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La CUP propone a los partidos secesionistas una nueva hoja de ruta para romper con España
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QUIERE OBJETIVOS Y FECHAS CONCRETAS

La CUP propone a los partidos secesionistas una nueva hoja de ruta para romper con España

Poble Lliure pide poner plazos a la mesa de diálogo con el Gobierno central, aprobar una Ley de Referéndum y que el Govern ‘nacionalice’ los servicios básicos

Foto: Una persona participa en una manifestación convocada por la CUP. (EFE/Alejandro García)
Una persona participa en una manifestación convocada por la CUP. (EFE/Alejandro García)

El independentismo necesita revulsivos para salir del letargo en el que lleva instalado desde el otoño de 2019. La Asamblea Nacional Catalana ha comenzado una agresiva campaña de movilizaciones con el objetivo de convertirse en la entidad referente del soberanismo. Pero otros actores no se quedan atrás. La CUP, que ha perdido el protagonismo que tenía a través de sus comités de defensa de la república (CDR), mueve ficha: no va a dejar en manos de la ANC, bajo ningún concepto, el timón de la estrategia del secesionismo.

Foto: Diada de Cataluña. (EFE/Toni Albir)

Poble Lliure y Endavant ya tienen a punto un plan para tomar de nuevo las calles, redibujar las estrategias y planear cómo romper con España, aunque quieren extenderlo a otros actores del espectro independentista. Especialmente importante es el plan de Poble Lliure (el mayor de los 7 partidos que componen la CUP), que hará llegar a todas las formaciones afines en sucesivas reuniones que comenzarán en breve. Se trata de fijar un nuevo despliegue de políticas para alcanzar la República catalana, reconstruir la estrategia y recuperar la iniciativa “en la lucha por la independencia”.

Visto el ‘pinchazo’ en la movilización popular, vistas las diferencias entre los principales partidos del espectro ideológico y visto el desconcierto en que se encuentra en la actualidad el universo soberanista, los ‘cuperos’ ponen sobre la mesa una oferta basada en tres ejes principales.

placeholder Asistentes a la Diada de este año. (EFE/Alejandro García)
Asistentes a la Diada de este año. (EFE/Alejandro García)

El primero de ellos propone fijar objetivos y plazos concretos para la mesa de negociación que ha abierto ERC con el Gobierno central. La intención es que esa mesa no se convierta en una excusa para seguir negociando durante toda la legislatura. Por ello, propone fijar fechas para no eternizar el diálogo y que en enero de 2023 se lleven a la misma dos propuestas rompedoras: la Ley de Amnistía y la Ley de Referéndum. Si no se aceptan estas dos premisas por parte del Ejecutivo de Pedro Sánchez, habrá excusa para decretar el fin de esta fase y denunciar el “intento fallido de negociación”. Ello dará pie a romper la mesa y comenzar a mediados del año próximo una estrategia unilateralista.

Paralelamente, la CUP pide construir un “nuevo marco estratégico de dirección de todos los agentes del independentismo, definiendo el papel de cada uno de ellos a la hora de dibujar la estrategia de ruptura necesaria para conquistar la independencia”. Ello significaría, en la práctica, dinamitar el acuerdo de gobierno que tienen JxCat y ERC, que limitaba a estas dos fuerzas la dirección del espectro secesionista.

Nacionalización de servicios

El segundo eje es acometer el control político de los productos esenciales ejerciendo la “soberanía”. La propuesta concreta es crear una empresa Pública Catalana de Servicios Esenciales en la que se dé amparo a las políticas públicas y sectores estratégicos. “El expolio fiscal nos imposibilita disponer de nuestros recursos, tenemos un altísimo nivel de dependencia de las empresas estratégicas españolas y los estamentos judiciales no permiten al Parlament legislar según la voluntad de las mayorías parlamentarias”. Así, la creación de esa Empresa Pública tendría como objetivo absorber diversos servicios de carácter público para “recuperar los máximos niveles de soberanía política, económica y energética, proteger a la ciudadanía de la crisis y disminuir el nivel de dependencia del Estado”.

