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Un conflicto laboral amenaza con dejar desnudos a los divos de la ópera del Liceu de Barcelona
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Terremoto interno

Un conflicto laboral amenaza con dejar desnudos a los divos de la ópera del Liceu de Barcelona

La institución amaga con dejar en la calle a cuatro trabajadoras no fijas de sastrería que llevan más de 20 años vistiendo a las primeras figuras de la primera institución cultural de Cataluña

Foto: Representación de 'La favorite' de Donizetti en el Liceu. (EFE/Quique García)
Representación de 'La favorite' de Donizetti en el Liceu. (EFE/Quique García)
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Las interioridades del Liceu de Barcelona, el teatro lírico por excelencia de España y uno de los referentes mundiales, vive un terremoto interno por la situación que afecta a una parte de la plantilla del departamento de sastrería. Un órgano vital para que las funciones se puedan realizar con las caracterizaciones correctas y que tanto los divos del bel canto como los actores, los miembros de los coros o las orquestas estén visibles en lo alto del escenario. El problema es que hay cuatro trabajadoras (un tercio del equipo) que trabajan como fijas discontinuas desde hace más de 20 años. Los representantes sindicales dicen que había un pacto para hacerlas fijas, pero la dirección tiene otras intenciones y ha convocado tres plazas amenazando con dejarlas en la calle. Son las empleadas que bregan a diario con el vestuario de los protagonistas de la ópera, que pueden encontrarse con que, cualquier día, no tienen ropa con la que subir al escenario.

Una fuente del comité de empresa explica que las cuatro trabajadoras están amenazadas de despido. Una voz cercana al departamento de sastrería explica a El Confidencial: "Sorprende que se haya llegado a este punto, porque el Liceu es un referente, pero nos han engañado y nos tememos lo peor". El área es una de las más feminizadas de la institución (solo la sección de maquillaje, compuesta totalmente por mujeres, le gana) y tiene 4 trabajadoras fijas discontinuas, 9 oficiales de primera y tres responsables de producciones. Tres de las afectadas llevan en el teatro desde el año 1999 y otra, desde el 2001. En 2006, la entidad se comprometió a facilitar su incorporación como empleadas fijas, pero tres lustros más tarde todo sigue igual. O casi: ahora su continuidad peligra.

Foto: Niños en un colegio de Barcelona. (Lorena Ros/Getty Images)

"En el 2021, hubo un intento de mediación y en marzo de este año se fijó juicio, que fue retrasado. Se fijó para este mes de octubre, pero la empresa dijo que tenía interés en llegar a un arreglo y la mediadora de los juzgados nos dijo que si eso era así, mejor esperar. Lejos de arreglarlo, la empresa sacó esta semana un anuncio llamando a la gente a presentarse para cubrir las plazas que ocupan estas trabajadoras. Les dijeron que eligiesen, que solo darían empleo a una o dos y una o dos se irán a la calle, si quieren con indemnización. Eso es un insulto", explican. "Los trabajadores nos sentimos engañados con la maniobra de la dirección del Liceu, porque responde abriendo una convocatoria para cubrir las plazas de trabajadoras que llevan más de veinte años trabajando más que nadie, cotizando menos y cobrando aún menos. La ironía es que Relaciones Humanas les dijo que ellas también podrían echar su curriculum si quieren aspirar a ser contratadas", concluyen.

A favor de un proceso abierto

Fuentes oficiales de la dirección aseguran a El Confidencial que "nuestro compromiso ha sido que cuando saliesen estas convocatorias para las plazas indefinidas, que se ha materializado recientemente, estas trabajadoras se presenten a la plaza y siempre se ha querido considerar que el hecho de haber formado parte de la organización tenga una puntuación positiva adicional respecto a los que presenten su curriculum sin haber colaborado con el teatro previamente". "Esta propuesta fue rechazada por la parte sindical en sede de mediación, no porque fuera una mala decisión, sino porque el objetivo era que automáticamente estas cuatro personas fueran admitidas directamente, sin proceso de selección previo, por parte de la institución", añaden.

Desde la dirección reconocen que el juicio se suspendió en marzo pasado por indisposición de la abogada sindical. "Previamente, hubo un acto de conciliación sin acuerdo, puesto que lo que deseaban las fijas discontinuas es ser fijas indefinidas sin pasar por el proceso de selección y lo que desea la institución es que haya un proceso abierto en el que se puedan presentar todas las candidaturas posibles. Es cierto que en octubre había otro juicio, aplazado para negociar una solución y en eso está el equipo jurídico del teatro con el equipo jurídico de la parte sindical", explican desde el Liceu.

Y subrayan que lo que se ha sacado es la convocatoria para cubrir 3 plazas de personas fijas indefinidas porque la intención de la institución "es reducir la eventualidad en la organización y, por lo tanto, dar una mayor estabilidad laboral". Desde la CGT se considera que el aplazamiento del último juicio fue una maniobra sucia de la institución. "Fue una estrategia para dejarlas fuera. Todo lo que se les ha dicho sobre querer arreglar la situación es falso o malintencionado". La muestra es que, poco después, sacan un anuncio para cubrir sus plazas.

