JxCAT confirma la abstención sin garantizar investir a Aragonès en segunda vuelta
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La CUP respalda a ERC

JxCAT confirma la abstención sin garantizar investir a Aragonès en segunda vuelta

Los problemas de fondo radican en que no hay acuerdo en el reparto de áreas de poder. ERC quiere más cuotas de influencia y remodelar a fondo todo el organigrama de la Generalitat

placeholder Foto: El secretario general de JxCAT, Jordi Sànchez. (EFE)
El secretario general de JxCAT, Jordi Sànchez. (EFE)

Todo apunta a que JxCAT, si puede, alargará la negociación para configurar la nueva Generalitat esas “semanas” que apuntó Jordi Sànchez en su Conferencia Política. Hoy Pere Aragonès no será 'president'. “No hay acuerdo para un Govern lo bastante fuerte o lo bastante sólido”, justificaron desde JxCAT tras celebrar la ejecutiva del partido ayer por la tarde. En un inesperado giro las bases CUP votó apoyar al candidato de los republicanos. Así que será el mundo al revés. La formación de Dolors Sabater es la responsable y JxCAT los que se han tirado al monte.

“No damos ningún cheque en blanco, pero no podemos permitirnos rebajar el punto de partida”, aseguró Eulàlia Regüant, de la CUP. Pero mientras que los 'cupaires' han respaldado la opción de Aragonès, JxCAT insiste en que “hace falta un Govern fuerte”. Pero no concreta nada sobre sus objetivos reales en el pacto final. Y ambas formaciones vuelven a escudarse en el Consell per la República y en su posible reforma para definir el principal escollo. Carles Puigdemont defendió en Twitter el rol del exilio. Pero muchas fuentes apuntan a que la causa de tanta tensión no está ni de lejos en el papel que tenga que jugar el 'expresident'.

Foto:  El secretario general de JxCAT, Jordi Sànchez, durante la campaña del 14-F. (EFE)

Con el apoyo de la CUP, Aragonès tendrà los 33 votos de su formación y los nueve de los anticapitalistas. En total 42 escaños. Insuficientes para resultar investido. Si el próximo martes no logra la mayoría, sería el primer presidente de la Generalitat que pierde la investidura y tiene que volver a presentarse para ser escogido. Una situación sin precedentes.

La decisión de JxCAT sorprende por poco explicada. Para hacerlo los de Carles Puigdemont han tenido que dar varios pasos, todos ellos difíciles. Primero, desvincular la negociación del Parlament de la de la investidura. ERC apoyó a Laura Borràs, pero ahora se queda colgada cuando necesita los votos de JxCAT. Luego ir retrasando la negociación. Por último, buscar obstáculos que están fuera del foco real del conflicto, que es el reparto de carteras y cargos, algo que ambas parten dicen que no se está tocando. Pero esta versión parece muy improbable.

Foto: El diputado de JxCAT en el Parlament Jordi Sànchez. (EFE)

Todas las explicaciones parecen insuficientes, y más con una pandemia que se ha cobrado 20.000 vidas en Cataluña. JxCAT a la vez que pide un Gobierno fuerte no hace más que debilitar a Aragonès en todos sus movimientos.

Esfuerzo inútil

Pere Aragonès ya puede hacer esfuerzos hoy por conseguir ser investido, que JxCAT ya ha tomado su decisión. Nada depende de su discurso ante la cámara catalana, más allá del impacto mediático que se pueda conseguir.

Aragonès sería el primer presidente que tiene que ser votado más de dos veces

ERC aseguró que negociarían hasta el último momento. Sin embargo, ayer mismo no hubo ninguna reunión entre las partes, lo que muestra lo fría que está la situación. Jordi Sànchez habla que de que se recupere la confianza, pero el desarrollo de los acontecimientos no apunta en esa dirección, precisamente.

Cadena de despropósitos

Nada de lo que ha pasado en los últimos días ayuda a que se pueda cerrar un pacto entre los dos grandes partidos independentistas. El libro de Quim Torra, donde incluso se contaban deliberaciones del Consell Executiu y en el que Aragonès quedaba fatal, fue la primera piedra en el camino. Torra publicó el libro pensando en Sant Jordi, pero ahora Sant Jordi se celebrará y el Govern seguirá en funciones.

Foto: La candidata de JxCAT a laGeneralitat, Laura Borràs; el secretario general del partido, Jordi Sánchez, y el expresidente Carles Puigdemont. (EFE) Opinión

El regreso de Meritxell Serret fue un auténtico torpedo contra la estrategia legal de Puigdemont y los suyos en Bélgica. Y que luego ERC cerrase un acuerdo con la CUP al que tenía que sumarse JxCAT fue vivido por los 'juntaires' como una ofensa imperdonable.

Pero todo esto al final es marginal. Los problemas de fondo radican en que no hay acuerdo en el reparto de áreas de poder. ERC quiere más cuotas de influencia y una remodelación a fondo de todo el organigrama de la Generalitat. JxCAT, por el contrario, aspira a replicar el acuerdo de la legislatura anterior. Cualquier otra cosa le parece injusto. Así que todo sigue bloqueado y Aragonès pagará el precio hoy.

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