Jordi Sànchez y Oriol Junqueras, o dos modos de negociar la investidura desde la cárcel
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Los estrategas independentistas

Jordi Sànchez y Oriol Junqueras, o dos modos de negociar la investidura desde la cárcel

La opción del presidente de ERC ha sido apartarse de la primera línea. En cambio, el secretario general de JxCAT ha marcado la negociación y toda la estrategia

placeholder Foto: Los políticos catalanes presos, Jordi Sànchez y Oriol Junqueras. (EFE)
Los políticos catalanes presos, Jordi Sànchez y Oriol Junqueras. (EFE)

El secretario general de JxCAT, Jordi Sànchez, y el presidente de ERC, Oriol Junqueras, tienen algunas cosas en común. Ambos han sido condenados por el Tribunal Supremo por haber sido considerados personas claves para llevar a cabo el intento de sedición de octubre de 2017. Los dos son personas de peso en sus partidos y los dos están encarcelados en Lledoners. Pero aquí se acaban los paralelismos. Ante las negociaciones para la investidura de Pere Aragonès ambos han tomado una posición muy diferente. Sànchez se ha implicado al máximo, hasta el punto de marcar las pautas que han determinado el descarrilamiento de la investidura. Junqueras, en cambio, ha tomado distancia.

La opción de Oriol Junqueras ha sido apartarse de la primera línea. A las personas más cercanas ha alegado que “le falta información” para tomar decisiones en ese aspecto, según explican fuentes de ERC. Justo por estar en la cárcel. Sí que se ha reservado poder vetar a algún 'conseller' que salga del acuerdo, algo a lo que también aspira Marta Rovira desde Suiza. Pero Junqueras no está en el día a día. Ahora que habrá un parón en la negociación por las vacaciones de Semana Santa, en la práctica Junqueras no lo notará.

placeholder El exvicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras. (EFE)
El exvicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras. (EFE)

En comparación, Jordi Sànchez ha estado superactivo. Suya fue la idea de ralentizar los tiempos para debilitar a Aragonès. También fueron él y Elsa Artadi los que apostaron por relegar a Laura Borràs a la presidencia del Parlament, aunque luego tuvo que ser Carles Puigdemont quien le diese la mala noticia a la ganadora de las primarias de JxCAT.

Incluso aprovechó un permiso electoral para dar una conferencia política en la que fijó las líneas que se tenían que marcar en la negociación. Hasta el último detalle. Por ejemplo, apuntó que JxCAT estaba en contra de la moratoria que habían pactado ERC y la CUP para paralizar todos los proyectos de energía eólica y de renovables en Cataluña. Aquí ya anunció que Aragonès no sería investido. Y su palabra se cumplió.

Tras haber pasado más de tres años en prisión, Jordi Sànchez mantiene una fuerte autoridad sobre todos los sectores de JxCAT, una amalgama de ellos con intereses muy diversos, que van desde los partidarios de Borràs, que quieren que el partido pase a la oposición; a los seguidores de Damià Calvet, partidarios de cerrar ya el acuerdo de Govern.

Estrategia probada

Jordi Sànchez disfruta de fama de gran estratega político. Pasó por la Crida, después estuvo en ICV, formó parte de la ANC y ahora ha acabado siendo la piedra angular sobre la que Puigdemont ha organizado su partido.

Fuentes del independentismo con perspectiva histórica no se sorprenden de la estrategia aplicada para ir acorralando a ERC en la investidura. Estas fuentes recuerdan que Jordi Sànchez nunca ganaba las elecciones en la ANC, pero luego negociaba forzando al máximo con los miembros del secretariado. Y así consiguió ser elegido.

Jordi Sànchez le está haciendo a ERC lo mismo que aplicaba al secretariado de la ANC

Ahora está aplicando la misma táctica. Está jugando con el factor tiempo. Cada día que pasa ERC está más débil. Esas fuentes apuestan por que Sànchez llevará la negociación al límite, que pasará Sant Jordi sin acuerdo y que se acabará cerrando un acuerdo en el último minuto el 26 de mayo, último día hábil para cerrar el pacto.

Junqueras, al acecho

En principio, con este planteamiento, la ventaja sería para JxCAT. Pero hay un problema. ERC lo sabe. En la calle Calabria no olvidan cómo los republicanos fueron apartados de manera progresiva del secretariado de la ANC, donde en la actualidad casi carecen de representación.

Y ERC tiene una última baza, un espía de excepción para vigilar muy de cerca a Jordi Sànchez: ni más ni menos que el propio Junqueras, encerrado en Lledoners junto con Sànchez. Si las negociaciones acaban pintando mal para ERC, no hay que descartar que pueda acabar ejerciendo de primo de Zumosol en las conversaciones con JxCAT.

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