Foto: Manifestación de estudiantes contra la sentencia del 'procés'. (EFE/Marta Pérez)

La representación sindical asegura que el pacto, ya en 2006, fue que cuando se necesitase incorporar a trabajadores fijos se comenzase por dar esa condición a las trabajadoras fijas discontinuas. "Entre la plantilla, no conocían que existía este problema con Sastrería, un departamento clave, porque es el que hace que todo esté a punto para las funciones. Se creían que todos los trabajadores eran fijos. Desde la CGT defendemos a las trabajadoras, que sufren maltrato desde hace años. Siempre han llevado un trato despectivo, a pesar de que estaban asignadas exclusivamente a las primeras figuras. Hace cinco años, comenzamos un proceso judicial que todavía está vivo", dice a El Confidencial Miquel G., representante de la CGT en el comité de empresa.

Un pacto de hace 16 años

Según esta central sindical, "hace 16 años, se pactó y el Liceu se comprometió a hacerlas fijas indefinidas con orden y prioridad reconocida". Además, subraya que "se han producido cuatro bajas indiscutibles en el departamento, entre jubilaciones y bajas voluntarias, que no se han vuelto a cubrir y debido a las cuales se ha sumado una mayor carga de trabajo en los trabajadores actuales en estos últimos años".

El gran motivo de la discordia es que la entidad piensa que no ha de incorporar como fijas a esas trabajadoras (a las que tendría que reconocer antigüedad), sino que ha de haber un proceso de selección abierto. Pero también se apunta otro motivo por parte de los trabajadores del Liceu: las cuatro trabajadoras en peligro son mujeres y están casadas. Tres de ellas tienen hijos y se ha de facilitar la conciliación familiar, por lo que pidieron ser trasladadas al turno de mañana en vez de al de tarde, donde estuvieron la mayor parte de su trayectoria. "La empresa tuvo que poner un tope a sus jornadas, que eran superiores a las de los demás. Y se les tuvo que reconocer la jornada anual de 110 días, como a todos", relatan las fuentes.

Foto: El 'president', Pere Aragonès, junto a Ada Colau. (EFE/Quique García)

Miquel V. explica también que "cuando comenzó el conflicto judicial, hace unos cinco años, se hizo un estudio y se vio que estas trabajadoras trabajaban más porque hacían todas las funciones. Así como un cantante no canta todos los días la misma ópera, ellas sí estaban obligadas a trabajar. A raíz de esa discusión, se hizo un cálculo y se determinó que trabajaban más, pero cobraban menos y cotizaban la mitad que el resto de fijos".

"No estarían ahí si lo hubieran hecho mal"

¿Están en peligro las óperas del Liceu? ¿Es comprometida la situación para la temporada lírica? Eso solo el tiempo lo dirá. Desde la dirección aseguran que "la situación no es más comprometida que con otros conflictos laborales, es el fruto del día a día de una organización". Y añaden que "una muestra de que el teatro trabaja con el objetivo de mejorar la situación laboral y el bienestar de su personal es el hecho de que saca 3 plazas de personal fijo indefinido". En el lado opuesto, los representantes de los trabajadores ponen ese aserto en cuarentena, porque afirman que la dirección "ha faltado a sus compromisos. No puedes hundir así a unas personas que llevan trabajando más de veinte años en el mismo puesto. ¿Son malas? ¿Han hecho mal su trabajo? No estarían ahí si lo hubieran hecho mal".

La CGT, por su parte, responde a la dirección: "La pretendida sensibilidad social tan mediática de la Fundación del Gran Teatre del Liceu resulta una hipocresía de puertas adentro. El trato que a lo largo de estos años se ha dado a estas 4 trabajadoras, mujeres y madres en situación precaria y padeciendo un acoso moral y laboral continuado en el departamento de sastrería. Abandonadas a su suerte durante el confinamiento [estas cuatro trabajadoras no tuvieron la suerte de sus compañeras fijas indefinidas y pasaron momentáneamente a engrosar las listas del paro], en clara discriminación con el resto de trabajadores, su calvario va a peor al ver en peligro los puestos de trabajo, a los que tienen derecho reconocido, y al ver la burla que la dirección hace de los compromisos firmados desde hace 16 años". Y habla directamente de "acoso moral y laboral en el Liceu".

Foto: Lluís Salvadó en el Parlamento de Cataluña. (EFE/Toni Albir)

A comienzos de marzo hay prevista la celebración del juicio por este conflicto laboral. Para entonces, la temporada de ópera estará en pleno apogeo. Por esos días, acaba Macbeth, una producción con escenografía y vestuario de Jaume Plensa, dirigida por Josep Pons. Y poco después comienza 7 Deaths of Maria Callas, un proyecto operístico de Marina Abramovic dirigido por Antonio Méndez. Los divos asignados a esos proyectos (Luca Salsi, Carlos Álvarez, Sondra Eadvanovsky, Anna Pirozzi, Vanessa Goicoetxea, Leonor Bonilla, Marta Mathéu…) pueden tener problemas si el conflicto laboral que atenaza al Liceu se envenena.

Las interioridades del Liceu de Barcelona, el teatro lírico por excelencia de España y uno de los referentes mundiales, vive un terremoto interno por la situación que afecta a una parte de la plantilla del departamento de sastrería. Un órgano vital para que las funciones se puedan realizar con las caracterizaciones correctas y que tanto los divos del bel canto como los actores, los miembros de los coros o las orquestas estén visibles en lo alto del escenario. El problema es que hay cuatro trabajadoras (un tercio del equipo) que trabajan como fijas discontinuas desde hace más de 20 años. Los representantes sindicales dicen que había un pacto para hacerlas fijas, pero la dirección tiene otras intenciones y ha convocado tres plazas amenazando con dejarlas en la calle. Son las empleadas que bregan a diario con el vestuario de los protagonistas de la ópera, que pueden encontrarse con que, cualquier día, no tienen ropa con la que subir al escenario.

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