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Uno de los firmantes del informe sobre el espionaje es también una de las víctimas
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Pegasus y Candiru

Uno de los firmantes del informe sobre el espionaje es también una de las víctimas

Elías Campo trabaja para CitizenLab y fue quien promovió la investigación exclusivamente sobre activistas catalanes, lo que alimenta las sospechas sobre la arbitrariedad e imparcialidad del estudio

Foto: El presidente de la Generalitat de Cataluña, Pere Aragonès. (EFE/J. J. Guillén)
El presidente de la Generalitat de Cataluña, Pere Aragonès. (EFE/J. J. Guillén)
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El informe del laboratorio CitizenLab sobre el espionaje a independentistas a través de los programas Pegasus y Candiru peca de algunas inconcreciones y contradicciones. Una de las más importantes es que uno de sus autores, Elías Campo, es también una de las presuntas víctimas de ese espionaje, lo que resta objetividad e imparcialidad a los resultados del informe, que se limita, en muchas ocasiones, a recoger información de fuentes independentistas y a plasmarla en sus conclusiones. Junto a Campo, que fue el principal promotor de la investigación, son autores del texto John Scott-Railton, Bill Marczak, Bahr Abdul Razzak, Siena Anstis, Gözde Böcü, Salvatore Solimano y Ron Deibert.

Pero la nota discordante es que Campo se convierte en arte y parte de la historia denunciada, puesto que su sola presencia arroja dudas razonables sobre la integridad de la información. Tiene residencia en Estados Unidos y móvil americano. Por eso, según cuenta el informe de CitizenLab, no fue infectado por el virus. No cita su nombre, pero el texto señala: "No pudimos encontrar evidencia de que este individuo estuviera infectado con Pegasus. Esto es consistente con las informaciones de que a la mayoría de los clientes de Pegasus no se les permite apuntar a números de Estados Unidos. Sin embargo, los dos padres del objetivo usan teléfonos con números en español y fueron atacados el día en que el objetivo principal voló de regreso a España desde los Estados Unidos".

Según relata el informe, Elíes Campo fue infectado con el virus Candiru, junto a Xavier Vives y Pau Escrich

Elías Campo, el padre del espiado, es un prestigioso doctor del Hospital Clínic de Barcelona, catedrático de Patología, que el año pasado recibió de manos de Felipe VI el Premio Nacional de Investigación en la categoría de Medicina por "sus contribuciones pioneras en el estudio de las neoplasias linfoides".

Mientras el padre era premiado por el Rey, el hijo republicano soportaba a sus espaldas una diana. Según relata luego el informe, Elíes Campo fue infectado con el virus Candiru, junto a Xavier Vives y Pau Escrich. Campo recibió un mensaje que supuestamente era del registro mercantil de Barcelona "que contenía información fáctica sobre una empresa que él administraba y pretendía ser una advertencia de que una empresa con nombre similar estaba registrada en Panamá. Dicho mensaje indica un alto grado de conocimiento de las actividades de Campo". Esta comunicación tuvo lugar el 5 de diciembre de 2019.

La pieza clave del asunto

Campo había sido directivo de WhatsApp y de Telegram, aunque ahora trabaja en Estados Unidos y colabora a menudo con CitizenLab. En la rueda de prensa celebrada en Bruselas, la presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie, tuvo unas palabras de agradecimiento para él y aseguró que si no fuese por Campo "no estaríamos aquí". De hecho, el activista trabajó para Òmnium Cultural, al parecer.

El activista es una persona muy conocida en el mundo soberanista. En junio de 2020, fue uno de los elegidos por el entonces 'president' Quim Torra para formar parte de un comité de sabios creado desde la Generalitat para asesorar al máximo mandatario autonómico de Cataluña. Ese comité estaba presidido por el arqueólogo Genís Roca, que tenía como mano derecha a Victoria Alsina, ahora consejera de Exteriores de la Generalitat y en aquel momento ‘embajadora’ del Govern en Washington. En ese comité se encuadraban también, entre otros, la decana de la Universidad de Girona, Anna Garriga; los empresarios Tatxo Benet (Mediapro) y Mercè Pujol (Ficosa); el filólogo Jordi Amat; el director del Barcelona Supercomputing Center, Josep Maria Martorell, o Gabriel Jené (La Mallorquina).

