Pinchazo en Montserrat: radicales vestidos de peregrinos no impiden la visita del Rey
Don Felipe y Doña Letizia visitaron la abadía ajenos al puñado de independentistas, en su mayoría de avanzada edad, que llevaban días convocando el fallido 'asalto' durante la visita
Concentración de la ANC con motivo de la visita del Rey a Montserrat. (EFE/Quique García)
Apenas un puñado de activistas, unos 200, intentaron impedir que los ReyesFelipe VI y Letizia se acercasen esta mañana a la abadía de Montserrat para conmemorar el milenio de la fundación del monasterio y homenajear la legendaria figura del Abad Oliva. A los actos estaba también invitado el presidente de la Generalitat, Salvador Illa; el conseller de Justicia, Ramon Espadaler; el abad emérito de Montserrat, Josep Maria Soler; y el abad de la basílica papal de San Pablo Extramuros del Vaticano, Donato Ogliari. Era un acto privado que los independentistas no querían dejar pasar para aprovechar lo que tiene de altavoz mediático.
La presencia de los reyes respondía a una invitación del abad de Montserrat, Manel Gasch, para quien el monasterio ha de ser un lugar de encuentro de todos. Por ese motivo, la cúpula de la ANC y algunas de las consignas de los manifestantes se concentraron en la figura del abad. El expresident Carles Puigdemont, en cambio, opinaba diferente. “La autoinvitación de los reyes españoles a Montserrat es una provocación y lo saben. Es parte del plan para españolizar el país”, dijo por la red X.
El presidente del Consell de la República, Jordi Domingo, por su parte, presente en la abadía de Montserrat, aportó su particular punto de vista y aseguró: “Lamento mucho que el abad, que además es hijo de auténticos antifranquistas, haya roto una norma ancestral de esta abadía; de abrir el paso a todos; de identificarse con el sentimiento catalán, con la defensa de la lengua, de la cultura y de la idiosincrasia de Cataluña”.
Aún así, se pasó de frenada atribuyendo al rey consignas que el monarca nunca había coreado: “Estamos aquí para protestar por la presencia de un rey, un antepasado del cual nos masacró el año 1714, intentó aniquilarnos del todo y finalmente, él mismo, en octubre de 2017, hizo aquel grito en toda España del ‘a por ellos’, identificando el sentimiento de catalanofobia en contra de lo que representamos y de nuestra manera de ser”.
L'autoinvitació dels reis espanyols a Montserrat és una provocació, i ho saben. És part del pla per espanyolitzar el país, i en són conscients tant a Madrid com als dos costats de la plaça de Sant Jaume, que hi col·laboren amb entusiasme. Per això no volen que el Borbó s'incomodi… https://t.co/krrTsN9W70
— krls.eth / Carles Puigdemont (@KRLS) June 23, 2025
La Asamblea Nacional Catalana (ANC) y diversas organizaciones extremistas (incluida la Liga Espiritual de la Virgen de Montserrat, un reducto ultracatólico alineado con el independentismo) habían preparado una serie de acciones espectaculares para dejar en mal lugar a los Reyes.
El boicot contaba también con el apoyo explícito del partido ultraderechista Aliança Catalana. “El Rey de España es completamente indigno de pisar el santuario de la catalanidad cristiana. Montserrat no es un escenario decorativo para legitimar ninguna imposición (…) Felipe VI no será jamás bienvenido a Cataluña. Es heredero corrupto de una dinastía que ha humillado, expoliado y perseguido a Cataluña durante siglos (…) Ni Rey, ni ejército, ni bandera española: Cataluña para los catalanes”, asegura el partido xenófobo de ultraderecha en un comunicado de este lunes.
La ANC había convocado a sus militantes a concentrarse a las 6 de la mañana en tres puntos en los alrededores de la montaña para realizar sendas marchas sobre el monasterio y frustrar la llegada de Felipe VI. También habían previsto colapsar la entrada por carretera y los accesos al funicular.
Un diputado en primera línea
Nada de eso se produjo. Cuando el sol despuntaba, las exiguas columnas de activistas comenzaron a desfilar por las vías de acceso hacia su punto de encuentro en el monasterio, en mitad de la montaña. Los que accedieron al recinto con el cremallera, fueron controlados por un cordón de los Mossos, pese a que intentaron sobrepasar la línea policial para entrar en la explanada de la entrada y en la propia abadía.
