El reindulto, la vía Junqueras para hacer efectiva la amnistía que bloquea el Supremo
Un indulto ya fue posible en junio del 2021. En el entorno de ERC plantean otro para librar a su presidente de la inhabilitación, una vía callada pero efectiva para volver a la política
Jordi Turull con Oriol Junqueras en un acto el pasado mayo. (EFE)
Oriol Junqueras ya fue indultado una vez, en junio de 2021. Ahora va a repetir la jugada. Mientras Carles Puigdemont se lamenta desde Bruselas de que no le aplican la amnistía, Junqueras ha buscado a la chita callando otra vía legal para poder volver a la política activa plena. Un camino que no serviría para Puigdemont, en especial tras su fuga del 8 de agosto en Barcelona. Pero sí para él y para todos los políticos que no están en Bruselas o huidos fuera de España: un segundo indulto que han solicitado para él y para otros como, el secretario general de Junts, Jordi Turull. Este segundo indulto acabaría con la inhabilitación por los delitos de malversación.
Este indulto, que afectaría a las penas de inhabilitación política, ya está en la fase en la que el Tribunal Supremo tiene que pronunciarse a través de un informe. Se prevé que lo haga en breve. La lógica, según fuentes jurídicas conocedoras del caso, es que se oponga, como ya hizo con los indultos a los independentistas de hace tres años.
En la práctica, la negativa del Alto Tribunal es neutra, porque el perdón es una potestad del Gobierno y desde Moncloa avisan que cuando lleguen esos indultos seguirán su curso.
Los políticos que se beneficiarán de estos nuevos indultos son cuatro: Oriol Junqueras i Jordi Turull,Raül Romeva y la ex consellera de Treball Dolors Bassa. Esta última ya está retirada de la vida política, pero resulta relevante porque tanto Turull como Junqueras podrían beneficiarse de esta medida de gracia y volver a presentarse a cargos electos. Ambos aspiran aser candidatos a la Generalitat.
Es decir, desde ERC han diseñado una especia de atajo dado la laberíntica y tortuosa ruta que supone la amnistía, algo que ya advirtieron los republicanos y que Junts aseguró que podría sortear con un redactado a medida. Luego se demostró, como suele ocurrir, que la realidad es tozuda.
Las defensas están del todo pasivas en esta vía, pero su resultado puede ser más eficaz que la amnistía. El indulto lo ha solicitado, Jordi Miralda Iñigo, un profesor de secundaria jubilado de la órbita de ERC. Aunque Junts es ajeno a la medida, se puede beneficiar de manera indirecta. No en vano, Turull lleva más de un año trabajando entre bambalinas para convertirse en el heredero del legado político de Puigdemont.
El candidato Junqueras
Junqueras ya ha declarado en diversas ocasiones que aspira a presentarse de nuevo a la Generalitat. La inhabilitación es la última frontera que se lo impiden y que ahora se podría sortear por esta vía.
De hecho, esta nueva petición de indulto se presentó a mediados de julio, cuando parecía que Cataluña podía ir a unas segundas elecciones, como pretendía Carles Puigdemont. Es decir, el junquerismo estaría detrás de una maniobra que solo buscaba que su líder pudiese volver a ser cabeza de lista.
El junquerismo movió la medida pensando en una repetición electoral en Cataluña
Al final, esta segunda vuelta no fue posible, entre otras cosas porque ERC optó por dar su apoyo a Salvador Illa para la investidura. Pero el mecanismo ya estaba activado y lo que en aquel momento corría mucha prisa, ahora juega con unos tiempos judiciales que se adaptan a los planes del PSC, jugando a una legislatura larga.
El caso Turull
La pasividad de las defensas se debe a que tanto en Junts como en ERC son conscientes de que el indulto, como la amnistía, les debilita políticamente. En el caso de Turull, sería un beneficiado indirecto.
Este procedimiento avanza en paralelo a la aplicación de la amnistía. De hecho, que la ley no se haya aplicado correctamente es uno de los argumentos que utiliza la Fiscalía para avalar la petición de este indulto.
Una nueva gracia otorgada por el Consejo de Ministros no afecta a la concesión de la amnistía al ser dos vías legales separadas. El indulto es un perdón de la pena, sin borrar los antecedentes. La amnistía, en cambio, supone suprimir el delito con un calado político más hondo. Un indulto puede eliminar la cárcel y la inhabilitación, pero una amnistía además hace desaparecer los antecedentes penales de los afectados.
Oriol Junqueras ya fue indultado una vez, en junio de 2021. Ahora va a repetir la jugada. Mientras Carles Puigdemont se lamenta desde Bruselas de que no le aplican la amnistía, Junqueras ha buscado a la chita callando otra vía legal para poder volver a la política activa plena. Un camino que no serviría para Puigdemont, en especial tras su fuga del 8 de agosto en Barcelona. Pero sí para él y para todos los políticos que no están en Bruselas o huidos fuera de España: un segundo indulto que han solicitado para él y para otros como, el secretario general de Junts, Jordi Turull. Este segundo indulto acabaría con la inhabilitación por los delitos de malversación.