La designación de Eva Granados para el Senado pone a prueba la mesa de diálogo
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Iceta fue vetado por el soberanismo

La designación de Eva Granados para el Senado pone a prueba la mesa de diálogo

Si el Parlament aprueba la elección de la diputada socialista como senadora autonómica, será un buen augurio para el foro entre los dos gobiernos y supondrá que Cataluña retoma la normalidad institucional

Foto: La portavoz de los socialistas en el Parlament, Eva Granados. (EFE)
La portavoz de los socialistas en el Parlament, Eva Granados. (EFE)

Eva Granados (PSC) puede ser una desconocida para el gran público, pero en Cataluña poca gente como ella levanta más animadversión entre el independentismo. Podría decirse que en el listado de los más odiados por el mundo soberanista estarían, por este orden de importancia, Joan Coscubiela, Miquel Iceta y luego la diputada socialista en el Parlament. Ahora, Granados va a ser designada portavoz del PSOE en el Senado, pero para ello necesita ser nombrada representante autonómica con los votos de la Cámara catalana. Por eso su elección se va a convertir en una auténtica prueba del algodón para la mesa de diálogo, que ha de dar sus primeros pasos la próxima semana.

Se da la circunstancia de que el pleno del Parlament para designar a Granados senadora, y que aún no ha sido convocado, se prevé para el 14 o el 15 de septiembre. Y el día más probable para la primera reunión de la mesa de diálogo sería el jueves 16, dado que el viernes Pedro Sánchez tiene que estar en Grecia. Así que una manera de tomar el pulso a la reunión entre el Gobierno central y la Generalitat será ver cómo se desarrolla la designación de los senadores autonómicos.

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (d), y el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès. (EFE)

Portavoces de JxCAT han asegurado que no habrá ningún problema en su grupo parlamentario para designar a Granados. Ellos no la hubieran propuesto, pero no se votará en su contra. Sin embargo, esto no es lo que pasó con Iceta, de la que Granados fue fiel mano derecha cuando Carles Puigdemont estuvo intentando declarar la independencia.

En el momento en que Sánchez quiso convertir al actual ministro de Cultura en presidente del Senado en 2019, Iceta fue vetado por el soberanismo en el Parlament. Se votó en contra de su designación como senador autonómico, algo que desafiaba una cultura democrática instaurada desde la Transición, en la que en Cataluña los partidos votaban a los candidatos a la Cámara Alta de libre designación sin mayor problema. Era una cuestión de lealtad institucional, como lo era hace cinco años la renovación del CGPJ: algo que se encontraba por encima del día a día de la política.

Foto: El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès. (EFE)

Fuentes del PSC explican que de manera informal se ha sondeado a JxCAT y a ERC. Que se está seguro de que ERC se mantendrá leal al acuerdo, pero hay dudas sobre lo que hará JxCAT, en especial la decena de diputados más cercanos a la presidenta de la Cámara catalana, Laura Borràs, como Joan Canadell, Aurora Madaula o Francesc de Dalmases, por poner algunos ejemplos. En Junts, en cambio, dan por sentado que no habrá mayor problema por esta cuestión.

Normalidad institucional

Si Granados sale escogida sin dificultades la semana que viene, no solo será un buen augurio para el arranque de la mesa de diálogo. También supondrá que Cataluña va retomando poco a poco la normalidad institucional, perdida por el intento de secesión de 2017. Habrá costado, porque habrán hecho falta cuatro años, pero no deja de ser un avance. Entre cerrar el paso a Iceta en Madrid o facilitarle el puente de plata a Granados para que se vaya a la capital del Reino, habrán pasado dos años. Puede parecer que nada ha cambiado en Cataluña, pero de hecho la situación será radicalmente distinta.

Jordi Sànchez tiene más mano en el grupo parlamentario de JxCAT de lo que parece

También probaría otra cosa. Que el muñidor del pacto para esta nueva Generalitat, Jordi Sànchez, tal vez no se siente en el hemiciclo catalán, pero controla el grupo parlamentario de JxCAT con mano de hierro. La carta de Sànchez para que Junts no desaparezca es apalancar el Ejecutivo catalán. Y eso quiere decir no solo que dure el Govern, sino que también lo haga la mesa de diálogo que tantas voces críticas está despertando entre las filas de los 'juntaires'.

El factor Puigdemont

Queda el factor Puigdemont. Según algunos miembros de su partido, el expresidente catalán es el único que puede sabotear el pleno del Parlament. Si intenta torpedear la designación de Granados, el presidente de JxCAT quedará alineado con ese 15% del partido que representa el sector más radical, pero implicará que ha abandonado la centralidad que ha de encarnar cualquier presidente. Si calla, eso quiere decir que la mesa de diálogo tiene alguna oportunidad, aunque sea remota. Si habla, aunque el grupo parlamentario no le haga caso, el cambio de criterio que supondrá respecto a lo que vivió Iceta puede levantar críticas de los sectores más hiperventilados de la formación.

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