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Los comunes quieren ser los socios de referencia de Pere Aragonès y aislar al PSC
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Apuesta estratégica en marcha

Los comunes quieren ser los socios de referencia de Pere Aragonès y aislar al PSC

Lo que iba a ser una colaboración puntual en los presupuestos ha derivado en una alianza estable, con rebajas fiscales para los pobres, el rescate de las renovables o nuevos tributos

Foto: El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès. (EFE/Alejandro García)
El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès. (EFE/Alejandro García)

Pere Aragonès llegó a la presidencia de la Generalitat anunciando la legislatura del 52%. Pero, pasados seis meses, esta se ha convertido en la legislatura de los comunes que, si bien se muestran partidarios de celebrar un referéndum en Cataluña, no son independentistas. La CUP se ha perdido, aunque se sigue ofreciendo a la Generalitat, y ahora son los comunes los que marcan el paso desde que decidieron apoyar los presupuestos de la Generalitat para 2022 a cambio de salvar los de Ada Colau en el Ayuntamiento de Barcelona. La legislatura de Aragonès camina porque los comunes le hacen de muleta.

Cuando se aprobaron los presupuestos, Aragonès quiso plantearlo como algo puntual. La legislatura seguía siendo independentista y la clave era que había una mayoría independentista que ellos consideran del 52% porque cuentan los votos del PDeCAT, que en este momento es una fuerza extraparlamentaria. Al principio, parecía que podía ser verdad. La CUP no pasó a la oposición y siguió tendiendo su mano. Pero la práctica desmiente este planteamiento tan idílico.

A finales de noviembre, hacía falta retocar el decreto de las renovables. La CUP se desmarcó, contraria a cualquier cosa que no fuese mantener la moratoria. Y ahí entraron de nuevo los comunes, que de nuevo votaron a favor junto a ERC y JxCAT. Una nueva mayoría se estaba conformando.

Foto: La presidenta del Parlament de Cataluña, Laura Borràs. (EFE/Quique García)

Esta semana ya ha trascendido que los comunes están pactando con el 'conseller' de Economía, Jaume Giró, un nuevo impuesto para los alimentos con grasas saturadas. Y ya no es una relación puntual en el Parlament de Cataluña. Se han convertido en el nuevo socio estratégico del Ejecutivo de Aragonès.

El nuevo impuesto sobre grasas saturadas no estaba contemplado en la Ley de Acompañamiento de los presupuestos. Es una novedad y una petición de los de Jéssica Albiach. El modelo es el de las bebidas azucaradas, que ha aportado 34 millones de euros al año a las arcas de la Administración catalana.

No ha sido el único gesto de Jaume Giró para conseguir congraciarse con los comunes. En una maniobra muy típica del 'conseller', la Generalitat introducirá una modificación de la Ley de Presupuestos para recuperar la rebaja del IRPF a las rentas bajas y subir la fiscalidad, en cambio, a las de más de 37.000 euros brutos anuales. Con esta medida, la Generalitat pretende recuperar la rebaja a las rentas bajas que aprobó en 2020 con la formación morada a través de una fórmula que el Tribunal Constitucional había anulado por rebasar las competencias autonómicas. Pero los contribuyentes solo podrán aplicar este recorte en 2023, cuando hagan la declaración de la renta del año anterior.

Aislar al PSC

La apuesta por los comunes es estratégica, ya que tiene un efecto colateral: aislar al PSC en el Parlament. Los de Salvador Illa cuentan con 33 diputados, son el primer grupo de la Cámara. Estuvieron desde el verano ofreciéndose para pactar las cuenta y dar aire a Aragonès. Pero ERC quiere a los socialistas catalanes aislados en el Parlament mientras que Gabriel Rufián pacta los presupuestos generales del Estado, la ley audiovisual y lo que sea necesario en Madrid. Este es el esquema por el que apuestan los republicanos y para eso necesitan a los comunes.

La apuesta de ERC por los comunes implica un PSC aislado y una CUP irrelevante

Mientras, la CUP pasa a ser más irrelevante. Empezó obligando a Aragonès a comprometerse a presentar una cuestión de confianza. Ahora, dicha cuestión de confianza está cuestionada. La CUP ya no la reclama y en un giro inesperado de los acontecimientos es la presidenta del Parlament, Laura Borràs, quien exige ahora que se produzca esta moción.

Difícil misión

Pero la misión de aislar al PSC se complicará a medida que avance la legislatura. Para temas como el catalán y la defensa de la lengua catalana, un tema que se está volviendo medular, precisamente por el acento que pone en él ERC, se precisa al PSC para poder asegurar que hay un consenso de país, como defienden los independentistas. Lo mismo pasa para renovar los organismos de dirección de TV3 o el resto de instituciones que llevan años bloqueadas. Así que todo apunta a que dicho aislamiento, como el resto de la legislatura, acabará siendo efímero.

Pere Aragonès llegó a la presidencia de la Generalitat anunciando la legislatura del 52%. Pero, pasados seis meses, esta se ha convertido en la legislatura de los comunes que, si bien se muestran partidarios de celebrar un referéndum en Cataluña, no son independentistas. La CUP se ha perdido, aunque se sigue ofreciendo a la Generalitat, y ahora son los comunes los que marcan el paso desde que decidieron apoyar los presupuestos de la Generalitat para 2022 a cambio de salvar los de Ada Colau en el Ayuntamiento de Barcelona. La legislatura de Aragonès camina porque los comunes le hacen de muleta.

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