Los 'independenlistos': la nueva casta política de Cataluña que se forra con las ayudas de España
Soberanistas radicales abominan del Gobierno central, pero se llevan millones de euros cada año en ayudas públicas, sin hacer ascos a la procedencia de estas
Santiago Espot en una imagen de archivo. (EFE/J.P. Gandul)
"Mientras no consideremos a España como nuestro enemigo, los independentistas no lograremos nada". La jugosa frase es de Santiago Espot, uno de los más conocidos activistas de Cataluña, creador de varias plataformas secesionistas y partidos políticos (como Catalunya Acció o Força Catalunya), y el hombre que se dedicó, durante años, a denunciar a los comercios que no rotulaban en catalán, logrando, según se ufanaba en las redes, de haber logrado miles de sanciones del Govern hacia esos comercios.
Espot forma parte del grupo de independentistas radicales que con el corazón detestan a España y a los españoles, que alientan incluso rencor hacia lo que viene de más allá del Ebro, pero que con la mano recogen cuantiosas ayudas económicas proporcionadas por el Gobierno español. Esa singularidad, aporrear dialécticamente al 'enemigo' y aprovecharse del dinero público al mismo tiempo, forma parte de la bipolaridad político-económica de la nueva casta independentista catalana. Son los radicales a los que en algunos círculos económicos se les empieza a denominar 'independenlistos' por su picaresco comportamiento.
La frase aludida anteriormente fue pronunciada por Santiago Espot en un corto vídeo en enero de 2021. Meses antes, se había presentado en un centro de atención primaria para protestar contra un médico que no había atendido a una paciente en catalán. Quiso que lo despidiesen, realizó una intensa y durísima campaña de propaganda contra el galeno e incluso publicó un artículo de opinión en un diario independentista donde tachaba a los doctores que no hablaban catalán de "los Mengele españoles de la sanidad catalana".
Otra de las rimbombantes frases de este activista, habitual en tertulias televisivas, es más explícita: "Yo, como catalán, lo digo abiertamente, no quiero ser español. Si no quiero ser español es que no aprecio a España. Si no aprecio a España, es que no soy proespañol: soy antiespañol". Eso, con el corazón. Pero, con la mano, Santiago Espot recibía del Instituto de Crédito Oficial el 29 de marzo del año pasado 6.240 euros. El 22 de abril siguiente, el furibundo antiespañol volvía a recibir de las arcas del odiado Estado otros 15.600 euros en avales estatales. Con el mazo dando y el bolsillo recibiendo.
Los créditos de Cuixart y Matamala
El ya expresidente de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart, indultado tras ser condenado por sedición, es uno de los casos más paradigmáticos de la nueva casta: durante los últimos años, su empresa Aranow Packaging ha estado recibiendo 600.000 euros anuales en concepto de ayudas públicas del Gobierno español, al menos desde el año 2019. La última de ellas fue del 5 de mayo de 2021, otorgada por el ICO, por un importe de 600.000 euros. Pero, según los registros del Ministerio de Industria, en el 2020 recibió 7 créditos del ICO: el 6 de abril de ese año, a pocas semanas del decreto de alarma, obtuvo dos créditos, uno de 600.000 euros y otro, de 480.000 euros; el 20 de abril, recibió otro de 160.000; el 21 de abril, se hizo con otro de 240.000 euros; el 16 de junio, le llegaron otros 200.000 euros; el 22 de junio, obtuvo otros 120.000 euros; y el 6 de julio, Aranow se vio beneficiada con otro de 400.000 euros. Según consta en su informe anual, en junio de 2020 también firmó dos créditos con el Institut Català de Finances (ICF) por un millón y 250.000 euros, respectivamente. Ese año obtuvo del Gobierno español una subvención de 586.852 euros, de los que 176.055 euros (el 30% del total) eran no reembolsables. Otra de sus empresas, Aranow Altero Recycling Machinery, logró una ayuda oficial de 80.000 euros el 9 de noviembre de 2020 y otra de 200.000 euros el 13 de julio del 2021.
Un caso muy similar es el del senador de JxCAT Josep Maria Matamala, más conocido como 'Jami', el que acompañó a Carles Puigdemont en Alemania y Bélgica durante los primeros meses de su fuga. Matamala recibió del ICO dos créditos el año pasado: el primero, de 96.000 euros, en el mes de abril de 2021 y otro de 40.000 euros en mayo, destinados a su empresa Incatis. La compañía Encaix Comunicació Visual, en la que aparece su hermano como administrador, también recibió un crédito del ICO de 80.000 euros en 2020 y otro de 21.600 euros en julio del 2021.
