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La falta de fondos, el riesgo fiscal y el miedo de los avalistas dieron la puntilla a Messi
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Crisis en el FC Barcelona

La falta de fondos, el riesgo fiscal y el miedo de los avalistas dieron la puntilla a Messi

La operación de salida de Leo Messi también suponía un riesgo fiscal para el club. En Miami la estrella blaugrana iba a tributar al 50% de lo que pagaría de impuestos en España

Foto: Laporta junto a Lionel Messi. (Reuters)
Laporta junto a Lionel Messi. (Reuters)
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Como en otras cosas en Cataluña, la historia de Leo Messi y el FC Barcelona no es una historia de mentiras, que también, sino la historia de mucha gente que quiso ser engañada por mucho tiempo. Hasta que la realidad llegó de golpe esta semana y se vio la verdad: que Messi es un profesional que quiere ganar el máximo posible y que el FC Barcelona está en quiebra técnica, con pérdidas de 487 millones y un presidente, Joan Laporta, que en seis meses ha dilapidado todo su crédito. Messi no renovará porque no hay dinero y ahora quedan unos aficionados indignados y unos patrocinadores, como Nike o Rakuten que se tientan los bolsillos.

Hasta hace tres días, Leo Messi y su padre Jorge Messi, quien aspiraba a cobrar 10 millones de euros de comisión por firmar el nuevo contrato que preveía ingresos para el jugador de 318 millones durante cinco años. Los dos primeros todavía como jugador, ingresando 50 millones anuales y el resto repartidos los tres últimos años dirigiendo una escuela de futbol en Miami. La operación iba a financiarse con los 270 millones que iban a ingresarse por la operación de CVC y la Liga de Futbol.

Foto: El presidente del Barcelona, Joan Laporta. (EFE)

Cuando se comprendió que estos 270 millones de euros iban a ser deuda y no una inyección a fondo perdido, el primero en plantarse fue el consejero delegado del club blaugrana, Ferran Reverter, que se negó a endeudar más el club para financiar circulante. Laporta y sus palmeros, como el vicepresidente Rafael Yuste, querían seguir adelante. Pero la junta se dividió. Los avalistas que se juegan su dinero, no es el caso de Yuste y buena parte de la junta que no han apartado un euro al aval, se negaron. Eran un riesgo excesivo. Ahí se plantaron los principales avalistas: Jaume Roures (30 millones), José Elías, presidente de Audax (9,2 millones) y Eduard Romeu —también Audax— (8,3 millones) y Banco Sabadell (10 millones).

Por mucho que Laporta en la rueda de prensa de ayer echase la culpa al presidente de La Liga, Javier Tebas, lo cierto es que los problemas del Barça con Messi han sido en esencia internos. Una plantilla con demasiado poder, una caja vacía, el impacto del coronavirus y un presidente que prometió lo que no podía cumplir para ganar las elecciones: que el mejor jugador del mundo renovaría por el club más arruinado del mundo.

Problema fiscal

La operación de Messi también suponía un riesgo fiscal para el club. En Miami Messi tributaría al 50% de lo que tributa en España. Pero eso supondría posibles problemas con Hacienda, pese al trabajo previo en este sentido que ha llevado a cabo el abogado Alejandro Echevarría. Alejandro Echevarría es el excuñado de Laporta. A Laporta le gusta trabajar con su familia. Joan Laporta ha incorporado a su hermana Maite Laporta en el departamento de Chief Compliance Officer y a su prima Marta Segú como directora de la Fundación.

Xavi Hernández también cobró una parte de su contrato fuera de España. Su último año de contrato lo cobró en Qatar, en concepto de finiquito. Ahora tiene una inspección abierta con Hacienda por esta cuestión, ya que en el emirato no pagó nada de impuestos por sus ingresos, según explican fuentes del mundillo de asesores fiscales en Barcelona. Pero el caso de Leo Messi era diferente. Tenía que firmar un nuevo contrato y eso suponía que el Barça se arriesga a aparecer como responsable de un delito de "simulación contractual", y más con Messi ya con una casa comprada en Miami. De nuevo, demasiado para los avalistas.

Foto: Messi anota un gol en la Champions en 2019. (Reuters)

Nadie rema a favor

Laporta todavía tenía 38 millones de margen salarial. Solo necesitaba 12 millones para que Messi siguiese los dos primeros años. Simplemente con que los amigos de Messi en el vestuario –Gerard Piqué, Sergi Busquets, Jordi Alba, Sergi Roberto, etc. —se hubiesen rebajado dos millones de euros al año su ficha se hubiera podido conseguir el dinero. Pero Laporta tampoco logró eso. Igual que no pudo negociar las salidas que necesita el club – Umtiti, Dembelé, Coutinho, etc.— así que la gestión del vestuario también naufragó y no hubo manera de cerrar el acuerdo. Todos dicen que quieren al club, pero a la hora de la verdad todos son profesionales.

Y el más profesional, Messi. El que fue a votar en las elecciones como un socio más, en un gesto de apoyo a Laporta sin precedentes. Pero a la hora de la verdad no ha querido rebajar sus expectativas. Messi ha dado al Barça más que nadie. Y ha sido excepcionalmente bien pagado por ello. No es lo que esperaba el socio del Barça porque llevan años mintiéndole sobre su estrella. Que quería más al FC Barcelona que al dinero. Pero no era verdad. Nadie ha renunciado a un euro. Laporta aseguró que con él el vestuario colaboraría. Se ha demostrado que no.

Messi ha querido mangonear en el club hasta el final, igual que en la última década

Messi fue insaciable. Hasta el último momento estuvo pidiendo que se incorporase a un central, al argentino Cristian Romero. Romero no llegó y eso tensionó la relación de Messi con la junta en las últimas semanas. A Leo Messi no le bastaba que le hubiesen fichado al Kun Agüero para arroparle y que ahora el club se tiene que comer. Messi y sus colegas de vestuario llevaban diez años dirigiendo el Barça sin asumir responsabilidad alguna —para eso estaba el entrenador— y no pensaba renunciar a ello en su ocaso.

Al final la baraja se ha roto. El cántaro de la lechera se ha roto. La ilusión se ha roto. El ídolo es humano y avaricioso y Laporta que dijo que iba a domesticar a unos jugadores levantiscos se ha encontrado con que no puede retener ni a su banderín de enganche. En un primer momento, se podrá echar la culpa a Tebas, a Madrid o al fondo CVC. Pero el año que viene Florentino Pérez inaugurará el nuevo Bernabéu y podrá volver a fichar. Y a Laporta los cuatro años que le queden de mandato se le harán muy, muy largos.

Como en otras cosas en Cataluña, la historia de Leo Messi y el FC Barcelona no es una historia de mentiras, que también, sino la historia de mucha gente que quiso ser engañada por mucho tiempo. Hasta que la realidad llegó de golpe esta semana y se vio la verdad: que Messi es un profesional que quiere ganar el máximo posible y que el FC Barcelona está en quiebra técnica, con pérdidas de 487 millones y un presidente, Joan Laporta, que en seis meses ha dilapidado todo su crédito. Messi no renovará porque no hay dinero y ahora quedan unos aficionados indignados y unos patrocinadores, como Nike o Rakuten que se tientan los bolsillos.

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