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Los ultras de Aliança Catalana muestran músculo y se implantan en 27 de las 40 comarcas
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Los ultras de Aliança Catalana muestran músculo y se implantan en 27 de las 40 comarcas

El partido de Sílvia Orriols se fortalece de cara a las próximas municipales y autonómicas, extendiéndose por toda la comunidad

Foto: La líder de Aliança Catalana, Silvia Orriols, en el Parlamento catalán. (Europa Press/Alberto Paredes)
La líder de Aliança Catalana, Silvia Orriols, en el Parlamento catalán. (Europa Press/Alberto Paredes)

Aliança Catalana (AC), el partido que lidera la alcaldesa de Ripoll, Sílvia Orriols, ha ido consolidando los dos últimos años una potente estructura territorial que preocupa a los partidos independentistas tradicionales. Las perspectivas electorales de Aliança son óptimas: los sondeos auguran una fuerte subida en las próximas elecciones autonómicas, hasta el punto de que puede pasar de dos diputados a 10 representantes.

Tras ganar por sorpresa las elecciones municipales y conquistar la emblemática alcaldía de Ripoll (Girona), Aliança Catalana no ha dejado de crecer. Se presentó en 2024 a las elecciones autonómicas sin apenas estructura y con su sede central aún en situación provisional. La de Ripoll era la única oficina del partido, pero suficiente para lograr dos escaños en el Parlament.

A partir de ahí, durante los últimos 12 meses, Orriols ha ido consolidando una estructura territorial para tener presencia permanente en toda Cataluña. De momento, ha conseguido armar comités locales en 27 de la cuarentena de comarcas de Cataluña. Los dos últimos comités locales han sido formados este mes de mayo en las comarcas de Priorat y Conca de Barberà. Pero el partido ya tiene estructura en las más importantes: las de las cuatro capitales de provincia catalanas. Asimismo, está presente en territorios a priori tan hostiles como el cinturón industrial de Barcelona o las comarcas tradicionalistas de la Convergència histórica.

AC se hace fuerte especialmente en todo el litoral, en las comarcas gerundenses (la plaza fuerte de Junts), en las comarcas del sur de Cataluña y en el cinturón industrial. Flaquea, no obstante, en las comarcas leridanas del Pirineo y prepirineo. En el Alt Empordà, incluso, AC robó a Junts al histórico Genís Pinart, un convergente de toda la vida (e hijo del alcalde pujolista del mismo nombre) que dio el salto a las filas de Orriols tras mostrarse “aburrido, desmotivado y decepcionado y después de escuchar algunos discursos de Sílvia Orriols que me impresionaron por lo que decía y cómo lo decía”. En Lérida capital, robó a Ramón Abad a los republicanos para montar el partido en la capital más occidental.

Pactos con fuerzas independientes

También firmó, el pasado mes de noviembre, un pacto con tres concejales del Partit de les Urbanitzacions de Sant Antoni de Vilamajor (PUSA), con la intención de presentarse juntos en las próximas municipales. En Roda de Ter, la presidenta comarcal de AC, Marina Quintana, acaba de entrar como concejal, ya que se presentó como número 2 en una lista independiente en las últimas municipales. Se trata de “alianzas estratégicas para reforzar la presencia territorial del partido y consolidar a AC como referente político del nacionalismo catalán”. Y, con ello, Orriols deja oír su voz en otros tres ayuntamientos catalanes en los que no tenía representación.

El asentamiento territorial de Aliança es un problema para el resto de partidos independentistas. El partido de Orriols roba votos no sólo a Junts per Catalunya (JxCAT), sino también a ERC y a la CUP. Sus votantes son una amalgama de ciudadanos convencidos por un discurso que roza la xenofobia y cabreados con el resto de formaciones soberanistas que les han estado toreando la última década y media.

Foto: los-sondeos-internos-frustran-el-plan-de-puigdemont-solo-despegan-los-ultras-de-orriols

“Hay una verdadera preocupación dentro del partido por el auge y la consolidación de Aliança Catalana. El partido discute qué se ha de hacer para tapar la sangría de votos que se nos escapan y no es fácil, porque hay opiniones para todos los gustos”, reconoce una fuente de JxCAT, el partido más perjudicado por el auge de AC.

Muchos de los cuadros y activistas que antes apoyaban entusiásticamente a Carles Puigdemont han vuelto ahora la mirada a Sílvia Orriols. Junts vio cómo incluso el líder de sus juventudes, Anthony Corey Sánchez, se iba con sus bártulos a Aliança Catalana. Y otras caras conocidas también han abandonado a Puigdemont para unirse a la tropa de AC, entre ellos el portavoz de Mossos per la Independència, Albert Donaire, el exterrorista Fredi Bentanachs, o el profesor Ramon Cotarelo.

El dilema de Junts

La discusión dentro de JxCat se centra en decidir qué hacer ante en fenómeno. Aliança Catalana es un tanque que aplasta todo lo que encuentra y al que es muy difícil parar. “Al principio de la legislatura, discutimos el tema y votamos que nos opondríamos siempre a cualquier iniciativa que presente Aliança. Se decidió democráticamente que haríamos eso. Pero en la actualidad ya hay voces discrepantes que piden revisar esa medida. No podemos votar siempre que no si hay cosas con las que estamos de acuerdo”, razonan las fuentes junteras. “No podemos votar contra cuestiones que incluso nosotros en algún momento hemos puesto a votación”, enfatizan desde JxCat.

Foto: ultras-independentismo-catalan-encandilados-victoria-trump

Los expresidentes Artur Mas y Jordi Pujol dieron su particular receta para hacer frente a la competencia de la extrema derecha: ni ignorar a AC ni pactar con ella, sino confrontarla. Pero no todo es tan fácil. “Desde afuera se ve todo de muy distinta manera. Estamos hablando de qué hacer en el caso de que se presente una moción en el Parlament con la que podríamos estar de acuerdo. ¿Qué hemos de hacer? ¿Votar en contra? ¿Rechazarla? ¿Y cómo explicamos esto a la ciudadanía? ¿Decimos que aplicaos un cordón sanitario para que al día siguiente se nos vayan 100 votantes más hacia Orriols? ¿O intentamos justificar porqué votamos en contra de una cuestión que deberíamos apoyar?”, explican desde Junts.

La apisonadora de AC es una maquinaria pesada que tiene su combustible en el boca a boca y en la necesidad de buscar una nueva estrella soberanista emergente. Muchos extremistas han encontrado esa condición en Sílvia Orriols. Desde Junts creen que es un espejismo. “No hay liderazgo compartido. Orriols es una pequeña líder de un espectro ideológico de ultraderecha. Nada más. Jamás será la gran líder independentista de Cataluña”, remachan los de Puigdemont. Pero, pese a todo, temen su auge y su imparable ascenso en las encuestas.

Aliança Catalana (AC), el partido que lidera la alcaldesa de Ripoll, Sílvia Orriols, ha ido consolidando los dos últimos años una potente estructura territorial que preocupa a los partidos independentistas tradicionales. Las perspectivas electorales de Aliança son óptimas: los sondeos auguran una fuerte subida en las próximas elecciones autonómicas, hasta el punto de que puede pasar de dos diputados a 10 representantes.

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