Guerra total independentista: muñecos ahorcados y pasquines señalando a ERC
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LOS DE PUIGDEMONT APRIETAN A ERC

Guerra total independentista: muñecos ahorcados y pasquines señalando a ERC

Los más radicales empujan a todos hacia la unilateralidad, la desobediencia y el caos. Los de Puigdemont reivindican el auténtico independentismo y quieren dejar en evidencia a ERC

placeholder Foto: Muñecos colocados en varios puentes como aviso a los partidos independentistas.
Muñecos colocados en varios puentes como aviso a los partidos independentistas.

El independentismo catalán anda a la greña y las tensiones entre sectores soberanistas crecen día a día. Lo que hasta ahora era una guerra fría ahora es ya una guerra abierta de unas facciones contra otras, donde los más radicales intentan empujar a todos hacia posicionamientos ultraindependentistas para abrazar la unilateralidad, desobedecer abiertamente las leyes y las instituciones españolas y provocar conflictos institucionales que siembren el caos, porque ya se sabe que a río revuelto, ganancia de pescadores. En esta confrontación, afloran posicionamientos maximalistas, supremacistas y un lenguaje belicista donde las palabras ‘rendición’ o 'traidor' brillan en todo su esplendor.

La guerra se libra a dos niveles: por un lado, los grandes partidos independentistas están en medio de un duro pulso para arañar parcelas de poder en la formación del nuevo Govern, que ha de estar conformado antes del 26 de mayo o Cataluña volverá a elecciones obligadas. Los reproches son mutuos entre los dos grandes partidos, ERC y JxCAT.

Foto: Imagen de los tres maniquíes que han aparecido esta mañana. (@raulmorenom)

En esta agria batalla, un mensaje condensa la naturaleza de la pugna: "Ya basta de engañar a la gente hablando de partidos independentistas. El único partido independentista es JxCAT. ERC no solo no es un partido independentista, sino que lucha contra la independencia". Quien lo dice es el profesor Ramon Cotarelo, que llegó a Cataluña fichado por Esquerra y acabó como fiel escudero de Carles Puigdemont. Este anuncio coincide con otro del diputado y expresidente de la Cámara de Comercio de Barcelona, Joan Canadell, que este sábado se afilió, por fin, a Junts per Catalunya (JxCAT), partido del que hasta ahora era solo simpatizante.

La batalla entre 'junteros' y republicanos se resume en esa afirmación, lanzada este domingo: los de Puigdemont reivindican para ellos el auténtico independentismo y quieren dejar en evidencia a los republicanos, mientras que estos califican de 'sucedáneos' a los de Junts per Catalunya y recuerdan que ERC era, hasta hace poco, el único partido que propugnaba la independencia, puesto que sus rivales militaban en Convergència, un partido autonomista y que solo recientemente se han sumado a la petición de independencia.

"Relato rendicionista"

Pero sus rivales acuden a los pasquines para deteriorar la imagen de los republicanos. "Estos ocho hombres, para quien no lo sepa, son los principales ideólogos y difusores del relato rendicionista de ERC que nos ha llevado al zulo actual y a una deriva nacional imperdonable. Se han meado sobre el 1 de octubre y han engañado a todos por puro electoralismo. No tenéis perdón", corre entre las filas de Junts. El mensaje va acompañado de ocho fotografías de dirigentes republicanos: Oriol Junqueras, Sergi Sol, Joan Tardà, Gabriel Rufián, Josep Huguet, Xavier Vendrell, Eduard Voltas y Oriol Soler.

Otro mensaje relacionado señala a los "brazos ejecutores de la estrategia rendicionista y de traición a la nación catalana y la liberación nacional de este país. Ellos son los que aplican las directrices de la cúpula de ERC, son colaboradores activos y cómplices de la destrucción de Cataluña". En esa remesa están Pere Aragonès, Sergi Sabrià, Roger Torrrent, Ernest Maragall, Joan Josep Nuet, Marta Vilalta, Laura Vilagrà y Josep Maria Jové. Nada extraño, si tenemos en cuenta que a la mesa de diálogo promovida por ERC para tender puentes con el Gobierno español se la denomina, desde algunos sectores de Junts, la "mesa de la rendición".

Foto: Imagen de los tres maniquíes que han aparecido esta mañana. (@raulmorenom)

A los de ERC les echan en cara también que quieren unos cuantos años más “de mesa de diálogo mientras España nos roba 16.000 millones anuales”. Pero el pulso entre los grandes es solo una parte de la guerra fratricida del soberanismo catalán: un sector radical ha comenzado una ácida campaña contra los partidos con representación parlamentaria para que se pongan de acuerdo, formen Gobierno y declaren la independencia.

Un síntoma de que algo se mueve en este sentido es la acción del grupúsculo L’Estaca, que este lunes colgó tres muñecos que simbolizan a ERC, JxCAT y la CUP en siete puentes de Barcelona advirtiendo que es el primer aviso y que hagan valer el 52% del voto emitido en las elecciones del 14-F para proclamar la independencia. Este grupo, creado en diciembre de 2019, ya había realizado otras acciones como la inutilización de radares en las carreteras catalanas.

