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La 'guerra sucia' en el Govern contra Trapero: "Tendrán que echarme a patadas"
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EL CESE DEL JEFE DE LOS MOSSOS

La 'guerra sucia' en el Govern contra Trapero: "Tendrán que echarme a patadas"

El ‘major’ ya comunicó al 'conseller' que no se iba a ir. El departamento tiene que encontrarle acomodo. Podría ser presidente de una fundación o asesor de Interior

Foto: Josep Lluís Trapero. (EFE/Andreu Dalmau)
Josep Lluís Trapero. (EFE/Andreu Dalmau)
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No lo voy a poner fácil”. La advertencia era lanzada poco después de las elecciones autonómicas catalanas por el entonces jefe de los Mossos d’Esquadra, Josep Lluís Trapero, ante la insistencia de los mensajes que le llegaban desde la cúpula de la Consejería de Interior para que diese un paso a un lado y dejase el cargo de máximo ejecutivo del cuerpo. El momento llegó finalmente este lunes con su destitución. Diversas fuentes consultadas por El Confidencial relatan el ‘divorcio’ entre Trapero y los mandos políticos del departamento, que controla el exsocialista Joan Ignasi Elena ayudado por el director general de la policía autonómica, Pere Ferrer.

Pere Aragonès eligió para poner al frente de Interior a Elena, más conocido como ‘Natius’, un exdirigente socialista alineado con el ala más catalanista del PSC, que había abandonado el partido unos años atrás, en pleno suflé del ‘procés’. Elena mantuvo a Pere Ferrer, que venía avalado por JxCAT, en su cargo y dio un plazo a Trapero para meditar su futuro. Pero el mensaje era claro: debería abandonar la cúpula del cuerpo en esta nueva etapa. “Ya antes de las elecciones le dijeron que, ganase quien ganase, debería dejar la dirección de los Mossos”, explica un alto mando de los Mossos a este diario.

Foto: El mayor de los Mossos d'Esquadra, Josep Lluís Trapero, junto a Marlaska. (EFE/Enric Fontcuberta)

Fuentes internas de los Mossos subrayan que “en cuanto entró ERC como fuerza mayoritaria independentista en el Govern, se le buscó una salida digna a Trapero y se le hizo saber que no se contaba con él”. Según una de las personas consultadas, altos cargos republicanos intentaron que grandes empresas fichasen al 'major'. “Que a nadie le sepa mal, porque Trapero tiene que elegir ahora entre marcharse por la puerta grande o quedarse a pesar de ser destituido, pero cobrando un sueldo como el del presidente del Gobierno de España”.

Según ha podido conocer El Confidencial, una multinacional española del sector de la energía puso una oferta sobre la mesa para fichar a Trapero, pero este la rechazó. Según diversas fuentes consultadas, “él nunca buscó trabajo fuera del cuerpo. Y lo que hizo al rechazar la oferta fue trasladar un mensaje a ERC, haciéndoles ver que él no dimitiría y que si alguien quería moverle la silla, el 'conseller' debía dar un paso al frente y cesarlo”. Era, pues, un pulso político el que se dirimía en el interior de la 'conselleria'. Elena optó, finalmente, por seguir con el calendario (“Trapero no come los turrones en la cúpula de los Mossos”, era la frase más repetida los últimos días dentro del departamento) y proceder al relevo de una figura con la que nunca había congeniado y que además se le antojaba muy correosa, además de vinculada a la anterior etapa. Pero, sobre todo, la situación se le complicaba al exsocialista por la terquedad del propio Trapero: “Tendrán que echarme a patadas”, confesó a varios subordinados suyos en más de una ocasión.

Un directivo no maleable

En algunos estamentos, se señala que Trapero hubiera podido continuar como jefe de los Mossos “si hubiese rendido pleitesía a los nuevos dirigentes políticos”. Pero no lo hizo: prefirió mantener una agenda propia de relación con otras administraciones y otros cuerpos policiales, lo que levantó un muro entre Joan Ignasi Elena y su subordinado Pere Ferrer. Las relaciones con este último y con su segunda, la subdirectora de Relaciones Humanas, Esperanza Cartier, “estaban bajo mínimos. No se podían ver”.

Foto: Trapero, en su etapa como jefe de los Mossos. (EFE)

En cambio, sus relaciones comenzaron a ser muy fluidas con el Cuerpo de Policía Nacional (mantuvo varias conversaciones con el jefe superior de Cataluña) y con la Guardia Civil, así como con estamentos del Ministerio del Interior, con la judicatura (tanto con los organismos catalanes como con la Audiencia Nacional) y con Fiscalía. Todo ello, al margen de las relaciones políticas del Govern. “Esas reuniones no fueron secretas. Simplemente, eran reuniones normales y lógicas de un jefe de un cuerpo. Pero desde la 'conselleria' jugaron muy sucio contra él, hasta el punto de que filtraron que se había entrevistado en secreto con Felipe VI y con los responsables de seguridad de la Zarzuela, lo que era una gran mentira, una pura y absoluta invención de sus enemigos políticos para deteriorar su imagen”, explica una fuente cercana a Trapero. Esa independencia le sentenció.