Foto: Manifestación de la Diada de 2021. (EFE/Marta Pérez)

Paralelamente, los ‘cuperos’ proponen recuperar iniciativas legislativas consideradas ilegales por el Tribunal Constitucional, como la Ley de Medidas Urgentes en materia de contención de rentas en los contratos de alquiler de vivienda. “Es preciso profundizar en este camino aprobando un paquete de medidas para el control público de los precios de los productos esenciales”. Esta estrategia permitirá al independentismo volver a situar en el horizonte el choque de legitimidades que ya intentó en el año 2017, aprobando normas y leyes claramente anticonstitucionales hasta desembocar en la convocatoria del referéndum.

El tercer eje es el blindaje del catalán en todos los ámbitos (educativo, cultural, migratorio, educativo…) elaborando un plan de choque “contra la sustitución lingüística. Según el documento, el uso social del catalán está en grave situación y es preciso revertirla “y recuperar el catalán como instrumento para la igualdad de oportunidades”. El documento señala que son sólo algunas propuestas, pero que pueden implementarse con muchas otras. “Necesitamos la inteligencia colectiva de todos los actores para conseguir objetivos que debiliten la posición del Estado y nos hagan recuperar poder y capacidad política”, subraya el documento en negrita.

Los matices de los ‘duros’

Reconoce Poble Lliure que “sin una sociedad civil organizada, concienciada y culturalmente preparada para afrontar un proceso de independencia, ninguno de estos objetivos será posible. Una sociedad políticamente preparada y organizada a través de la sociedad civil es un elemento fundamental para el éxito de este proyecto".

placeholder Pere Aragonès, interviene en el acto de ERC con motivo de la Diada. Los republicanos no se sumaron a la manifestación. (EFE/Quique García)
Pere Aragonès, interviene en el acto de ERC con motivo de la Diada. Los republicanos no se sumaron a la manifestación. (EFE/Quique García)

Esta tesis no se aleja mucho de la mantenida por Endavant, el segundo partido en importancia de la CUP y que conforma el ‘núcleo duro’ de la organización. Aunque con matices en las formas, la lectura de la situación actual que hace Endavant es similar. “El Govern de Pere Aragonès comenzó prometiendo supuestas revoluciones con sus políticas ecologistas, feministas, democráticas y sociales pero ya se ha demostrado que estas promesas no eran ni tan solo una ilusión, sino una auténtica farsa. Este Govern está completamente doblegado a los intereses del capitalismo patriarcal, que busca una vez y otra cumplir las expectativas de los empresarios y ser el ‘pal de paller’ [nudo gordiano] del autonomismo a través de la gestión administrativa del Estado en el Principado”.

Endavant critica también que el Govern “ni siquiera fue capaz de plantar cara a la imposición del 25% del castellano en las escuelas, sino que ha sido el verdugo de la inmersión lingüística. Están obsesionados con vender la marca Barcelona o Cataluña a través de JJOO de invierno, aviones y cruceros, holdings, hubs, Hard Rock Cafés, Midcat, etc”.

Foto: Alumnos de un colegio del centro de Barcelona. (EFE/ Alberto Estévez)

Su lectura de la situación es que tras la pandemia, “que ya colgó el coste económico en las espaldas de los trabajadores, ahora, con la crisis de suministros, de materias primas, ecológica, la guerra imperialista y el gran aumento de los precios de elementos indispensables para nuestras vidas, pretenden que sea la clase trabajadora y el resto de clases populares las que paguemos el coste de esta crisis también”. Por ello, reclaman, lo mismo que hace Poble Lliure, una ruptura, aunque en su documento la vehiculan de modo ligeramente diferente: “Ante la situación general, la izquierda independentista tenemos cada vez más claro que la ruptura política con el Estado y el sistema imperante comporta una revolución política. Y la Unidad Popular es el único espacio político capaz de liderarla”.

El independentismo necesita revulsivos para salir del letargo en el que lleva instalado desde el otoño de 2019. La Asamblea Nacional Catalana ha comenzado una agresiva campaña de movilizaciones con el objetivo de convertirse en la entidad referente del soberanismo. Pero otros actores no se quedan atrás. La CUP, que ha perdido el protagonismo que tenía a través de sus comités de defensa de la república (CDR), mueve ficha: no va a dejar en manos de la ANC, bajo ningún concepto, el timón de la estrategia del secesionismo.

CUP Esquerra Republicana de Catalunya (ERC)