos megalíticos, antiguos caminos romanos y vestigios de la historia contemporánea, como el refugio del Gobierno republicano o la mina convertida en fortaleza.
Parece una casa más entre las empedradas calles de un pequeño pueblo catalán, pero la iglesia de Sant Martí de La Vajol esconde una historia que la convierte en uno de los lugares más sorprendentes del turismo histórico en Cataluña. Esta iglesia románica del siglo XI, de apariencia sencilla y confundible con una vivienda rural, fue clave en la operación secreta para proteger el tesoro artístico del Museo del Prado durante la Guerra Civil Española.