La ANC llama a capítulo a los soberanistas para formar el "Gobierno del 52%"
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PUIGDEMONT BUSCA UN GOBIERNO EN LA SOMBRA

La ANC llama a capítulo a los soberanistas para formar el "Gobierno del 52%"

La organización persigue un acuerdo con el fin de investir como 'president' al republicano Pere Aragonès, el líder del partido soberanista más votado, pase lo que pase

Foto: Laura Borràs, Quim Torra y Pere Aragonès. (EFE)
Laura Borràs, Quim Torra y Pere Aragonès. (EFE)

La Asamblea Nacional Catalana (ANC) ha llamado a capítulo a los partidos políticos independentistas para que fuercen un acuerdo con el fin de investir como ‘president’ al republicano Pere Aragonès pase lo que pase. Aragonès es el líder del partido soberanista que sacó más votos en las elecciones y tiene, de ese modo, el derecho a ser el candidato ‘indepe’. En la primera jornada del pleno parlamentario de investidura, solo votaron a favor de Aragonès su propio partido, ERC, y la CUP, con lo que totalizaron 42 votos a favor. Los 32 diputados de JxCat se abstuvieron. En esa primera votación necesitaba la mayoría absoluta de los votos de la cámara, establecida en 68. Los demás partidos, que suman 61 escaños, votaron en contra.

En el próximo pleno de investidura, convocado para el martes de la semana que viene, Aragonès solo necesita ganar por mayoría simple para ser investido. Para ello, son imprescindibles los votos afirmativos de los diputados de JxCat, que se muestran remisos a darle su apoyo de momento. Por contra, cualquier otro candidato que no sea independentista lo tiene difícil, ya que el rodillo del soberanismo hará imposible cualquier investidura. Así pues, la legislatura está en el aire, ya que si no existe ningún candidato que pueda pasar el filtro parlamentario deberán repetirse las elecciones, con un resultado que nadie se atreve a predecir.

Foto: El líder parlamentario del PSC, Salvador Illa. (EFE)

Ante la evidencia de que es una oportunidad para no arriesgarse a un posible ‘voto del cabreo’ que deje al independentismo en minoría, la ANC comenzó a presionar esta semana a las fuerzas indepes. “La Asamblea se ha involucrado en las negociaciones entre ERC, Junts y la CUP para superar algunos desacuerdos que están atrasando un pacto de Gobierno que ha de ser inevitable”, reconoció la entidad que mueve las calles catalanas este sábado.

De momento, los dirigentes de la ANC se han reunido con los tres partidos ‘indepes’ que tienen representación parlamentaria para hacerles entrar en razón. Con ‘algunos desacuerdos’ no se refieren a simples anécdotas, sino que en realidad representan una lucha a muerte entre ERC y JxCat por el control político del ‘procés’ y de la gestión que debe realizar el futuro Govern. En lenguaje llano, Carles Puigdemont maniobra para ser el ‘president’ en la sombra desde Waterloo, intentando minimizar el papel que ha de tener el auténtico ‘president’ de la Generalitat.

El Gobierno fantasma de Cataluña

El principal punto de fricción que tienen los dos grandes partidos soberanistas es el papel que ha de cumplir el Consell per la República, uno de los chiringuitos que maneja a su antojo Carles Puigdemont, que también lo preside. Esa entidad áulica, con sede en Bruselas, es un as en la manga para el ‘expresident’ fugado en Waterloo: consciente de que su peso en la escena política catalana ha disminuido al haber quedado tercero en las elecciones, trata de recuperar algo de ese peso haciendo que se le dé una participación importante en las decisiones de la Generalitat al Consell per la República. Pero eso sería a cambio de recortar el poder del ‘president’ legal de la Generalitat, que sería Pere Aragonès.

