Aragonès planta a Sánchez en la Conferencia de Presidentes y deja en el aire los PGE
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Vacíos tras la cumbre en Moncloa

Aragonès planta a Sánchez en la Conferencia de Presidentes y deja en el aire los PGE

El Gobierno quiere actualizar los Presupuestos aprovechando los fondos europeos, pero lo tendrá difícil con ERC y Junts. Decepción socialista por la rigidez de Aragonès en Moncloa

placeholder Foto: El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès. (EFE)
El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès. (EFE)

La reunión del martes entre Pere Aragonès y Pedro Sánchez en Moncloa no arrojó mayor resultado que la voluntad de seguir negociando a partir de septiembre. Y la decepción se apoderó de los socialistas, que no esperaban semejante rigidez del 'president' catalán tras los indultos. Pere Aragonès adelantó a Sánchez que volverá a plantarle en la próxima Conferencia de Presidentes autonómicos, prevista para la última semana de julio en Salamanca para tratar el plan de recuperación y el reparto de los fondos europeos. El líder catalán llegó con un programa de máximos: autodeterminación y amnistía, y eso obligó a Pedro Sánchez a fijar una posición firme en el Congreso: no habrá referéndum en Cataluña. Los indultos no han servido para acercar posiciones y, tras esta primera toma de contacto, el apoyo de ERC a los Presupuestos Generales del Estado para el 2022 está en el aire.

Fuentes del Gobierno y del PSC aseguran que la reunión fue bien. Pero, como mínimo, no fue tan bien. Aragonès no cogió ninguno de los caramelos que se le ofrecieron, lo que en el Gobierno español causó cierta decepción, aunque entienden que ERC necesita tiempo para su viraje, según apuntan fuentes socialistas. Enfrente, Pedro Sánchez agitó el mantra del PSC: concordia. Aragonès le dejó una cosa muy clara a su interlocutor: sin autodeterminación no habrá concordia en Cataluña, según explican fuentes de los republicanos.

Aragonès avisa a Sánchez de que no renunciará a un referéndum de independencia.

El Gobierno había indultado a los nueve condenados por el 'procés' en el Tribunal Supremo, pero Aragonès se negó a cualquier gesto recíproco: ni mesa en Cataluña, como pide Salvador Illa; ni participar en la negociación de un nuevo sistema de financiación ni jugar partidos como los Juegos Olímpicos de Invierno Barcelona-Pirineos. De todas las zanahorias, ninguna sirvió para el presidente catalán.

En cambio, sí que hubo muchas exigencias por parte catalana. La más importante y a la que se dedicó más tiempo fue a pedir al Gobierno español que bloquease la actuación del Tribunal de Cuentas. Pedro Sánchez no se comprometió a nada porque, además, no hay fórmula posible. Las fianzas de 5,4 millones a Artur Mas, Oriol Junqueras y otros 38 independentistas no son una condena, representan una parte del trámite de este órgano fiscalizador que depende del Congreso. Al final, la reunión solo generó en Moncloa incomodidad y extrañeza.

Foto: El 'president' de la Generalitat, Pere Aragonès. (EFE)

Ahora todo queda al albur de lo que se pueda improvisar en septiembre. Ya puestos en lo peor, el Gobierno sabe que puede prorrogar los actuales Presupuestos y llegar al final de la legislatura. Después de todo, no hay en el Congreso una mayoría alternativa. ERC puede no aprobar las cuentas, pero no puede derribar al Ejecutivo de Pedro Sánchez, no puede votar en una hipotética moción de censura que el PP rechaza pese a la presión de Vox para que la presente. Por tanto, en Moncloa se sienten extraños pero no temerosos, según fuentes políticas del Parlament y del Congreso.

Reescribir el discurso

A medida que ERC y Aragonès se van encastillando, el socialismo, tanto el catalán como el español, va reescribiendo el discurso. Como los indultos no se agradecen desde el independentismo, se afirma ahora que la medida de gracia ha sido un gesto hacia la sociedad catalana en su conjunto, no hacia las formaciones separatistas. Y es verdad que en Cataluña hay una mayoría social a favor de los indultos que incluye a muchos constitucionalistas. Si Aragonès y ERC no se atreven a hacer política, ya la harán ellos. El PSC espera ser el beneficiado ya que el independentismo no está haciendo bandera de la liberación de los presos.

El PSC explica los indultos como un gesto a la sociedad catalana, no al soberanismo

Pedro Sánchez esperaba algún gesto. Pero el plan del PSC, una reforma y un nuevo Estatut, la hoja de ruta del ministro de Política Territorial, Miquel Iceta, no es considerada aceptable por los independentistas. Desde JxCAT pura y simplemente se sigue denostando la mesa de diálogo. Y la apertura de la Comisión Bilateral Estado-Generalitat que se reunirá este mes de julio es vendida por el independentismo como un espacio para debatir temas menores, aunque es allí donde se van a tratar cuestiones concretas claves y donde el Gobierno espera reavivar los Presupuestos Generales y su posible trayectoria en el Congreso con la promesa de nuevas inversiones para Cataluña.

Unilateralidad aparcada

La parte buena para el Gobierno es que ERC ha aparcado la unilateralidad. También desaparece la figura del relator. A cambio, se establece que por ambas partes hay voluntad de diálogo, mecanismos concretos de reanudación del diálogo político e institucional.

Foto: Pere Aragonès recibe a los presos indultados en el Palau de la Generalitat. (Reuters)

Desde Moncloa se da por hecho que a ERC les costará mucho abandonar su relato y que por eso tienen que gesticular tanto. Pero más allá, en el Gobierno son conscientes de que mientras ellos ponen hechos sobre la mesa, como los indultos, ERC y Aragonès solo podrán hablar, hablar y hablar… Y ahí ven su única ventaja en la actual situación. Eso y que ERC no puede derribar al Gobierno. Pedro Sánchez habló en el Liceu de Juan Marsé y su novela, 'Encerrados con un solo juguete'. Sánchez y sus ministros están tranquilos porque ven así a los de Junqueras, un partido político que solo tiene un juguete: el PSOE.

La reunión del martes entre Pere Aragonès y Pedro Sánchez en Moncloa no arrojó mayor resultado que la voluntad de seguir negociando a partir de septiembre. Y la decepción se apoderó de los socialistas, que no esperaban semejante rigidez del 'president' catalán tras los indultos. Pere Aragonès adelantó a Sánchez que volverá a plantarle en la próxima Conferencia de Presidentes autonómicos, prevista para la última semana de julio en Salamanca para tratar el plan de recuperación y el reparto de los fondos europeos. El líder catalán llegó con un programa de máximos: autodeterminación y amnistía, y eso obligó a Pedro Sánchez a fijar una posición firme en el Congreso: no habrá referéndum en Cataluña. Los indultos no han servido para acercar posiciones y, tras esta primera toma de contacto, el apoyo de ERC a los Presupuestos Generales del Estado para el 2022 está en el aire.

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