ERC y JxCAT desbloquean su acuerdo y se repartirán la Generalitat al 50%
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La coalición es cuestión de días

ERC y JxCAT desbloquean su acuerdo y se repartirán la Generalitat al 50%

Jordi Sànchez lo dejó entrever en su rueda de prensa de hoy al explicar que "las responsabilidades en el futuro Govern serán equitativas y equiparables a las del anterior"

placeholder Foto: El secretario general de JxCAT, Jordi Sànchez. (EFE)
El secretario general de JxCAT, Jordi Sànchez. (EFE)

ERC y JxCAT lograron anoche desbloquear las conversaciones para configurar la nueva Generalitat, según explican fuentes conocedoras de los contactos entre ambas formaciones. Ayer hubo una reunión en el Parlament a la que acudió el presidente en funciones Pere Aragonès y en la que participó de manera telemática Jordi Sànchez. En el encuentro se pactó una Generalitat al 50% justo igual a la que la hubo en la pasada legislatura. El propio Jordi Sànchez lo dejó entrever su rueda de prensa de este viernes al explicar que “las responsabilidades en el futuro Govern serán equitativas y equiparables a las del anterior ejecutivo”.

La reunión sirvió para que ERC aparcase su pretensión de tener más poder a través de estructuras transversales y que se asuma que la mitad de la Generalitat tendrá que ser de JxCAT, igual que ahora la mitad de la administración catalana se encuentra en manos de los republicanos.

Foto: El candidato de ERC a la presidencia de la Generalitat, Pere Aragonès. (EFE)

Habrá cambios. Josep Maria Argimon entrará como conseller de Salut. El expresident del Parlament, Roger Torrent, será el primer conseller republicano que asuma la cartera de Interior y el control de los Mossos. Elsa Artadi volverá a la Generalitat para gestionar Economía. Pero en esencia será una Generalitat muy similar a la que ya hubo la pasada legislatura, pero sin los simbolismos estériles de Quim Torra. Aunque las fuentes oficiales aseguran que todavía no se ha entrado en el reparto de carteras, lo cierto es que muchas ya están asignadas.

La semana que se dan las dos formaciones es basicamente para pulir los flecos, como el control de TV3 o la Dirección General de Difusión o qué estrategia seguir en el Congreso de los Diputados. En todo caso, la salvaguarda pactada entre las partes es que en caso de no llegar a acuerdo se replicará el acuerdo actual pero al revés.

Foto: Pere Aragonès (ERC) y Laura Borràs (JxCat). (EFE)

Sí que se mantiene como tope la fecha del 20 de mayo, que ayer fijó Salvador Sabrià (ERC). Se trata de dar tiempo a las bases para ratificar el acuerdo y de que los republicanos quieran tener margen por si al final cualquiera de los factores paralelos de JxCAT dinamita el acuerdo. Uno de ellos podría ser Carles Puigdemont, que por ahora calla desde Bruselas. Pero no es el único. Es decir, todo el mundo quiere un pacto, pero la situación sigue siendo muy inestable.

Esta semana también ha de servir para que JxCAT celebre su Congreso Extraordinario y reconduzca la voces críticas con el pacto. Muchas de ellas están haciendo campaña para que las bases del partido voten en contra. Entre otros se han apostado a esta línea el diputado Joan Canadell o el ideólogo Agustí Colomines. Sin embargo hoy, Jordi Sànchez ha descartado que las bases del partido acaban tumbando el acuerdo.

Dos años tranquilos

Si el acuerdo llega a buen puerto en los próximos días, más allá de quien ocupe las carteras lo esencial es que todas las partes, incluso la CUP, reconocen que hay que esperar dos años a que la Mesa de Diálogo de o no sus frutos. Jordi Sànchez ha insistido en los principios de amnistía y autodeterminación como exigencias para plantear en este foro. Pero en la práctica eso augura dos años tranquilos más allá de los sobresaltos judiciales de las causas pendientes.

Lo peor será explicar a los votantes soberanistas que la unilateralidad se aparca

Es decir, hasta la moción de confianza de la CUP, la legislatura será autonomista. Centra en cuestiones como la gestión de los fondos europeos. A la Generalitat le tocan 3.000 millones. Algo importante pero mundano para unos votantes soberanistas acostumbrados a una épica mucho más espectacular. Dos años en que la unilateralidad se deja de lado.

Encajes complicados

Algunas cosas tienen un encaje complicado, como esa coordinación estratégica que quiere organizar ERC para hacer un seguimiento de los pasos a dar, sobre todo en el ámbito internacional, y el papel que asumen el autodenominado Consell per la República y su estructura montada en Bélgica. Ese es otro de los flecos pendientes, si bien, según Jordi Sànchez, no serán determinantes a la hora de cerrar un pacto de gobierno que ya lleva haciéndose esperar casi cuatro meses.

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