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Artur Mas, Xavier Trias o Sandro Rosell: el nacionalismo busca candidato para Barcelona
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Municipales de 2023

Artur Mas, Xavier Trias o Sandro Rosell: el nacionalismo busca candidato para Barcelona

El independentismo, huérfano de referentes en la capital catalana, necesita reconquistar la alcaldía y ya baraja nombres de peso para ir como cabeza de lista en las próximas elecciones municipales de mayo de 2023

Foto: Sandro Rosell y Artur Mas en la presentación de las equipaciones del F.C. Barcelona. (EFE/Albert Olivé)
Sandro Rosell y Artur Mas en la presentación de las equipaciones del F.C. Barcelona. (EFE/Albert Olivé)
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El nacionalismo está huérfano en la ciudad de Barcelona. Los partidos del espectro independentista, salvo ERC, no tienen todavía candidato a alcalde en la capital catalana a menos de un año para las municipales de 2023. El mutis por el foro de Elsa Artadi, que ya no encabezará las listas de Junts per Catalunya (JxCAT), ha provocado una recomposición del espectro político. Por un lado, queda la derecha soberanista; y, por otro, la corriente moderada, que se ha agrupado en torno a Centrem (PDeCAT, la Lliga Democràtica y Lliures) y Valents, la sección desgajada de la candidatura de Ciudadanos que había acompañado a Manuel Valls.

La lucha por el voto será a muerte. JxCAT intentó rescatar a Xavier Trias, ganador de las elecciones en 2011, pero perdedor en 2015. El veterano político, alineado ahora con el independentismo irredento de Junts, dijo en principio que no, pero aún no está dicha la última palabra. En realidad, Trias le propuso a su partido una amplia coalición en la que entrase todo el espectro nacionalista de la antigua Convergència, consciente de que solo así podía tener alguna posibilidad de obtener un resultado airoso. Eso significaba pactar con el PDeCAT, con Lliures, con Convergents y con la Lliga. Incluso, con Valents, algunos de cuyos dirigentes provienen de Unió Democràtica. También podía significar tentar a Units per Avançar, la formación heredera de Unió ahora coaligada con el PSC.

Foto: Elsa Artadi durante una rueda de prensa. (EFE/Andreu Dalmau)

Pero las condiciones sugeridas por los rivales suponían que Junts tendría que renunciar, en primer lugar, a la unilateralidad, uno de sus puntales ideológicos. La negativa fue de órdago, por lo que Trias continúa deshojando la margarita y a la espera de si le obligan a ser el salvador de Junts en Barcelona.

Pero los 'junteros' no se han quedado de brazos cruzados. En algunos círculos de la formación se ha propuesto recuperar a un antiguo adalid municipal para atraer electores: el expresidente de la Generalitat, Artur Mas, cuya carrera política comenzó, precisamente, en el Ayuntamiento de Barcelona. La idea no es mala. Mas es un nombre que puede reunir mucho voto a su alrededor. Pero hay otra lectura para esa candidatura: las encuestas dan ganador al republicano Ernest Maragall. Si Artur Mas se presenta, esa victoria ya no está tan clara, puesto que mucho voto independentista podría decantarse por el posconvergente y aguar la fiesta a ERC.

A un paso de dar el sí

Los sondeos dicen también que las perspectivas de JxCAT son de cinco concejales sobre 41 y cuarta fuerza política. De ahí que Mas no tenga claro que ese sea su lugar. "Si no tiene claro que puede ganar, no se presentará", le define una fuente que le conoce en profundidad. Otra fuente nacionalista, en cambio, apunta a que "no le desagradaría volver a sus inicios y, en realidad, no tiene nada que perder, puesto que siempre tendrá el refugio de la Oficina de Expresidente". Todas las fuentes consultadas coinciden que sería difícil que Artur Mas ganase, "pero sin duda mejoraría resultados y, sobre todo, fastidiaría a ERC". En otras palabras, indirectamente sería el mejor candidato de Junts a la alcaldía, que además es un terreno que el 'expresident' conoce muy bien. Solo le falta el empuje de asegurarse un buen resultado e incluso de sumar a otros proyectos para su candidatura. Pero no hay duda de que un veterano con peso y con bagaje es una buena opción para sustituir a Elsa Artadi.

En el terreno del nacionalismo no unilateralista, las cosas tampoco están tan claras y se sigue buscando candidato. Parece ya casi descartado Gerard Esteva, que no se atreve a dar el paso. Àngels Chacón, líder de Centrem, quiere un nombre de peso para competir en la capital catalana. En esta formación están convencidos de que hay una bolsa de votos nacionalistas huérfanos que están esperando que vuelva a la palestra una fuerza moderada. El exconsejero de Cultura, Santi Vila, parecía, hasta hace muy poco, el aspirante idóneo, pero su candidatura ya ha sido descartada.

