El parque con restos arqueológicos de la época romana que acaba de abrir sus puertas en Barcelona y será un oasis para los niños
Con 486 árboles y más de 9.000 plantas, el nuevo pulmón verde del barrio de la Bordeta ofrece un respiro dentro del entorno urbano, promoviendo la sostenibilidad y la conexión con la naturaleza
Vista aérea del recinto del Parque de Can Batlló. (Ayuntamiento de Barcelona)
El nuevo Parc de Can Batlló, situado en el corazón del distrito de Sants-Montjuïc de Barcelona, acaba de abrir sus puertas convirtiéndose en un verdadero pulmón verde para la zona y en un punto de encuentro para las familias de la ciudad. Con una superficie de más de 29.000 metros cuadrados, el parque no solo ofrece amplias zonas de esparcimiento, sino que también guarda importantes vestigios de la época romana, lo que lo convierte en un espacio único para disfrutar de la naturaleza y la historia al mismo tiempo.
El parque del barrio de la Bordeta se extiende sobre la antigua zona industrial de Can Batlló, entre la Gran Via de les Corts Catalanes y las calles Constitució, Mossèn Amadeu Oller y Parcerisa. Durante los tres años de obras, se ha transformado en un espacio que integra el patrimonio histórico de la zona con un diseño moderno y accesible, pensado especialmente para las nuevas generaciones. En total, el parque cuenta con 486 árboles y más de 9.000 plantas, creando un entorno natural ideal para el descanso y el ocio.
Entre las características destacadas del parque, se encuentran amplias zonas de juegos infantiles y espacios deportivos. La rehabilitación de los bloques industriales 9 y 12 ha sido clave para darle carácter al espacio: el bloque 9 alberga canchas deportivas y una zona de calistenia, mientras que el bloque 12 se ha destinado a un área de juegos con una torre de 9 metros de altura y toboganes, ideal para los más pequeños, pero también con columpios gigantes y camas elásticas que invitan a adultos y adolescentes a unirse a la diversión.
Camas elásticas y amplias zonas de juego
Además de los juegos, el parque alberga un área de huertos urbanos y un sistema de riego sostenible que aprovecha el agua freática, garantizando un mantenimiento respetuoso con el medio ambiente. Sin embargo, lo más fascinante de este nuevo espacio es el hallazgo arqueológico realizado durante las obras. Los trabajadores descubrieron varios muros y dos inhumaciones de la época alto imperial romana en la zona norte del recinto industrial de Can Batlló.
La intervención arqueológica fue dirigida por la arqueóloga Vanesa Triay, con la supervisión del Servicio de Arqueología de Barcelona (ICUB) y del Servicio de Arqueología y Paleontología de la Generalidad de Cataluña. Los expertos destacaron que, debido a la proximidad de dos antiguas vías de comunicación romanas, descubiertas en 1984, era previsible que aparecieran más hallazgos arqueológicos en la zona. Estos vestigios, junto con la conservación de las fachadas industriales, refuerzan la identidad histórica del parque, que se ha diseñado para ser tanto un lugar de esparcimiento como una lección de historia al aire libre.
El proyecto, que ha contado con una inversión total de 23,9 millones de euros, ha sido desarrollado con un enfoque en la sostenibilidad y la eficiencia energética, utilizando materiales ecológicos y sistemas innovadores para la gestión del agua de lluvia. A futuro, el parque se ampliará con una segunda fase que incluirá más áreas de juegos, un anfiteatro, un skatepark y una fuente ornamental, lo que ampliará aún más las opciones de recreo para los residentes de Barcelona y sus visitantes.
El Parc de Can Batlló se perfila como un destino perfecto para disfrutar en familia, un espacio que combina diversión, deporte y cultura, todo en un entorno natural que fomenta el respeto por la historia y el medio ambiente.
El nuevo Parc de Can Batlló, situado en el corazón del distrito de Sants-Montjuïc de Barcelona, acaba de abrir sus puertas convirtiéndose en un verdadero pulmón verde para la zona y en un punto de encuentro para las familias de la ciudad. Con una superficie de más de 29.000 metros cuadrados, el parque no solo ofrece amplias zonas de esparcimiento, sino que también guarda importantes vestigios de la época romana, lo que lo convierte en un espacio único para disfrutar de la naturaleza y la historia al mismo tiempo.