"No tomes represalias": la orden a Trapero para una transición segura en los Mossos
La cúpula de la Policía catalana fue decapitada en una reunión en la que la nueva consejera se refirió a los cambios como "ceses" por primera vez en este Cuerpo
El director general de los Mossos d'Esquadra, Josep Lluís Trapero (3d), en la ofrenda floral de la última Diada. (EFE/Quique García)
"Debemos realizar una transición tranquila, sin sobresaltos. No tomes represalias". Esta escueta orden llegó al nuevo director general de la Policía de la Generalitat, el major Josep Lluís Trapero, en el momento en que se incorporaba a tal cargo (político) tras haber saboreado las mieles del triunfo como director del Cuerpo de los Mossos d’Esquadra, haber sido absuelto del delito de rebelión y haber bajado a los infiernos al ser arrinconado y machacado por los sucesivos gobiernos autonómicos de Junts y de ERC.
Para hacerse una idea de su trayectoria profesional, en el último Día de las Esquadras (la fiesta de los Mossos, en la que se reparten las condecoraciones anuales), Trapero asistió al acto desde la platea, ubicado como público. “Pese a ser el agente con mayor rango, tuvo que asistir a toda la ceremonia desde abajo, mientras que en el escenario se situaban el conseller, Joan Ignasi Elena, el jefe de los Mossos, Eduard Sallent, y su segunda, la comisaria Rosa Bosch. Y él no entregó ni una triste medalla. Desde el punto de vista interno, en los Mossos eso se considera una humillación total”, dice a El Confidencial una fuente interna de la Policía autonómica catalana.
Pero si algo tiene Trapero es disciplina. Su aterrizaje como el nuevo jefe político de la seguridad de la consejería de Interior fue suave, con amortiguadores inteligentes. El hasta ahora jefe de los Mossos Eduard Sallent y su segunda, fueron desplazados sin ruido y sin aspavientos. Con una sonrisa. Pero eso no quiere decir que la transición fuese plácida. En una reunión interna con representantes del Cuerpo, la nueva consejera, Núria Parlón (exalcaldesa de Santa Coloma de Gramenet, precisamente la localidad donde se crio Trapero) fue dura y directa. “Les comunico que el señor Sallent y la señora Bosch han sido cesados…”. Es la primera vez que a un cese de este calibre se le llama cese. “Siempre se habían utilizado eufemismos para disimular. Al comunicar el cambio de jefe, se hablaba de que había que empezar una nueva etapa, o de que era necesario iniciar un nuevo rumbo… pero esta vez, la consellera no se anduvo con remilgos”.
Evita un castigo ejemplar
En lugar de Sallent, se puso a Miquel Esquius, alias El Cura, un comisario que ya había sido jefe de los Mossos entre el 10 de julio de 2018 y el 3 de junio de 2019. En esta fecha, precisamente, lo relevó Eduard Sallent, que, curiosamente, en noviembre de 2020 fue depuesto en favor de Trapero. Este último ejerció hasta diciembre de 2021 y fue sustituido por Josep María Estela, que tuvo como número 2 a Eduard Sallent, un hombre al que todos consideraban el mosso de ERC y que terminó de dar la puntilla a su jefe en octubre de 2022, aupándose a jefe de los Mossos y manteniéndose en el cargo hasta este mes de agosto, cuando fue sustituido al llegar Salvador Illa a la presidencia de la Generalitat.
El paso de un ejecutivo a otro (de ERC a PSC) apenas se notó. Sallent volvió como jefe de la Región Metropolitana Sur, donde ya había estado, y Rosa Bosch fue desplazada a la División de Evaluación de Servicios (DAS), precisamente la zona de castigo a donde habían enviado a Trapero. Pero se evitó un castigo ejemplar enviando a ambos mandos a zonas policiales lejanas, como había ocurrido en otras ocasiones.
El cambio, pues, se hizo sin aspavientos. Trapero no humilló a la cúpula saliente y ahora tiene las manos libres para ir diseñando un Cuerpo a su medida. En las últimas semanas, sólo un comisario pidió pasar a segunda actividad, lo que viene a ser casi como una jubilación, aunque teniendo despacho y cobrando el salario íntegro. Se trata de Joan Portals, que tras ser jefe de la Comisaría General de Movilidad había pasado a ser el segundo de la Comisaría Superior de Seguridad Ciudadana.
Pero el nombramiento de Miquel Esquius como nuevo comisario jefe de los Mossos, según varias fuentes consultadas por El Confidencial, es temporal. “Esquius es un hombre afable, que apenas tiene enemigos dentro del cuerpo y que no sólo tiene ya experiencia como jefe de los Mossos, sino que técnicamente es bueno. Además, ya debe de estar cerca la hora de su jubilación”, dice una de las fuentes. Otra, remata que “al futuro jefe de los Mossos habrá que buscarlo en el listado de los próximos nombramientos que se hagan en el Cuerpo. No será ninguno de los nombres que ahora suenan o que han sonado en los últimos años. Dependerá de los nombres que sean promovidos, el jefe puede ser uno u otro, pero la actual dirección política de los Mossos tendrá mucho que ver”.
Hay algunos agentes que, por su trayectoria y experiencia, están llamados a tener mayor peso en la estructura de los Mossos. En los círculos internos policiales suena el nombre del intendente Antoni Vergès, jefe de la comisaría de Hospitalet. Fue relegado a esa ciudad por Eduard Sallent y su futuro podría estar en la central del cuerpo. Otro es Amadeu Domingo, que había sido enviado por Sallent como segundo a la Región Metropolitana Sur, precisamente a donde irá ahora el exjefe de los Mossos. Tanto Vergès como Domingo están considerados hombres muy cercanos al nuevo director general, Josep Lluís Trapero.
Otro de los agentes depurados que están en el candelero es el intendente Toni Rodríguez, exjefe de Ia comisaría General de Investigación Criminal (CGIC). Debido a las investigaciones que llevaba a cabo (y en las que no admitía interferencias políticas), fue destituido en 2021, tras coger ERC las riendas del Govern, y enviado a un cargo menor en la localidad de Rubí. Rodríguez, un policía con carisma y mucho predicamento entre la plantilla, se reincorporará al área de Investigación, de donde salió escaldado hace tres años.
“Trapero es muy disciplinado. Que nadie espere estar a salvo, porque tarde o temprano se notará su mano. Nadie en el Cuerpo duda de que irá moviendo sus peones paulatinamente y dentro de un tiempo acometerá una reforma en profundidad del escalafón”, vaticinan desde los Mossos d’Esquadra. En otras palabras: quienes en un momento dado tomaron determinadas decisiones están expuestos a futuros reveses en sus carreras.
"Debemos realizar una transición tranquila, sin sobresaltos. No tomes represalias". Esta escueta orden llegó al nuevo director general de la Policía de la Generalitat, el major Josep Lluís Trapero, en el momento en que se incorporaba a tal cargo (político) tras haber saboreado las mieles del triunfo como director del Cuerpo de los Mossos d’Esquadra, haber sido absuelto del delito de rebelión y haber bajado a los infiernos al ser arrinconado y machacado por los sucesivos gobiernos autonómicos de Junts y de ERC.