La CUP, el tercer partido independentista en número de votos y diputados, pidió este jueves “poner fin a la militarización del puerto de Tarragona”. La petición partió de la dirección local tarraconense de la organización, pero la dirección nacional del partido anticapitalista apoyó la petición sin ambages entre llamamientos al Gobierno central y a la organización atlántica.
Según la CUP, desde 1997 el puerto de Tarragona acoge regularmente barcos militares de la OTAN, de los Estados Unidos y de la Armada española. “Durante más de 20 años, este puerto ha servido de escaparate del aparato militar y de guerra, pese a ser un puerto civil. Ayer [por este miércoles], un barco de la Armada atracó en el puerto tarraconense para trasladar a 150 militares, 22 vehículos pesados y 50 ligeros en columna militar hasta el campo de maniobras de Zaragoza”.
El partido independentista tilda esta situación de “cultura de la guerra” y afirma que con ello se “militariza la zona”, puesto que también se realizan “jornadas de puertas abiertas para observar barcos de la guerra”. Por ello, rechazan “el uso de los puertos de los Països Catalans por parte de los ejércitos español y francés, de la OTAN y de los Estados Unidos”. La formación afirma que “en el contexto actual de conflicto bélico entre Rusia, Ucrania y la OTAN, y ante el anuncio del presidente del Estado español, Pedro Sánchez, de enviar material militar ofensivo al Estado ucraniano, no se puede obviar el papel que acabarán desarrollando los puertos catalanes en esta aceleración de la militarización europea”.
Por ello, exige “que no se permita que el territorio y los puertos de los Països Catalans participen del negocio de la guerra, reforzando el papel de la OTAN, de la industria militar y el imperialismo. La situación actual necesita de la activación de todas las vías diplomáticas para poner fin a las operaciones militares de todas las partes implicadas en el conflicto. Es necesario establecer un marco de relaciones internacionales, basado en los criterios recogidos en el Acuerdo de Minsk, y opuesto al marco que impone la OTAN, que se base en el respeto a la soberanía de los pueblos, la solidaridad, la cooperación y la paz”. La organización anticapitalista termina rechazando que tanto el puerto de Tarragona como la base de Bétera “sean utilizados para provocar e intensificar guerras de rapiña por el control de los recursos naturales”.
El nuevo Afganistán
Obviando cualquier alusión a la iniciativa rusa de invadir un territorio de otra nación, el núcleo duro de la CUP, agrupado en el pequeño partido Endavant (en el que se encuadran, por ejemplo, los exdiputados Anna Gabriel, BenetSalellas o Josep Manel Busqueta), ya había advertido dos días después del inicio de las hostilidades de que los causantes de las mismas eran la UE y Estados Unidos. Ya que fueron sus gobiernos los que “participan activamente en la desestabilización del Gobierno ucraniano”. Y subrayaba que “en 2013-2014, con el Euromaidánse produce un golpe de Estado, que vuelve a vincular movimientos neofascistas con el nacionalismo ucraniano y desencadena un levantamiento en el territorio del Donbás, con el surgimiento de las repúblicas populares de Donetsk y Lugansk, que desde entonces padecen el sitio de operaciones militares ucranianas”. Rusia, según los independentistas catalanes, no ha tenido nada que ver con el origen del conflicto y ni siquiera alentó el conflicto del Donbás.
En el documento —que firmaban la propia CUP, Endavant y también el sindicato COS, el Sindicat d’Estudiants dels Països Catalans (SEPC), la organización extremista Arran (juventudes de la CUP) y las plataformas Alerta Solidaria e Ítaca— se segura que “toda la presión económico-militar está protagonizada por la Alianza Atlántica, pero en su seno también se muestran diferentes velocidades y contradicciones. Es el Gobierno de los Estados Unidos quien presiona para el estallido y la ampliación de un conflicto bélico abierto que convierta Ucrania en un nuevo Afganistán, sin participación directa de soldados norteamericanos, quebrando toda posible alianza entre el Gobierno ruso y los gobiernos europeos que en un futuro pudiesen disputar la hegemonía del Gobierno norteamericano”.
Lo cierto es que desde algunos sectores independentistas catalanes ha comenzado una dura campaña de desinformación prorrusa diluyendo la responsabilidad del Gobierno de Vladímir Putin en la guerra de Ucrania y cargando contra la resistencia de este país. La propaganda a favor del presidente ruso es descarada y, en muchos casos, forzada para apuntalar tesis antieuropeas y antiucranianas. Diversos portales y plataformas extremistas catalanes destacaban este jueves que las organizaciones cívicas ucranianas no habían asistido a la concentración a favor de la paz convocada este miércoles en la plaza de Cataluña de Barcelona. El mensaje subliminal era que los ucranianos no buscan la paz. En esa concentración, leyó un manifiesto, precisamente, el exdiputado de la CUPDavid Fernández, con lo que el sesgo ideológico hizo recelar a las asociaciones cívicas de Ucrania que operan desde Barcelona.