Algunos optaron por sentarse en el suelo; otros, por intentar atravesar el cordón policial por las bravas. Hubo empujones, silbatos, gritos con las consignas de rigor (‘Cataluña no tiene Rey’, ‘Ni olvido ni perdón’, ‘Al Borbón, que lo cuelguen del cojón’, ‘La montaña es nuestra’…), golpes, tensión… y alguna detención de activistas por agresión a la autoridad.
Manifestantes en Monteserrat ante de la llegada del Rey. (EFE)
En las imágenes grabadas de los actos, se vio a al diputado de Junts Francesc Dalmases, mano derecha de Laura Borràs, empujar a policías en la línea de contención, mientras increpaba a los agentes.
Lo que para las fuerzas del orden fue un simple operativo policial, para los independentistas fue una batalla a tumba abierta. Tanto es así que la ANC difundió por las redes sociales, hora y media antes del acto oficial, había “cargas policiales en Montserrat”. Una exageración más. “Los Mossos están deteniendo manifestantes pacíficos en Montserrat. ¡Siempre al servicio del Estado represor! ¡Es intolerable! ¡Nosotros resistimos!”, lanzaban para espolear la crispación y atraer a más manifestantes.
El plan B
El plan B era la introducción de falsos peregrinos dentro del recinto para abuchear a los reyes mientras desplegaban símbolos separatistas. Pero los Mossos, conocedores de la treta, detectaron todas las esteladas que llevaban escondidas los supuestos peregrinos y las requisaron ante las protestas y aspavientos de la ANC. Al independentismo le falló todo menos el entusiasmo y la crispación de las decenas de asistentes.
Para calentar el ambiente, el payaso Jordi Pesarrodona, responsable de la Comisión de Acciones en el Territorio de la ANC, había publicado horas antes unas declaraciones en las que aseguraba que la visita de los monarcas españoles a Monserrat era “una provocación y una profanación simbólica de este espacio emblemático desde el punto de vista nacional”.
La presencia real, no obstante, fue una invitación personal del abad de Montserrat, Manel Gasch, que considera que el monasterio ha de ser un lugar de encuentro de todos. Para la ANC, es territorio sagrado, sólo para el independentismo.
Por ello, Pesarrodona subrayaba que la protesta estaba avalada también por la Liga Espiritual de Montserrat y por la Asociación de Amigos del Obispo Deig, obviando la invitación de Gasch. “Que el padre abad se percate de que el pueblo catalán está indignado con un rey que no lo representa”. El ‘pueblo’ eran entre un centenar y dos centenares de personas que la ANC logró reunir. Ni un solo joven entre los asistentes, que iban pertrechados de varias banderas por cabeza: colgadas del cuello a modo de capa, en la mano, en las mochilas…
El presidente de la ANC, Lluís Llach, arengó a sus tropas al inicio de la jornada, camuflado entre los activistas que acudieron al boicot. “Si España quiere este Rey, que se lo queden. Cataluña no quiere este Rey y menos este Borbón que el 3 de octubre de 2017 se posicionó contra los ciudadanos de Cataluña, animó la represión contra nuestro pueblo y aplaudió la aplicación del artículo 155 para aniquilar nuestras instituciones. Que España se lo quede. Nosotros no queremos ninguna Monarquía y menos ésta que es heredera directa del régimen de Franco y de su fascismo”.
El excantautor cargó también contra el abad. “No entendemos su actitud por esta invitación. Es preciso decir, no obstante, que la importancia simbólica que la abadía de Montserrat tiene para Cataluña es intemporal y va mucho más allá del acierto tantas veces demostrada o del desacierto que hoy demuestran las autoridades que la rigen”. Su epitafio fue que “nuestro deber como nación es intentar que Felipe VI no se pasee con normalidad por Montserrat porque él es la clave de vuelta que sostiene los arcos y el edificio entero de un sistema político putrefacto que sobrevive sobre los pilares de la catalanofobia y la corrupción”.
Más tarde, en declaraciones a TV3, habló de que la visita a Montserrat es una “escarnio” y que “los Mossos hacen una labor lamentable que lamentamos”.
Apenas un puñado de activistas, unos 200, intentaron impedir que los ReyesFelipe VI y Letizia se acercasen esta mañana a la abadía de Montserrat para conmemorar el milenio de la fundación del monasterio y homenajear la legendaria figura del Abad Oliva. A los actos estaba también invitado el presidente de la Generalitat, Salvador Illa; el conseller de Justicia, Ramon Espadaler; el abad emérito de Montserrat, Josep Maria Soler; y el abad de la basílica papal de San Pablo Extramuros del Vaticano, Donato Ogliari. Era un acto privado que los independentistas no querían dejar pasar para aprovechar lo que tiene de altavoz mediático.