Puigdemont, un traidor

La ANC, sin embargo, es la principal de las organizaciones que presiona para que los tres grandes partidos independentistas se decanten por posicionamientos más duros y proclamen la república, aduciendo que el soberanismo sobrepasó el umbral del 50% de los votos. Para ello, hasta este jueves pondrá en marcha el 'Bus por la independencia', un vehículo de color amarillo con el lema 'Somos el 52%. Ahora, República Catalana' serigrafiado, que circulará por la comarca de Barcelona. David Fernández, vicepresidente de la ANC, aseguró que esta entidad quiere transmitir el mensaje de que “no solo quiere un Govern independentista, sino un Govern que haga acciones independentistas. Las bases no entenderían que el nuevo ejecutivo no trabaje en esta dirección”.

placeholder Viñeta 'antiprocés' del grupo Catdavant.
Viñeta 'antiprocés' del grupo Catdavant.

Catdavant, un grupo con íntimas conexiones con el independentista David Raventós, apunta hacia todos sin excepción: hace pocos días advertía a los activistas que la presidenta del Parlament, Laura Borràs, ya había cerrado la puerta a la independencia, ya que "considera imposible un referéndum acordado o unilateral y no propone hacer la DUI ni ejercer los derechos como minoría nacional". Raventós fue uno de los que apoyaron la cumbre de partidos independentistas para hacer un frente único a finales del pasado mes de noviembre, frente del que se desgajaron ERC y la CUP y más tarde JxCAT, ante el escándalo de concurrir a elecciones con algunos partidos xenófobos.

El propio Raventós, que en los años 90 fue coordinador en la Universidad de Barcelona de la nacionalista Federación Nacional de Estudiantes de Cataluña (FNEC), asegura que “en Cataluña, ser 'procesista' es lo que menos conflicto crea socialmente. Ser unionista, un poco más. Y ser independentista, es decir, saber y explicar que Junts, ERC y la CUP son contraindependentistas, es el conflicto máximo”. Su ideario es que los principales líderes políticos están por boicotear la ruptura y alimentar otro 'procés'. “Si hoy todos tuviésemos claro que Puidgemont es un traidor que trabaja contra la independencia y los medios lo explicasen, estaríamos a pocas semanas de ser independientes”, clamaba este sábado 17 de abril.

Perfiles falsos en las redes

Este dirigente también denuncia que JxCAT maneja cientos de perfiles falsos en redes sociales que le sirven para plantear debates como si las discusiones existiesen en realidad en la sociedad. Sin embargo, todo es simulado, desde las denuncias contra el Estado español como las críticas entre grupos independentistas. Por eso, subraya que “es esencial desmontar a los traidores, porque hacerlo es condición necesaria y suficiente para poder hacer la independencia. No solo lo puede hacer Directe 68 [una emisora de radio de la que es propietario]. Por eso TV3 nos censura y no nos promociona como a Cotarelo".

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Otro de los grupos socialmente muy activos es el Front Nacional de Catalunya, que este domingo reunió a sus líderes territoriales. El FNC, a quien desde otros sectores ‘indepes’ se acusa de formar parte de lo que sería la extrema derecha independentista, ha puesto la proa a Òmnium Cultural, a quien acusa de dejar de ser una institución que defiende “nuestra identidad” para pasar a ser "una pieza clave dentro del entramado político de los partidos procesistas". Este posicionamiento contrasta con el de Lluís Llach, exdiputado de JxCAT y presidente del consejo asesor para el Impulso del Foro Cívico y Social para el Debate Constituyente, que este lunes afirmaba: “Qué suerte que Jordi Cuixart [en la cárcel, cumpliendo condena de nueve años por el juicio del 1-O] sea presidente de Òmnium. Uno se pregunta si no tendríamos todavía más suerte si fuese un líder electoral”.

El FNC, no obstante, va a la suya y reclama: “Ante esta República, nosotros animamos al resto de entidades a construir el alma del Estado catalán haciendo frente por la supervivencia de nuestra cultura ante el españolismo, el jacobinismo francés y las políticas globalistas. El FNC estará siempre al servicio de los catalanes para defender nuestra identidad”.

En definitiva, lo que hay es una sobreactuación de los distintos sectores independentistas para marcar perfil propio. El 52% del voto independentista es solo una quimera, un número frío que ni siquiera es absoluto, sino relativo (el 52% aludido corresponde, en realidad a una cuarta parte del censo electoral). En ese escenario, en Cataluña se da una paradoja: hay un rodillo independentista que impone su voluntad al resto de fuerzas, pero no hay un frente independentista capaz de plantear una estrategia unitaria. El independentismo solo se une cuando se trata de machacar al enemigo exterior: el Estado español. Pero, como contrapartida, recae en el histórico error de siempre, que desemboca en la lucha cainita. Como dejaba caer hace pocos días un conocido activista catalán, de gran influencia por formar parte de la plataforma CNI Catalunya, "a los catalanes, la mística de la derrota nos seduce de una manera inexplicable".

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