Incatis recibió durante los últimos años una lluvia de créditos de organismos locales y autonómicos. La consejería de Empresa le concedió en julio del año pasado una "subvención y entrega dineraria sin contraprestación" de 95.050 euros. Unas semanas antes. El Consorcio de Comercio, Artesanía y Moda de Cataluña le daba otros 24.000 euros también a fondo perdido (dos meses antes le había concedido otra ayuda igualmente a fondo perdido de 18.000 euros). De la Diputación de Girona, en manos de independentistas, y del Ayuntamiento de Girona (que había presidido su amigo y valedor Carles Puigdemont) le concedieron entre 2018 y 2020 al menos 8 créditos de varios miles de euros cada uno. Todos a fondo perdido, sin que tenga que devolverlos. 'Jami' Matamala tuvo cargo ejecutivo en la compañía hasta 2020 y desde entonces la llevan sus hermanos.
Canadell y Joel Joan, otros beneficiados
El diputado de JxCAT y expresidente de la Cámara de Comercio de Barcelona, Joan Canadell, es otro de los extremistas beneficiados con las ayudas públicas del Estado. En su cuenta de balances del 2020 señala que a pesar de la pandemia, no existía riesgo para la continuidad de su empresa Petrolis Independents (que gestiona una pequeña red de gasolineras en las que apenas hay personal). "Aun así, para hacer frente a la situación económica actual, la sociedad ha pedido un préstamo ICO, tal y como se detalla en la presente memoria". El crédito solicitado fue de 200.000 euros, concedidos el 3 de abril de 2020.
Canadell era el empresario que viajaba con una careta del rostro de Puigdemont atado al reposacabezas del asiento del acompañante de su coche. Fue el radical que se burlaba de las muertes por covid en España, diciendo que contribuían a "la España vaciada" y el autor del polémico tuit: "Una Cataluña independiente hubiera salvado miles de vidas. España es paro y muerte, Cataluña vida y futuro", dijo sobre la gestión de la pandemia. Para su empresa, España fue también un cajero automático. Canadell es el hombre que propuso elaborar 'listas negras' de españoles en el año 2015. "Alguien tendría que hacer una base de datos con los que hoy insultan a los catalanes, no sea que cuando seamos independientes vengan a buscar trabajo", dijo.
El actor Joel Joan es otro de los que, como los anteriores, tiene a España en su punto de mira. Hace unos años, aseguró que le boicoteaban desde España por ser independentista, mientras se llevaba millones de euros en subvenciones de las arcas de la Generalitat. Joan era ingrediente de todas las salsas: su presencia en eventos secesionistas de todo tipo llegó a ser cargante. "La gente no se hará independentista por motivos racionales, sino emocionales. Si demostramos que somos capaces de dar la vida por la libertad ante su belicismo franquista, se nos añadirán sin dudarlo", arengaba en abril del año pasado, después de pedir un salto cualitativo en la presión contra España porque "tengo los huevos que me explotan".
A pesar de su belicismo, su compañía Arriska recibía 160.000 euros del Ministerio de Asuntos Económicos "para paliar los efectos del covid-19". Apenas tres meses antes, recibía de la Oficina de Apoyo a la Iniciativa Cultural de la Generalitat 17.761 euros. Poco después del crédito del Gobierno español, percibió otros 13.591 de esa misma oficina. Y antes de final de año, se hacía con una subvención a fondo perdido de 256.283 euros otorgados por el Instituto Catalán de las Empresas Culturales (ICEC). Según el semanario 'El Triangle', la Generalitat le subvencionó su última película, 'Escape Room', con casi 600.000 euros, de los que 432.545 fueron otorgados por el ICEC y 150.000 por la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales (CCMA). Un reconocido independentista publicó una historia asombrosa: acudió al cine a ver su película y en la sala solo estaban dos personas. Pero lo que no le llega por la taquilla, le llega por la cuenta bancaria: los créditos con la Generalitat siempre han sido gratuitos, puesto que todo el dinero concedido fue a fondo perdido, mientras que sus producciones han sido compradas a precio de oro por el Govern.
"Mientras no consideremos a España como nuestro enemigo, los independentistas no lograremos nada". La jugosa frase es de Santiago Espot, uno de los más conocidos activistas de Cataluña, creador de varias plataformas secesionistas y partidos políticos (como Catalunya Acció o Força Catalunya), y el hombre que se dedicó, durante años, a denunciar a los comercios que no rotulaban en catalán, logrando, según se ufanaba en las redes, de haber logrado miles de sanciones del Govern hacia esos comercios.