Foto: El exdirigente de CDC Víctor Terradellas. (EFE/Marta Pérez)

El motivo es que el exconsejero tiene pendiente un juicio por el retraso en la entrega de 44 obras de arte sacras al monasterio de Sigena, en Aragón. Siguiendo los dictados del Govern, el consejero de Cultura se opuso sistemáticamente a la devolución de las obras de arte en poder del Museo de Lleida, hasta que hubo varias sentencias judiciales obligando a esa acción. Pero tanto fue el cántaro a la fuente que al final se rompió, y la Justicia abrió investigación contra el máximo responsable de la Administración catalana en esa materia por desobediencia.

Vila salió del Govern al aplicarse en octubre de 2017 el artículo 155, pero criticando la senda unilateralista que había tomado Carles Puigdemont. Ese desmarque nunca fue perdonado por el independentismo, que jamás le defendió ni pagó sus fianzas, a diferencia de los otros consejeros que fueron juzgados el 1-O. Lo malo es que hasta julio de 2017 (fecha en la que cesó como consejero de Cultura) solo había entregado 53 piezas de arte de Aragón, pero faltaban las 44 restantes. Por ese motivo, tanto él como su sucesor, Lluís Puig (actualmente fugado en Waterloo), deben ser juzgados.

A Vila se le exigió una fianza de 216.000 euros y se le pide prisión y multa de 63.000 euros. El independentismo, de nuevo, le dejó en la estacada, aunque su actuación se enmarcaba dentro de la acción colegiada del Govern. Pagó solo la fianza de Puig y se olvidó de Vila, que tuvo que poner su casa como aval para evitar ser embargado. El ‘president’ Quim Torra le condenó antes que los tribunales, dejándole sin asistencia jurídica por parte de la Generalitat. El juicio tenía que celebrarse el 4 de mayo, pero se ha pospuesto y previsiblemente se celebrará antes de final de año, por lo que se espera la sentencia para el mes de mayo o junio de 2023. Esa fecha coincide con las elecciones municipales y con las negociaciones para formar gobiernos locales, lo que podría ser contraproducente.

El efecto Sandro Rosell

Ante este contratiempo, algunos dirigentes de la formación han desviado su mirada hacia otro 'outsider' que podría ser un buen candidato: el expresidente del Barça Sandro Rosell, que está trabajando en la elaboración de una candidatura a su medida. Fuentes cercanas a Centrem aseguran que es una posibilidad la operación de concurrir apoyando al empresario futbolístico, pero lo malo es que él no se deja acariciar, al menos de momento. Incluso deslizan que si Rosell acepta ser el candidato de una fuerza central amplia, hay algunos primeros espadas y personas muy conocidas que abrazarían ese proyecto, incluso abandonando las zonas de confort que hoy tienen en otras formaciones.

Foto: El expresidente del Barça Sandro Rosell. (EFE)

Rosell está trabajando en conseguir 8.000 firmas, que son las que necesita para presentar una plataforma ciudadana para las municipales de 2023. Él será el candidato y no quiere a políticos profesionales. Fuentes cercanas al expresidente del Barça afirman que lo que quiere hacer este "es una alternativa a la política". Además, subrayan que "no estamos abiertos a que entren fuerzas políticas en nuestra candidatura" y que con su programa buscará el voto de todo el espectro político "siempre que no sea de la ultraderecha ni de la ultraizquierda. Pero jamás entraremos en el terreno del sí o del no a la independencia".

No le preocupa presentarse sin ideología definida. "Somos nosotros contra el resto. No queremos el sistema convencional de hacer política. Lo único que ofrecemos es la gestión de los recursos, que la Administración sea gestionada con sentido común, que es lo que no saben hacer los políticos. Eso es lo que hace falta". Afirman estas fuentes que no ha habido ninguna propuesta en firme desde las filas de Centrem y que no hay, ni mucho menos, una negociación sobre el tema, pero el interés de ese nuevo centro catalanista por su persona es real y se lo han hecho saber.

El nacionalismo está huérfano en la ciudad de Barcelona. Los partidos del espectro independentista, salvo ERC, no tienen todavía candidato a alcalde en la capital catalana a menos de un año para las municipales de 2023. El mutis por el foro de Elsa Artadi, que ya no encabezará las listas de Junts per Catalunya (JxCAT), ha provocado una recomposición del espectro político. Por un lado, queda la derecha soberanista; y, por otro, la corriente moderada, que se ha agrupado en torno a Centrem (PDeCAT, la Lliga Democràtica y Lliures) y Valents, la sección desgajada de la candidatura de Ciudadanos que había acompañado a Manuel Valls.

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