Todo se maneja desde Waterloo. Los de Junts no harán nada si no lo dice el jefe que está allí”, reconoce a El Confidencial una persona cercana a Puigdemont. Esta fuente subraya también que ni siquiera la presidenta del Parlament, Laura Borràs, escapa al control del fugado. “Ella no hará nada si antes no tiene luz verde de Puigdemont. Ha llegado a ese acuerdo y cumplirá lo que ha pactado”, insiste.

"Todo se maneja desde Waterloo. Los de Junts no harán nada si no lo dice el jefe desde allí"

Lo que en un principio trata de provocar Puigdemont es que el Consell per la República se convierta en algo parecido a un Gobierno en la sombra: que sea quien tome las decisiones y que los que están en la Generalitat, empezando por Aragonès, no tengan poder decisorio y que sean meros ejecutores de lo que se decida en el órgano áulico. En otras palabras, sería una especie de Gobierno fantasma de Cataluña.

Ante ese panorama, ERC se niega a ceder parcelas de poder y a que la Administración autonómica sea un mero instrumento en manos de Carles Puigdemont. Para tratar de superar esta situación, la ANC les ha puesto sobre la mesa dos soluciones. Por un lado, la propuesta de redefinir qué debe ser el Consell per la República. “La organización propone repensar la organización interna del Consell, así como crear un equilibrio de fuerzas en el seno de esta organización”, dice la ANC. En estos momentos, el Consell es una entidad formada por amigos de Puigdemont y manejados por él a su antojo.

El nuevo núcleo duro del Consell

Con la propuesta de la ANC, dejaría de ser un chiringuito (así lo califica la CUP) personalista del fugado para tener un núcleo dirigente compuesto por dos representantes de ERC, dos de Junts y uno de la AUP, además de uno de la ANC y otro de Òmnium. Esta fórmula, dice la ANC, “podría reforzar su espíritu fundacional y facilitar que reprenda el papel de punto de encuentro y coordinación del conjunto del independentismo”. Su principal misión tendría un peso específico en la política catalana: sería “el instrumento de representación clave en la internacionalización de la causa catalana para hacer visible el conflicto entre el Estado español y Cataluña y preparar el país para hacer una declaración de independencia efectiva cuando fracase el enésimo intento de acuerdo con el Estado español para ejercer la autodeterminación”.

De este modo, los ‘junteros’ tratan de birlar el área de Exteriores a ERC, en cuyas manos ha estado siempre la proyección internacional de la Generalitat. Para ello, prevén que alrededor del núcleo duro citado se deba conformar un segundo anillo en el que tendría cabida el resto de plataformas y partidos políticos de la galaxia soberanista. El objetivo es “pensar una organización donde tengan cabida todas las sensibilidades del independentismo y que se ha percibido como útil tanto por los mismos actores como por la ciudadanía”.

Foto: El portavoz de JxCat, Albert Batet, observa a Aragonès. (EFE)

El segundo planteamiento aportado por la ANC es un extracto de los programas electorales del independentismo. La entidad, en su afán por recuperar su peso tradicional en el panorama político catalán, planteó antes de las elecciones del 14-F un compendio de 56 acciones que deberían ser asumidas por todas las fuerzas independentistas que concurrían a los comicios. Pues bien, la Asamblea “ha identificado 33 puntos que las fuerzas parlamentarias incluyeron en sus programas electorales y que se podrían incorporar en un acuerdo de legislatura”.

La ANC recuerda que los tres partidos que tienen escaños “tienen la responsabilidad y la obligación de llegar a un acuerdo y constituir un Govern independentista. Ni la emergencia social sanitaria y económica en la que está inmerso el país ni los resultados de las últimas elecciones dan margen para un desacuerdo. Es urgente y necesario ponerse a construir el Govern del 52%”. El reloj del tiempo no para y es implacable: el independentismo tiene 48 horas para llegar a un acuerdo de mínimos. Otra cosa será lo que pase después: el reloj de la historia es el que le pasará cuentas en el futuro.

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