Foto: La ministra de Defensa, Margarita Robles. (EFE/Miguel Osés)

Lo cierto es que el también profesor y empresario (en España tiene tres sociedades, Chatbots, Android Media y Fastdove, dedicadas a la fabricación, distribución y venta de servicios relacionados con el 'software') es una de las manos del laboratorio de Toronto que escribió el informe. Y lo hizo en primera persona, lo que le resta objetividad e imparcialidad al relato, a pesar de que su sola presencia es relevante, puesto que es un directivo que se codea con empresarios de la talla de Mark Zuckerberg, por ejemplo.

Campo es un 'business angel' que vive a caballo entre Estados Unidos y España. En 2013, decidió abandonar WhatsApp, descontento con la política de utilización de datos de la compañía de Zuckerberg, y en 2015 se hizo responsable de la división de Crecimiento, Alianzas y Negocio de Telegram. Su pareja, Di-Ann Eisnor, vendió la empresa Waze, en la que era vicepresidenta, a Google por casi 1.000 millones de dólares. En la actualidad, ambos tienen inversiones en unas 60 empresas, ya sea directa o indirectamente.

Buscando a Tsunami Democràtic

Según el informe, Elías Campo fue espiado por haber sido asesor de la firma de Vives y Escrich, Vocdoni, "un protocolo de voto digital seguro resistente a la censura que Òmnium utilizó durante sus elecciones internas". Otro de los asesores de Vocdoni, Jordi Baylina, también recibió “al menos 26 intentos de infección. En última instancia, se infectó al menos 8 veces entre octubre de 2019 y julio de 2020”.

Baylina, asegura el informe, "es el líder de la tecnología Polygon, una popular plataforma descentralizada de escalado de Ethereum". También es asesor de "proyectos relacionados con el voto digital y la descentralización y ha construido un conjunto de herramientas de privacidad ampliamente utilizado". En su caso, uno de los intentos de espionaje se hizo a través de un mensaje "disfrazado de enlace de tarjeta de embarque para un vuelo de Swiss International Airlines que había comprado". En otras ocasiones, intentaron espiarlo a través de un tuit de la ONG alemana European Digital Rights y de un mensaje que parecía provenir del proveedor de telecomunicaciones Swisscom.

El virus Candiru es de la misma cepa. Es más, el informe relata que el 'paciente cero' fue identificado en junio de 2021 como Joan Matamala, hermano del senador Josep Maria Matamala, el empresario que acompañó permanentemente a Carles Puigdemont durante los primeros meses de su fuga. En su ordenador, explica el informe, se logró aislar un "virus vivo". Y añade el texto: "Con el consentimiento de Matamala, compartimos los rastros forenses del 'spyware' con el Threat Intelligence Center (MSTIC) de Microsoft, que descubrió más de 100 víctimas en diez países. Microsoft describe a las víctimas de Candiru [al que se refieren como SOURGUM] como 'políticos, activistas de derechos humanos, periodistas, académicos, trabajadores de empajadas y disidentes políticos". Con esas credenciales, la autoría del espionaje queda aún más oculta.

Según algunas fuentes, varios de los activistas que presuntamente fueron espiados habían sido investigados desde finales de 2019 bajo orden judicial como proveedores del 'software' con el que operaba Tsunami Democràtic y con el que se pretendía crear una estructura política y financiera opaca del Consell per la República en el extranjero. Si los expertos informáticos independentistas estaban construyendo la estructura clandestina de la ‘República catalana’, lo más lógico era que sus teléfonos fuesen controlados bajo orden judicial de la Audiencia Nacional y no hubiesen intervenido, en principio, los servicios de inteligencia.

El informe del laboratorio CitizenLab sobre el espionaje a independentistas a través de los programas Pegasus y Candiru peca de algunas inconcreciones y contradicciones. Una de las más importantes es que uno de sus autores, Elías Campo, es también una de las presuntas víctimas de ese espionaje, lo que resta objetividad e imparcialidad a los resultados del informe, que se limita, en muchas ocasiones, a recoger información de fuentes independentistas y a plasmarla en sus conclusiones. Junto a Campo, que fue el principal promotor de la investigación, son autores del texto John Scott-Railton, Bill Marczak, Bahr Abdul Razzak, Siena Anstis, Gözde Böcü, Salvatore Solimano y Ron Deibert.

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