El nuevo Govern dialogará con Sánchez a la vez que construye otro desafío secesionista
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ERC Y JXCAT PERFILAN LA ESTRATEGIA

El nuevo Govern dialogará con Sánchez a la vez que construye otro desafío secesionista

La fórmula de ruptura no está definida todavía, porque dependerá de la evolución de la mesa de diálogo con el Gobierno español

placeholder Foto: El coordinador nacional de ERC y candidato a la investidura, Pere Aragonès, y el secretario general de JxCAT, Jordi Sànchez. (EFE)
El coordinador nacional de ERC y candidato a la investidura, Pere Aragonès, y el secretario general de JxCAT, Jordi Sànchez. (EFE)

La Generalitat de Pere Aragonès dialogará con Pedro Sánchez al mismo tiempo que preparará otro choque con el Estado mediante la reactivación de la vía hacia la independencia. Así lo han verbalizado tanto el futuro 'president' como el secretario general de JxCAT, Jordi Sànchez, en la rueda de prensa en que han presentado el acuerdo para el nuevo Gobierno de coalición en Cataluña. El nuevo enfrentamiento se denomina “embate” y no se aclara si será un referéndum ilegal, lo que pide la CUP para 2023, u otro tipo de movilización o acto de desobediencia, como lo fue la declaración unilateral de independencia (DUI) de 2017.

La fórmula no está definida, porque justo lo que han acordado JxCAT y ERC es aplazar la salida a un posible bloqueo de la mesa de negociación con el Gobierno español. La respuesta que se adopte si en la mesa no se acuerda un referéndum pactado ("si no se respeta nuestro derecho a la autodeterminación", en palabras de Jordi Sànchez) se tiene que definir en un nuevo espacio, el denominado Comité de Coordinación, Consenso y Dirección Estratégica, que agrupará a ERC, JxCAT, la CUP, la ANC y Òmnium. Será este ente de nueva creación el que se coordinará con el Consell per la República y el que marque qué hacer si en dos años no se da una salida a la petición de autodeterminación de los independentistas catalanes; será, asimismo, el órgano que concentre todos los conflictos que en la legislatura pasada han minado el Parlament y el Ejecutivo de Quim Torra.

Sin embargo, en el actual marco constitucional, parece fácil que el Gobierno hable de todo y difícil que haga concesiones más allá de los indultos para los presos del 'procés', los cuales se esperan para el verano y de los que seguramente su devenir tiene poco o nada que ver con mesa alguna.

Los desacuerdos programáticos están pactados. El principal: no se sabe qué hacer cuando pasen los dos años, más allá de la moción de confianza. Solo se dice que el “embate” será “cívico y pacífico”. Pero poco más. “Necesita de un trabajo conjunto, más pausado, sin ver las orejas al lobo”, ha explicado Pere Aragonès.

El acuerdo se ha desbloqueado en dos reuniones que se han mantenido en secreto entre Aragonès y Jordi Sànchez, que ayer incluso entraron juntos en los jardines del Palau Robert con el paso acompasado.

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Damià Calvet es el gran damnificado. Según apuntan fuentes de JxCAT, no será 'conseller'. Su departamento, de hecho, cambia de nombre. Se llamará de Políticas Digitales e Infraestructuras. El candidato para encabezarlo es Jordi Puigneró, muy cercano a Carles Puigdemont. El 'conseller' más convergente, por tanto, se cae del nuevo Govern. Era también el hombre de los presos, de Jordi Turull y Josep Rull, quienes traicionaron al PDeCAT para irse con el JxCAT de Puigdemont. Ahora esa traición no ha salido a cuenta. El premio de consolación para Calvet es la presidencia del Port de Barcelona, un puesto muy bien remunerado y que aparta a Mercè Conesa, nada partidaria del mundillo de Waterloo.

Agenda catalana

El Gobierno busca retomar la agenda catalana, con la mesa de diálogo como principal protagonista, “cuanto antes”. Esto es, una vez que se produzca la investidura de Pere Aragonès, prevista para finales de esta semana. Así lo ha trasladado el ministro de Política Territorial y primer secretario de los socialistas catalanes, Miquel Iceta, para quien "es evidente que, cuando sea investido, el presidente de la Generalitat tiene que ponerse de acuerdo con el presidente del Gobierno de España y nosotros somos partidarios de reemprender la mesa de diálogo cuanto antes".

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En Moncloa, no esconden “cierta preocupación” ante un acuerdo entre ERC y Junts que sitúe como principal prioridad la independencia a través de un referéndum de autodeterminación, aunque por el momento mantienen la mano tendida y miden sus declaraciones. "Espero que hayan aprendido ambas formaciones que la conformación del Gobierno tiene que conllevar también el abandono de las vías unilaterales y de algunas cuestiones que ya sabemos adónde nos conducen, que no es a nada bueno", avisaba la portavoz y ministra de Hacienda, María Jesús Montero. El máximo responsable de Política Territorial, por su parte, llamaba a “trabajar para el conjunto de la sociedad catalana” y no solo por los sectores independentistas.

Los comunes han mostrado su frustración ante el acuerdo alcanzado por ERC y JxCAT

Más críticos y abiertamente pesimistas se mostraban desde la confluencia catalana del socio minoritario del Gobierno de coalición. La lectura de los ‘comuns’ del acuerdo entre republicanos y posconvergentes es que solo tiene el objetivo de “ganar tiempo”. Con ello, anticipan que ERC habría elegido la vía de la “confrontación”. Palabra que empleaba el propio Jordi Sànchez (Junts) durante la presentación del acuerdo, añadiéndole el adjetivo de “pacífica” y que completaba el candidato a la investidura, Pere Aragonès, añadiendo que el objetivo sería “forzar al Estado”.

"ERC ha faltado a su palabra y cuando ha podido escoger ya lo hemos visto: entre diálogo y confrontación estéril, confrontación estéril; entre cambio y que gobiernen los de siempre, que gobiernen los de siempre, que gobiernen los de los recortes; entre el pasado y el futuro, han elegido el pasado", reprochaba el diputado y portavoz de En Comú Podem, Joan Mena. El plazo de dos años autoimpuesto en el acuerdo entre los socios del Govern para consensuar una salida en la mesa de diálogo refuerza la tesis de los ‘comuns’ de que la legislatura nace fracasada y parecen prepararse para una campaña permanente de 24 meses.

Relación en el Congreso

Si el acuerdo de gobierno también incluye la necesidad de que ambos socios busquen coordinarse en las votaciones importantes del Congreso, en Moncloa no ven otra posibilidad que no pase por que ERC siga manteniendo su autonomía como grupo parlamentario. Y con ello preservar el acuerdo de investidura, del que precisamente emanó la mesa de diálogo, y el de Presupuestos, que acabó por blindar a los republicanos como socios prioritarios junto a PNV, Bildu, Compromís o Más País.

Foto: Las ministras de Hacienda, María Jesús Montero, y de Defensa, Margarita Robles. (EFE)

Sin concretar, fuentes de JxCAT en el Congreso se refieren a un espacio de coordinación donde las decisiones se tomarían por consenso, extremo que evitan confirmar desde ERC. Estos últimos, además, cuentan con 13 diputados, frente a los cuatro de JxCAT, los mismos que PDeCAT.

Además de la mesa de diálogo, el Gobierno tendrá sobre la mesa en pocas semanas el indulto a los presos del 'procés'. De forma paralela, el Ministerio de Justicia tiene en el cajón la reforma del delito de sedición, que podría activar ahora con una reducción de penas que dejaría a los encausados con un delito solamente de malversación.

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