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Cursillos de guerrilla en el Pirineo: las clases prácticas para ‘vender’ un ejército catalán
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"Jóvenes patriotas catalanes"

Cursillos de guerrilla en el Pirineo: las clases prácticas para ‘vender’ un ejército catalán

Los activistas realizaron ejercicios de orientación, camuflaje, desminado o patrullaje, de noche y con lluvia. “La idea es llevaros al límite del estrés mental y el agotamiento físico”

Foto: Manifestación con motivo de la Diada. (EFE/Alejandro García)
Manifestación con motivo de la Diada. (EFE/Alejandro García)

El pasado fin de semana, un grupo de una docena de activistas participó en un cursillo de entrenamiento militar organizado por la Societat d’Estudis Militars (SEM), una entidad que defiende la formación de un Ejército catalán. Se creó a partir de la sectorial de defensa de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), desgajada de la misma por si creaba problemas judiciales a la hora de abordar la formación de unas fuerzas armadas en la comunidad. El pasado mes de junio, el grupo recibió clases teóricas, en las que se impartieron lecciones de orden de batalla, problemas tácticos, estrategias en escenarios, tomas de decisiones e incluso se abordó el marco geopolítico de la guerra de Ucrania. Este mes, no obstante, realizaron ejercicios físicos sobre el terreno, aunque no utilizaron ningún tipo de arma. Es la segunda vez que se realizan cursillos de este tipo.

Los participantes en los cursos de septiembre se agrupan bajo la denominación Grupo Zulú, en contraste con el Grupo Alfa, que era el que recibió clases teóricas. Los ejercicios prácticos costaron 90 euros por cabeza y se realizaron entre el 23 y el 25 de septiembre en la comarca de la Garrotxa, en el prepirineo catalán, cerca de Olot. “El programa, obviamente, es una sorpresa, aunque os podemos asegurar que lo estamos preparando con la idea de llevaros al límite del estrés mental y el agotamiento físico, para demostraros que sois capaces de ir mucho más allá de lo que jamás os habríais imaginado”, rezaba un mensaje dirigido a los participantes.

El lugar exacto del ‘campamento’ se mantuvo en secreto hasta el último minuto, a pesar de que ya había sospechas de que podría realizarse en la Garrotxa o en la Alta Segarra, cuya orografía es similar. Durante los ejercicios, los participantes realizaron pruebas de rescate con muñecos, asaltaron objetivos en medio de la lluvia y de noche y mantuvieron una disciplina militar, con formación a la hora de izar y arriar bandera.

Foto: Efectivos del Ejército de Tierra, a su llegada a la pista cubierta de atletismo de Sabadell. (EFE)

Según la propia entidad, los alumnos recibieron una completa instrucción de supervivencia y de movimientos tácticos. “Los participantes pudieron valorar sus aptitudes de resistencia física y mental, con subida nocturna con lastre (y mucha lluvia), técnicas de fortificación, desminado, evacuación y rescate, orientación y navegación, ocultación, camuflaje y patrullaje”, dice una nota de la SEM.

Los ‘meses del infierno’

Su intención, añade, era “proporcionar una experiencia parecida a la que pasan los cuerpos de élite de los ejércitos en su fase de formación, una pequeña prueba de lo que son los ‘meses de infierno’, pero sin llegar al nivel de extenuación que se le exige a un verdadero profesional de la milicia”. No obstante, aclaraba que la escuela de verano del Grupo Zulú fue un éxito “donde la incertidumbre y el estrés fueron la tónica dominante”. Los entrenamientos levantaron expectación entre los sectores más extremistas del independentismo. “Hay que celebrar que jóvenes patriotas catalanes se preparen para defender a la Nación (sic) con firmeza y determinación. ¡Enhorabuena!”, les felicitó públicamente Santiago Espot, líder del grupúsculo radical Catalunya Acció y promotor de las pitadas contra el Rey y de las denuncias a comercios que no rotulan en catalán.

En junio pasado, en las clases teóricas para casi una veintena de activistas tuvo un peso específico el conflicto de Ucrania, donde los expertos Eduard Farré y Adrià Armengou explicaron los pormenores de la guerra. El presidente de la SEM, Pol Molas, analizó el desarrollo de la campaña. Pero también hubo clases como la impartida por Pol Bragulat sobre el marco geopolítico y cómo éste condiciona las acciones de los gobiernos y sus políticas de defensa. También hubo otra, impartida por Guillem Alsina, sobre la tecnología aplicada a los modelos de defensa y hacia la ‘guerra en red’. Jordi Oliver, por su parte, explicó cómo influirá el cambio climático en los conflictos bélicos.

Como ejercicio práctico, los asistentes pudieron ensayar el asalto ruso a Berlín en 1945. Los cursillos, no obstante, terminaron con otro ejercicio práctico: divididos en dos grupos, se pedía a los asistentes la elaboración de una serie de planes sobre una situación dada, para exponerlos a continuación en público.

Foto: Fotografía de archivo de una manifestación independentista. (EFE)

La SEM invitó a Barcelona el pasado 21 de septiembre al teniente coronel retirado y veterano de la primera Guerra del Golfo, Stuart Crawford, actualmente “consultor en asuntos de defensa”. Crawford, conforme lo presentó Pol Molas, fue el primero que realizó un estudio sobre el ejército que debería tener una Escocia independiente, por lo que se ha convertido en objeto de devoción entre un sector del independentismo. “Es una de las voces expertas a las que era preciso invitar para la normalización cuando se habla del modelo escocés”, subrayó Molas en su presentación en el Real Círculo Artístico, ante una audiencia reducida pero entregada.

Crawford explicó los tres métodos para diseñar unas Fuerzas Armadas: el comparativo (basado en buscar países de población y economía similares y copiarles el ejército), el financiero (basado en el porcentaje del PIB destinado a defensa) y el basado en riesgos y peligros (es decir, en diseñar un ejército capaz de ocuparse de los peligros que acechan a un territorio). Su receta sería un ejército con una fuerza naval de entre 20 y 25 barcos, unos efectivos terrestres de entre 10.000 y 12.500 soldados y unas fuerzas aéreas de 60 aviones. En total, una plantilla de 18.750 personas, con un gasto de entre 1.500 y 1.800 millones de libras al año.

El pasado fin de semana, un grupo de una docena de activistas participó en un cursillo de entrenamiento militar organizado por la Societat d’Estudis Militars (SEM), una entidad que defiende la formación de un Ejército catalán. Se creó a partir de la sectorial de defensa de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), desgajada de la misma por si creaba problemas judiciales a la hora de abordar la formación de unas fuerzas armadas en la comunidad. El pasado mes de junio, el grupo recibió clases teóricas, en las que se impartieron lecciones de orden de batalla, problemas tácticos, estrategias en escenarios, tomas de decisiones e incluso se abordó el marco geopolítico de la guerra de Ucrania. Este mes, no obstante, realizaron ejercicios físicos sobre el terreno, aunque no utilizaron ningún tipo de arma. Es la segunda vez que se realizan cursillos de este tipo.

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