Desde las entidades ucranianas de la capital catalana se critica con dureza la manipulación que el independentismo hace de la guerra: “Nosotros no asistimos al acto de plaza de Cataluña porque allí se exponían conceptos con los que el pueblo ucraniano no se identifica. No nos identificamos con ellos. Por eso queremos hacer una diferenciación entre las reivindicaciones de los ucranianos y las que puedan hacer políticos en Cataluña”, señala una portavoz de las asociaciones ucranianas a El Confidencial.
"Se aprovechan del sufrimiento"
Entre los mensajes que deploran las organizaciones cívicas de Ucrania en Barcelona se encuentra el rechazo a la ayuda de la OTAN y la entrada en la UE, que preconizan la CUP o un sector de Podemos, por ejemplo. “Están utilizando el conflicto políticamente en beneficio propio. ¿Quién les ha dicho que nosotros no queremos a la OTAN o no queremos a la UE? Por eso rechazamos la tergiversación que hacen algunos sectores políticos de la guerra y no nos juntamos con ellos porque no queremos que se confunda nuestro mensaje con el de esta gente”.
La portavoz subraya que “hay ideologías que se aprovechan del sufrimiento del pueblo ucraniano y de la guerra para hacer política. Y eso no debe ser. Esta guerra tiene un único protagonista que la ha iniciado y un único protagonista que la perpetúa. Lo único que hace el pueblo ucraniano es defenderse de una agresión. Y si el Ejército ruso tirase las armas, nosotros también lo haríamos inmediatamente, porque nadie tiene ganas de esto”.
Pero la campaña independentista va más allá: en las plataformas extremistas existe una auténtica fijación por equiparar la resistencia ucraniana con la extrema derecha y son continuos los mensajes de que organizaciones neonazis y de extrema derecha son las únicas que se oponen al avance del Ejército ruso. En esta guerra de desinformación, cobra especial importancia uno de los mensajes más repetidos para decantarse por Rusia: “Lo que quiere [Putin] es que la OTAN no plante bases militares en su frontera y poder seguir exportando gas y otras riquezas de su país (...) Es el Gobierno ucraniano el que autoriza la masacre de población civil (…) Hubo un golpe de Estado en Ucrania para poner a quien ahora apoya a grupos paramilitares muy importantes”. Con ese eje argumental, queda expedito el camino para exonerar al presidente ruso de cualquier iniciativa negativa.
Otros mensajes afirman que Ucrania “ha comenzado a utilizar fósforo blanco contra humanos”. Y un vídeo profusamente distribuido por los canales independentistas afirma que, en los últimos ocho años, “Rusia tuvo mucha paciencia mientras los ucranianos mataban rusos en el país vecino. En paralelo, se gestaban en Ucrania cada vez más movimientos nazis que hacían todo lo posible por matar el pasado soviético en común. Destruyeron monumentos, símbolos históricos y hasta prohibieron hablar en ruso”. El vídeo culpa a Occidente de crear un clima de pánico y justifica la postura de Putin afirmando que “la OTAN prometió no expandirse y lo hizo sin tapujos. Cada vez está más cerca de las fronteras rusas. Llegó el momento de decir basta. Rusia busca poner freno a la OTAN y su soberbia imperial”. Más o menos, pues, lo que dicen los manuales de la guerra de los grupos extremistas independentistas catalanes.
Ante el hecho de que Volodímir Zelenskisea judío, lo que entraría en contradicción con el supuesto nazismo de Ucrania, el argumentario ‘indepe’ es sorprendente: “Que el presidente títere sea judío no quiere decir nada. Será prescindible cuando quieran. Aquí también Vox tiene negros y homosexuales en suslistas”.
Además, han comenzado a difundir fotografías de supuestos miembros de extrema derecha que se han alistado para defender Ucrania, así como la fotografía de un mural con fotos de niños al que definen como el ‘cementerio de los ángeles’, en Donetsk. “Un memorial (incompleto, ya que son muchos más) de todos los niños de Donetsk asesinados por Ucrania durante más de ocho años, sobre todo por milicias neonazis como el batallón Azov, apoyado por el Gobierno ucraniano”, reza el comentario que acompaña la instantánea.
La CUP, el tercer partido independentista en número de votos y diputados, pidió este jueves “poner fin a la militarización del puerto de Tarragona”. La petición partió de la dirección local tarraconense de la organización, pero la dirección nacional del partido anticapitalista apoyó la petición sin ambages entre llamamientos al Gobierno central y a la organización atlántica.