Puigdemont sueña con Zapatero de mediador tras el fiasco de la cita con Santos Cerdán
El presidente fugado buscaría que se visualice el papel de un personaje más mediático y con un reciente protagonismo al servicio de Sánchez en los 'conflictos internacionales'
Puigdemont y Cerdán, reunidos en Bruselas bajo la inmensa foto del 1-O.
El fugado Carles Puigdemont se ha hartado de Santos Cerdán, el mediador que Pedro Sánchez envió a Suiza para negociar el apoyo de Junts al Gobierno español. Cerdán ya había negociado el apoyo de los posconvergentes a la investidura del líder socialista en año pasado y para ello, se trasladó en varias ocasiones tanto a Suiza como a Bélgica. Pero ahora, y tras el fiasco de la última cita en Suiza, el líder de Junts quiere a alguien con mayor peso. Cerdán es un hombre de partido y, como tal, no habla directamente en nombre del Ejecutivo, sino del aparato del PSOE. Por eso, dice Puigdemont, no tiene la trascendencia de otros posibles candidatos.
A Moncloa se ha hecho llegar el malestar de Puigdemont sobre las negociaciones. El fugado repite a su entorno más cercano que Pedro Sánchez le ha engañado y de ahí el alejamiento político y los sucesivos castigos a que Junts ha sometido al Gobierno, tumbándole varias votaciones en el Congreso. Pero la cosa se puede enmendar, de momento, cambiando el mensajero: Puigdemont sueña con que tome las riendas otro interlocutor que lleva tiempo teniendo un papel entre bambalinas en las negociaciones. Y el preferido de Puigdemont es alguien que sabe muy bien lo que es hacer de mediador para Sánchez: el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero.
Para Puigdemont, el nombre de Zapatero le daría otra dimensión a la negociación, puesto que es el comodín que Sánchez utiliza para resolver asuntos delicados de ámbito internacional, como la salida del opositor Edmundo González de Venezuela para pasar a exiliarse en España. Zapatero, según fuentes bien informadas, también ha estado negociando muy discretamente otras cuestiones empresariales con el régimen venezolano. Si Zapatero, que mantiene muy buenas relaciones con la cúpula del independentismo, llegara a pilotar las negociaciones, el líder de Junts habrá conseguido un sueño. De hecho, según algunas fuentes, el expresidente socialista ya ha participado en numerosos contactos con la cúpula de JxCat y fue el encargado de sondear en un primer momento las posibilidades de un pacto y de llevar a Sánchez los posicionamientos de esta formación.
Doble objetivo
El objetivo de la estrategia de Puigdemont es doble, según varias fuentes consultadas por El Confidencial: por un lado, quiere dotar a las negociaciones de un mayor compromiso; en segundo lugar, quiere vengar las ‘mentiras’ de Pedro Sánchez a Junts. Por eso, el acto final de este deseo de Puigdemont para sostener al Gobierno de Sánchez sería una reunión con foto entre Pedro Sánchez y él mismo en un terreno neutral.
La última reunión hace dos semanas en Suiza acabó muy mal, con los puentes dinamitados, los presupuestos en el aire y la estabilidad de la legislatura comprometida. Algunas fuentes aseguran que se ha hecho saber a Moncloa que prefieren que se visualice otro interlocutorque no sea Santos Cerdán. Incluso se puso encima de la mesa la posibilidad de hacer públicas las actas de las reuniones.
Puigdemont, por el momento, garantiza que no apoyará una moción de censura del PP contra Pedro Sánchez. Los contendientes dejarán pasar dos o tres meses antes de emplearse a fondo en sus respectivas estrategias. Tras los congresos extraordinarios de Junts y de ERC este otoño, los pactos se pondrán de nuevo encima de la mesa. Junts guarda como as en la manga su interés por propiciar la caída del Gobierno y la convocatoria de nuevas elecciones a comienzos de la primavera del año que viene.
Calcula que, en ese momento, con una ERC en guerra civil y debilitada por las disputas internas, Junts puede obtener un mejor resultado y pasar a ser de nuevo la segunda fuerza más votada en las generales. Sería el momento de comenzar una nueva ofensiva para desbancar definitivamente a los republicanos, de los que esperan que no se hayan recuperado de la crisis interna.
El fugado Carles Puigdemont se ha hartado de Santos Cerdán, el mediador que Pedro Sánchez envió a Suiza para negociar el apoyo de Junts al Gobierno español. Cerdán ya había negociado el apoyo de los posconvergentes a la investidura del líder socialista en año pasado y para ello, se trasladó en varias ocasiones tanto a Suiza como a Bélgica. Pero ahora, y tras el fiasco de la última cita en Suiza, el líder de Junts quiere a alguien con mayor peso. Cerdán es un hombre de partido y, como tal, no habla directamente en nombre del Ejecutivo, sino del aparato del PSOE. Por eso, dice Puigdemont, no tiene la trascendencia de otros posibles candidatos.