Una ruptura traumática

“Hoy por hoy, Trapero ha notado en su carne la venganza de la política. Fue un héroe para el independentismo y lo han hecho villano en dos segundos. No hace mucho tiempo, se habían llegado a vender camisetas con su efigie, como si fuese un héroe de guerra. Este lunes, eran frecuentes los mensajes por las redes sociales diciendo que ‘Roma no paga a traidores’ o ‘Vete a la Guardia Civil’. Es un epílogo que era de esperar”, detalla una de las fuentes consultadas.

placeholder El 'conseller' de Interior, Joan Ignasi Elena, junto al nuevo jefe de los Mossos d'Esquadra, Josep Maria Estela (d). (EFE/Toni Albir)
El 'conseller' de Interior, Joan Ignasi Elena, junto al nuevo jefe de los Mossos d'Esquadra, Josep Maria Estela (d). (EFE/Toni Albir)

Desde fuentes cercanas a Interior, se aduce que la decisión de ERC de prescindir del ‘major’ Trapero entra dentro de la lógica, ya que “cada consejero que ha llegado procede a hacer cambios en sus equipos y, aunque los Mossos no son un instrumento político, también están sujetos a cambios en su cúpula. Es lo que ocurre en la Administración central: cuando llega un nuevo Gobierno, suele haber cambios en las cúpulas de las jefaturas superiores”.

El propio 'conseller' Elena tuvo buenas palabras para el ‘major’ este lunes. Pero la salida ha sido traumática y ahora viene el problema de buscarle un destino. “Trapero es el único ‘major’. O sea, es el 'mosso' con mayor graduación, incluso más que el jefe de los Mossos. ¿Cómo se puede integrar en el organigrama?”, señala una fuente cercana al destituido. Elena subrayó que el cambio de Trapero “no es la negación del pasado, sino la afirmación del trabajo bien hecho hasta ahora. Que se produzca un cambio no es negar el pasado, los cambios se producen en todas partes”.

Foto: Josep Lluís Trapero. (EFE/Fernando Villar) Opinión

Pero su gran problema es que Trapero ha dicho que quiere continuar en el cuerpo, por lo que tendrá que dotar de contenido su cargo de ‘major’. ¿Podrá estar a las órdenes de un comisario que, en resumidas cuentas, es un subordinado suyo? Es una difícil papeleta administrativa a la que Elena deberá dar solución. De hecho, ya se habla de que Josep Lluís Trapero podría pasar a presidir una futura Fundación de los Mossos d’Esquadra o incluso quedarse dentro de la 'conselleria' como asesor. Por lo demás, como es funcionario de carrera, no se le puede despedir.

Otra de las fuentes consultadas, por su parte, indica que podría haber problemas jurídicos con el cese y la recolocación. “El cese puede ser no ajustado a derecho, porque puede interpretarse como una remoción encubierta, es decir, una revocación de un estado jurídico de un funcionario. Evidentemente, le pueden destituir como jefe de los Mossos, pero otra cosa es dotar de contenido su cargo de ‘major’. Además, a nivel protocolario hay que ver cómo queda, porque, por su rango, es un superior del comisario que mande los Mossos. Pero, independientemente de estas cuestiones concretas, algo le tienen que dar”.

El nuevo organigrama

El nuevo jefe de la Policía autonómica, Josep Maria Estela, contará con el comisario Eduard Sallent como mano derecha. En realidad, Sallent era uno de los nombres que con mayor insistencia habían sonado para sustituir a Trapero, aprovechando que ya había sido el jefe de los Mossos entre junio de 2019 y noviembre de 2020. Según algunas fuentes, Sallent será el hombre fuerte del cuerpo en el futuro, una figura bien considerada por las instituciones y por la plantilla. Junto a él, sorpresivamente, no estará la comisaria Cristina Manresa, sino la intendente Rosa Bosch. Según el nuevo organigrama, el comisario Joan Carles Molinero deja la dirección operativa y se mantiene a los comisarios David Boneta en la Comisaría Superior de Coordinación (CSUCO) Territorial y a Xavier Porcuna en la CSUCO Central.

placeholder El nuevo jefe de los Mossos d'Esquadra, Josep Maria Estela. (EFE/Toni Albir)
El nuevo jefe de los Mossos d'Esquadra, Josep Maria Estela. (EFE/Toni Albir)

“Sorprende que no se integre en el gabinete a una comisaria y sí a una intendente, pero eso hay que leerlo en clave de familias. Y Rosa Bosch es del grupo de confianza de Sallent, el nuevo hombre fuerte”, explica un alto cargo de Interior a El Confidencial. Rosa Bosch, la intendente que logra asomar la cabeza entre comisarios, es hermana de Àngels Bosch, la presidenta de Eurocop, y su marido también es inspector de los Mossos. “Rosa Bosch es una profesional muy bien considerada y cuando haya relevo generacional, nadie duda de que podrá ascender a comisaria y llegar a ser jefa de los Mossos”, aseguran desde el cuerpo.

No lo voy a poner fácil”. La advertencia era lanzada poco después de las elecciones autonómicas catalanas por el entonces jefe de los Mossos d’Esquadra, Josep Lluís Trapero, ante la insistencia de los mensajes que le llegaban desde la cúpula de la Consejería de Interior para que diese un paso a un lado y dejase el cargo de máximo ejecutivo del cuerpo. El momento llegó finalmente este lunes con su destitución. Diversas fuentes consultadas por El Confidencial relatan el ‘divorcio’ entre Trapero y los mandos políticos del departamento, que controla el exsocialista Joan Ignasi Elena ayudado por el director general de la policía autonómica, Pere Ferrer.

Josep Lluis Trapero Mossos d'Esquadra
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